SOMOSMASS99
Lázaro Uc Mas
Jueves 23 de febrero de 2017
El audio donde se escucha lo que dice David Landeros, diputado de MORENA en la legislatura guanajuatense, no es desconocido para muchos ciudadanos más o menos informados de la cosa pública. Casi todos sabemos que es práctica común entre la clase política en México el tráfico de influencias, el desvío de recursos, estar al servicio del mejor postor para el caso de las votaciones, enriquecimiento familiar, compra-venta de voluntades y demás prácticas corruptas.
Durante décadas ha sido su “modus operandi”. Es la forma de hacer política que cada vez se pone más al descubierto. Estas prácticas las institucionalizó el PRI durante poco más de 70 años. El PAN prometió terminar con ellas. No lo hizo, antes al contrario las refinó y después las colocó como necesarias en forma pública con el discurso de los enredijos de la privatización que se tornó en cinismo.
El PRD de los noventas, con su remozado y actualizado discurso izquierdista, se presentó a los electores como aquella opción que podría superar dichas prácticas. No le faltaron espacios y oportunidades para hacerlo. Alcaldes y gobernadores, diputados y senadores terminaron aplicando las prácticas políticas desarrolladas por el PRI, en sus versiones remasterizadas o con rostros nuevos, pero, básicamente, las mismas.
Del Partido Verde Ecologista, del PANAL, de Encuentro Social, del Movimiento Ciudadano y del Partido del Trabajo realmente no hay mucho que decir. Salvo pequeños matices, se mueven en las mismas lógicas de acción política que las inauguradas por el PRI.
De reciente creación, el partido MORENA se autodesigna como el que puede superar dichas prácticas y recrear acciones diferentes de hacer política. Se plantea eso mismo que se planteó superar el PRD de los noventas. Ya sabemos que el PRD no lo hizo. En parte era difícil puesto que ocupó a muchos políticos que se salieron del PRI, del PAN y demás partidos de ese tiempo. Finalmente el PRD se conviertió en un reproductor de las prácticas del PRI, lo cual no es raro si se considera que muchos de sus políticos que ocuparon cargos importantes en los gobiernos estatales vinieron de ese partido. Pablo Salazar Mendiguchía, ex gobernador de Chiapas, es uno, y acaso el más sonado y reciente es el que lo fue de Guerrero, Ángel Aguirre Rivero.
A MORENA le está pasando lo mismo. Está incorporando a políticos que vienen del PRI, del PAN y del PRD que antes fueron del PAN o del PRI, junto con los que vienen de los otros partidos “pequeños”. Y aunque no es regla que el resultado sea un partido parecido al PRD, tampoco nadie asegura que con esas clase de políticos puedan cambiar la formas de hacer política. Por otro lado, los que ahora salen junto con MORENA no parece que sepan hacer otro tipo de política. Es el caso de Landeros. Y como muchos otros, ya estando en la actividad pública lo que les viene a bien practicar es la clase de política que por décadas se ha entronizado en la clase política mexicana, las prácticas acuñadas y desarrolladas por los Priistas, con nuevas caras y matices, pero esencialmente las mismas.
Cuando al PRD de los noventas se les hizo notar que sus prácticas no correspondían con su discurso inicial izquierdista, alternativo, diferente, muchos bien intencionados se sintieron agredidos y respondieron con demasiada fiereza a la crítica que se les hacía, y muchos fueron maniqueistas: “Si no estás conmigo, estás contra mi”. Tuvieron que pasar muchos años para que se dieran cuenta y otros más para que decidieran salirse y formar otro partido. Finalmente lo hicieron, se desmarcaron de los llamados “Chuchos” y formaron MORENA.
Hoy MORENA revive casos similares al PRD noventero, e igualmente a muchos miembros y simpatizantes bien intencionados les cuesta trabajo reconocer lo que está recreando este partido. La incorporación a través del perdón a priistas, panisas y perredistas o de cualquier otro, es la incorporación también de sus prácticas políticas, las mismas que inauguró el PRI; sólo cambian los rostros. Sólo la ingenuidad política puede aceptar y creer que esos políticos serán capaces de reconvertir sus prácticas, de reinventarlas, de ser genuinamente diferentes en el contexto electoral, el de las reglas del juego que se vive por décadas.
Por supuesto que hay excepciones, pero como se sabe, la excepción no es la regla. Y ante lo que se avisora, duele mucho aceptar la crítica, es más fácil satanizarla porque es más difícil aceptar la desesperanza. Así, ante la crítica, el diálogo, la argumentación, se recurre al vituperio, a la descalificación, la desacreditación. Los exabruptos que suplantan el dialogo estarán a la orden del día. Y cada día será más exasperante porque no es difícil adivinar la tendencia: en los próximos meses seremos testigos de políticos que renuncian a sus partidos para engrosar las filas de MORENA. Estos políticos desplazaran a aquellos que nacieron políticamente con MORENA, que tendrán que ceder su lugar a los que vienen por esas sin razones nunca justificables y que por esas mismas sin razones encontrarán justificación para continuar con MORENA.
Algunos dirán que Landeros sólo es un caso, pero es lo mismo que dice el PRI de Duarte, y el PRD de Aguirre. Sí, es realmente difícil ver el ojo propio. Es más fácil depositar la esperanza de clase en los fines de las otras clases, deseando,como los antiguos plebeyos, que finalmente tengan un rey de corazón magnánimo.
Mientras tanto, el camino propio de las clases desposeídas, rechazadas, desplazadas, trabajadoras, se escribe y vive por veredas que no se incluyen en la actual partidocracia.
Foto de portada: Jesús García / Cuartoscuro.
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