SOMOSMASS99
Emma Aguado / SomosMass99
Nuevo Cupícuaro, Acámbaro, Gto. / Jueves 20 de julio de 2017
Luego de treinta años de no formar parte de las fiestas del pueblo, las mojigangas volvieron a Nuevo Chupícuaro, y Fernando Trujillo, delegado de esa localidad, platica que tuvieron la idea de retomar la antigua tradición que engalanaba, que alegraba, que entusiasmaba a sus calles y a sus habitantes en aquellos tiempos que parecían muy remotos… hasta hoy.

Apenas el pasado 11 de julio, durante la peregrinación de los panaderos en Acámbaro conocida como la lluvia del pan, 28 mojigangas aparecieron entre las multitudes sorprendiendo a todos los ahí presentes: Memín Pinguin, Frida Kahlo, La Pechugona, Cantinflas, Diego Rivera y sobre todo la Diosa de la Fertilidad, entre otras, son parte de la nueva legión de mojigangas que participaron en la Octava y que hoy viven por esta región en donde han dejado a más de uno con la boca abierta.

Todo empezó cuando cuarenta personas, la mayoría jóvenes, aceptaron la invitación del delegado para realizar un taller con la maestra Guadalupe González Morquecho originaria de Acámbaro y en aproximadamente un mes de trabajo intenso terminaron 28 mojigangas.

Cada uno de los participantes al taller eligió a su personaje y trabajó en pareja, consiguieron apoyos de diversas personas, además de sus propias aportaciones para comprar el material. Las y los entusiastas participantes terminaron antes de la fiesta dedicada a San Pedro y San Pablo el pasado 29 de junio, donde hicieron su debut con muchísimo éxito.

La maestra Guadalupe y su esposo Jesús Calderón hacen piñatas desde hace muchos años, su trabajo es reconocido en la localidad por su gran calidad e inventiva. La maestra platica que de ahí pasaron a realizar mojigangas y en los últimos años se han dedicado a enseñar a otras personas.

Se dice que hacer una mojiganga no es un trabajo sencillo, requiere dinero, horas de dedicación y esfuerzo físico, dolores de espalda, manos llenas de engrudo, ropa salpicada de pintura, pero también risas, satisfacción, solidaridad, alegría y todo eso se ha visto reflejado en la propia comunidad en donde se hicieron estas mojigangas que muy pronto se multiplicarán porque han decidido seguir realizando muchas más.

Nuevo Chupícuaro se ha caracterizado por ser una comunidad de migrantes. Desde 1949 año en el que la presa Solís inundó su antiguo pueblo, la gente tuvo que irse a Estados Unidos a buscar una nueva vida y hacer crecer el lugar inhóspito que recibieron a cambio por parte del gobierno de ese entonces.

Pero la lejanía no les ha impedido seguir en contacto con su gente, al día de hoy a través de las redes sociales, los chupicuarenses están más unidos que nunca. Ya se puede ver que a través de Facebook se han ido enterando paso a paso de la creación de las mojigangas y no sólo eso, apoyan y aplauden el esfuerzo que quieren que se multiplique.

Así las tradiciones y la modernidad se van enlazando para reforzar las identidades en este lugar que vio nacer a la cultura padre de Mesoamérica: la cultura Chupícuaro.
Fotos de interiores y portada: Comunidad de Nuevo Chupícuaro.
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