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Héctor Ugalde Corral (alias UCH)

Jueves 2 de noviembre de 2017

 

UCH, también conocido como Héctor Marcial Ugalde Corral, nació un día del año 1957 en la Ciudad de México. Estudió la Licenciatura en Informática con especialidad en Ciencias de la Computación en UPIICSA, IPN. Escribió en la revista Personal Computing México por cuatro años (1994 a 1998) la columna mensual El lado oscuro, sobre virus y seguridad, de manera amena y en forma de diálogos entre un usuario, un cracker y un hacker. En esta revista, además le publicaron cuatro cuentos de ciencia ficción. Fue editor del año 1996 al 2001 de la primera revista sobre Internet en México Link: La guía para navegar Internet, de editorial Sayrols. En el 2008 realizaron un cortometraje sobre una adaptación de su cuento de ajedrez Mi turno. Sus cuentos han sido publicados en los libros Alebrije de palabras: Escritores mexicanos en breve (BUAP) 2013, Latinoamerica en breve (UAM) 2016 y Peón envenenado. Antología de cuentos de ajedrez (PuertAbierta Editores) 2016.

Sintetiza en breves palabras su pasión por los temas que lo obsesionan: sueños (y despertares), recuerdos (y olvidos), espejos, laberintos, ajedrez, el amor, la música, la vida y todo lo que se le atraviese en la curiosidad, por lo que tiene también blogs especializados en libros desplegables pop-up, acertijos, puzzles, pasatiempos lúdicos y juegos de ingenio entre otras muchas cosas que lo hacen vivir feliz para casi siempre.





Microcuentos

Había una vez… Una, porque dos sería una historia repetitiva.

Un rey. Uno, porque dos sería la guerra.

Quien estaba casado con una reina. Una, porque dos sería un drama.

Ellos tenían una hija princesa. Una, porque dos sería un lío.

La que estaba enamorada de un caballero. Uno, porque dos sería telenovela.

Al que le pusieron la condición de matar a un dragón. Uno, porque dos sería labor titánica.

El héroe tuvo una idea. Una, porque dos sería mucho pedirle.

La de usar una espada mágica única. Una, porque dos ya no la harían única.

Con la que le quitó la vida al dragón. Una, porque el dragón no era gato.

Entonces se realizó la boda. Una, porque dos sería bigamia.

Y vivieron felices para siempre. Uno, porque dos siempres sería cuento de nunca acabar.

FIN. Uno, porque dos finales sería toda una novela.


Centauros oníricos

Somos mitad hombres, mitad sueños.

Cuando recordó que tenía amnesia fue demasiado tarde. Ya había recordado todo.

Había una vez un cuento tan cortito que vivieron felices para siempre tan sólo por un ratito.

Siempre tenía sueños húmedos, viviendo entre sirenas.

Ella me preguntó si creía en el amor a primera vista. Le di una segunda mirada y le contesté que sí.


Falta de sueño

Como no tenía sueño me puse a construir uno.

Tengo recuerdos pasajeros cuyo destino es alguna otra amnesia.


Había otra vez la misma historia de siempre

La rutina diaria de no verse, no oírse, no tocarse, no sentirse.

Vivieron infelices para siempre.


Aquel primer amanecer Adán abrió los ojos y al mirar a Eva supo lo que era un sueño

El sombrero mágico está descompuesto. En lugar de un conejo, hace aparecer objetos perdidos hace tiempo. Cartas, anillos, llaves, amores, recuerdos…

Aviones y barcos desaparecidos en el Triángulo de las Bermudas misteriosamente comienzan a reaparecer.

Al final el mundo termina completamente cubierto por calcetines.


Vida light

Aquella mujer de silueta 0% grasa se reunía con gente light a tener conversaciones light, veía programas de televisión light, se entretenía con lecturas light y comía alimentos light…

Por supuesto, todo aderezado superficialmente con sustituto de vida.


Inmortalidad al alcance de la mano

Quiso ser inmortal. Así que se puso a escribir un cuento de nunca acabar…

El microcuento era demasiado corto para contener un conflicto y su resolución; aún así el pequeño texto enfrentó el reto y emergió transformado de esa experiencia que le permitió crecer como cuento.

Decidió vivir un día a la vez. Así la inmortalidad no se le haría eterna.


Me sentí solo por mucho tiempo

Te vi y me enamoré.

Inventamos juntos el amor…

Entonces me sedujiste con lo prohibido.

¡Y se nos acabó el paraíso!

«Pero Adán,
¡eso es historia antigua!»


Dieron las 12. Se acabó el hechizo

Dejaste de ser sueño, ¡y te convertiste en realidad!

El proyecto estaba retrasado. La construcción del futuro era para ayer.

Creímos que el fin del mundo sería rápido y espectacular. No esta lenta agonía de otros mil años.

Como en un cuento de hadas, era nuestro destino vivir felices para siempre.

Y como en un cuento de hadas, el FIN llegó demasiado pronto…

No les quito más el tiempo. Ya quedó completamente recargada mi máquina del tiempo.


Fotos: Pixabay.






Luis López




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1 Comentario

el 04/11/2018

Excelentes micros. Amenos, profundos, intensos. ¿Qué más se puede pedir?



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