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Redacción / SomosMass99
Ciudad de México / Martes 26 de junio de 2018
- Llama a las autoridades mexicanas a fortalecer sus capacidades de investigación.
En el marco del Día Internacional en Apoyo de las Víctimas de la Tortura, la Oficina en México del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ONU-DH) rechazó la utilización de la tortura como método de investigación criminal y condenó su aceptación y tolerancia como medio para extraer “confesiones”.
Jan Jarab, representante de la ONU-DH en México, sostuvo que “la tortura no hace a una persona culpable o inocente de un delito, la hace víctima de un delito”, y recordó que la privación de la libertad de cualquier persona debe descansar exclusivamente en la existencia de evidencias suficientes, obtenidas de manera legal y que acrediten su responsabilidad en estricto apego al principio de presunción de inocencia.

Foto: Centro Prodh.
La ONU-DH subrayó que la utilización de la tortura socava la credibilidad y la confianza en las autoridades y en el sistema de justicia. “Su comisión, además, propicia una doble injusticia al permitir que por el delito que se investiga pague una persona que podría no haber cometido el crimen en cuestión, y quien además ha sido victimizada cruelmente”, explicó en un comunicado.
La Oficina alentó al Estado mexicano a redoblar sus esfuerzos para profesionalizar sus capacidades de investigación criminal e instó a las autoridades a construir las destrezas necesarias para documentar de manera independiente los casos de tortura, investigar y sancionar a los responsables, reparar a las víctimas y excluir las pruebas obtenidas mediante la transgresión del derecho a la integridad personal.
“Finalmente, la ONU-DH expresa su solidaridad con las víctimas de tortura y manifiesta su respaldo a las autoridades comprometidas con la erradicación de la tortura”, expresó.
Declaración conjunta
A su vez, hoy mismo el Comité de las Naciones Unidas contra la Tortura, el Subcomité de las Naciones Unidas para la Prevención de la Tortura, el Fondo Voluntario de las Naciones Unidas para las Víctimas de la Tortura y el Relator Especial de las Naciones Unidas sobre la Tortura, en conjunto con la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, el Comité para la Prevención de la Tortura en África y el Comité Europeo para la Prevención de la Tortura y de las Penas o Tratos Inhumanos o Degradantes, llamaron a la acción en el “El Día Internacional de las Naciones Unidas en Apoyo de las Víctimas de la Tortura”.
Setenta años después de que la Asamblea General de las Naciones adoptó la Declaración Universal de Derechos Humanos, el primer texto internacional que prohibía esta práctica en términos absolutos, «la tortura sigue estando muy extendida: se requieren más acciones para lograr un mundo libre de torturas para todas las personas”, dijeron.

Jan Jarab, representante en México del Alto Comisionado de la ONU para los Derehcos Humanos. | Foto: SomosMass99.
Su artículo 5, aprobado por unanimidad, dice de forma inequívoca que “nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes”, y desde entonces, con la movilización del movimiento de derechos humanos, la comunidad internacional ha hecho progresos notables hacia la erradicación de la tortura. La prohibición de la tortura y otros malos tratos se ha integrado en una extensa red de tratados de derechos humanos internacionales y regionales. Desde entonces, la prohibición de la tortura se ha elevado al nivel de jus cogens: se reconoce que es tan fundamental que deja sin efecto cualquier tratado o norma del derecho consuetudinario.
Añadieron que la Convención de las Naciones Unidas contra la Tortura, que la Asamblea General adoptó en 1984 y que han ratificado hasta la fecha 163 Estados, es el instrumento más completo del derecho internacional que prohíbe la tortura en cualquier circunstancia. Los principios que contiene siguen siendo muy pertinentes hoy en día: la tortura es un delito. Nunca está permitida ni justificada, ni siquiera en casos de emergencia, inestabilidad política, amenaza de guerra o incluso estado de guerra. Los Estados tienen la obligación de tomar medidas eficaces para prevenir los actos de tortura en cualquier territorio bajo su jurisdicción. Quienes cometan actos de tortura serán llevados a juicio, en cualquier lugar. Además, las víctimas de torturas tienen derecho a rehabilitación y compensación.
«Sin embargo, el cumplimiento de esas promesas no ha llegado a todas las personas. La tortura sigue existiendo, y el hecho de que haya tantas víctimas sobrevivientes de torturas (muchas de ellas sin reconocimiento ni apoyo) supone un testimonio dramático de la persistencia de la tortura en todo el mundo. Sigue habiendo mucha impunidad. En muchos países, la justicia aún admite lo que algunos consideran ‘pruebas’ obtenidas bajo tortura».
Con información del Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez.
Foto de portada: Centro de Derechos Humanos Tlachinollan.
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