SOMOSMASS99
Jesús Oñate Moreno*
Miércoles 13 de marzo de 2019
Una actividad artesanal perdida en Celaya es la elaboración de artículos de hojalata. En la década de los años de 1950, el municipio carecía de luz eléctrica en casi todos los barrios de la periferia. La iluminación de los hogares se realizaba mediante velas o mecheros de aceite o petróleo.
En las calles de la ciudad era frecuente encontrarse por las noches con personas caminando auxiliadas con lámparas de hojalata y vidrio. En el interior de las casas se utilizaban infinidad de artículos de esta artesanía. La demanda de los mismos por parte de la población representaba una fuente importante de trabajo para los artesanos.
El oficio de hojalatero se registra en México desde la época novohispana. Los primeros ejemplares fueron traídos de España, posteriormente se fabricaron en el país. Esta actividad surgió de manera paralela con el arte de orfebrería de la plata.
Los estados de la República Mexicana que se distinguieron en la producción de hojalata fueron: Puebla, Oaxaca, Jalisco y Guanajuato, así como la Ciudad de México. También se registró esta producción en algunas ciudades colindantes con los Estados Unidos.
Respecto a los artículos que se fabricaban, entre otros, están: marcos para espejos, retratos o pinturas, candelabros, faroles, cubetas, anafres, comales, embudos, coladeras, rayadores para queso, moldes para repostería, regaderas para plantas, recogedores de basura, cucharones, medidas para cereales, botes lecheros, vitrinas para gelatinas y otros alimentos, coronas para santos, cajas para guardar alhajas y documentos y, sobre todo, una gran variedad de juguetes para niñas y niños.
La hojalata u hoja de lata es el resultado de la aleación de dos metales: latón y bronce. Sus múltiples usos se deben a la ligereza del metal, su brillo, su resistencia y su bajo costo. Las herramientas utilizadas para la elaboración de esta artesanía se reducen, entre otras, a: tijeras para metal, yunque de metal o madera, un mazo, martillo, punzones, cinceles, escuadra y regla, soldadura de estaño y mucha creatividad.
¿Y qué fue lo que pasó? ¿Cómo es que desapareció esta actividad? Bueno, existieron varios factores, sobresaliendo la aparición en el mercado de utensilios de peltre, aluminio y plástico, producidos en forma masiva y con ciertas cualidades prácticas, pero también inconvenientes por contaminantes.
Ante la falta de mercado, los artesanos emigraron de Celaya y se fueron a trabajar a San Miguel de Allende, donde esta actividad tiene mucha aceptación y demanda.
Actualmente existen sólo unas cuantas familias en Celaya que siguen trabajando esta artesanía de hojalata, entre ellas se cuenta la que encabezan la señora Socorro Briones, conocida como la morena, y el maestro Francisco Esparza, la del señor Jorge Mendoza Ríos, la familia Estrada, la familia Rivera y la familia Rincón. Algunos de los artesanos celayenses utilizan hojalata virgen y otros trabajan con materiales reciclados.
Sería conveniente rescatar esta actividad como una fuente de trabajo para personas de bajos recursos y como un rescate para el arte popular de Celaya. Existe demanda de estos artículos en tanto que son tradicionales, prácticos, decorativos y económicos.
El actual gobierno de la República ofrece apoyos económicos para pequeños empresarios que en forma personal o en grupo pudieran organizarse para la producción artesanal, además esta actividad no requiere mayor inversión.
En cuanto a la capacitación, podemos contar con la participación de los artesanos existentes como maestros, o bien promover la colaboración de artesanos de San Miguel de Allende, todo con la finalidad de recuperar esta artesanía característica de Celaya, llamada también La plata de los pobres.
¡Cómo nos hace falta una escuela de artes y oficios en Celaya!
* Esta es una colaboración del Colectivo Miguel Hidalgo de Celaya, Guanajuato, al que pertenece el autor.
Foto de portada: Arte y Cultura.
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