SOMOSMASS99
Edgar Cortez
Martes 30 de abril de 2019
La Guardia Nacional (GN) inició sus acciones como una medida reactiva, sin leyes que precisen su actuación y sin novedad alguna.
El viernes pasado el Presidente López Obrador anunció el arranque de la Guardia Nacional en la ciudad de Minatitlán, Veracruz. Mismo lugar en dónde el viernes santo fueron asesinadas 13 personas.
Lo que realmente sucedió fue que los militares, marinos y policías que ya estaban previamente en la ciudad realizando operativos, ahora los hacen portando un brazalete con las siglas de GN, pero en realidad no hay nada nuevo ni diferente.
La primera duda gira en torno a si repetir las mismas medidas, aunque ahora con el nombre de Guardia Nacional, darán resultados diferentes. La verdad es que parece poco probable.
El presidente en su discurso insistió en que antes no se podía usar a las Fuerzas Armadas y ahora, luego de la reforma constitucional, ya es posible. Esta afirmación no es cierta, pues si algo caracterizó a los gobiernos de Calderón y Peña Nieto es que usaron de manera intensiva a militares y marinos para llevar adelante su estrategia de seguridad, la que ahora todos califican de fallida.
Donde sí hay una diferencia es que con la reforma el presidente puede usar a las Fuerzas Armadas para enfrentar problemas como los de Minatitlán y no tiene que inventar ningún tipo de subterfugio.
El artículo quinto transitorio de la reforma establece lo siguiente: durante los cinco años siguientes a la entrada en vigor del presente Decreto, en tanto la Guardia Nacional desarrolla su estructura, capacidades e implantación territorial, el Presidente de la República podrá disponer de la Fuerza Armada permanente en tareas de seguridad pública de manera extraordinaria, regulada, fiscalizada, subordinada y complementaria.
Por tanto, el presidente podría echar mano de esta facultad y enviar a las Fuerzas Armadas para atender la emergencia, dejando a salvo el proceso de constitución de la GN.
Montar y desarrollar una institución es un enorme esfuerzo que requiere tiempo y lo que estamos viendo respecto a la GN parece más bien una ficción, pues aún no existen las leyes que regulen con precisión su actuación porque el personal no ha tenido una capacitación como GN que la aleje de seguir cometiendo abusos de derechos humanos.
Si el presidente insistió en tener nuevas herramientas y ahora ya cuenta con ellas, ¿por qué no las usa?
Imagen de portada: De izquierda a derecha, general Luis Rodríguez Bucio, comandante general de la Guardia Nacional; general Xicoténcatl de Azolohua Núñez Márquez, por la Sedena; contralmirante Gabriel García Chávez, por la Semar; y Patricia Rosalinda Trujillo Mariel, por la Policía Federal, cirujana y fundadora de la División Científica de la misma corporación. | Foto: Presidencia de la República.
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