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En el mundo del trabajo, unos forman sus sindicatos y otros los reorganizan

Diálogo País / Top News / 22/07/2019

SOMOSMASS99

 

Óscar Alzaga Sánchez*

Lunes 22 de julio de 2019

 

La información del INEGI dice que existen 36 millones de asalariados en el país, de los que sólo 8.5 millones están sindicalizados, por lo tanto la mayoría está indefensos para recuperar sus derechos e intereses ante la poderosa patronal bien organizada por ramas, regiones, nacionales e internacionales.

De los sindicalizados, a casi cuatro millones los agrupa la CTM, los demás están en la CROC y otras centrales, sindicatos nacionales de industria y burocracia; una parte del total es independiente, UNT, NCT y otros.

Pero el tipo de organización que más creció en los últimos seis sexenios neoliberales es el sindicalismo blanco. La mayoría de la CTM y CROC se corrió a la derecha al apoyar la política empresarial que cambió el mundo laboral, con la implementación sistemática de contratos colectivos de protección patronal (CCPP), el apoyo a la política de “cero huelgas” y a la de “topes salariales”, con los que se impuso la clase empresarial en el gobierno y en la sociedad. Además, patrones tan connotados como Alberto Bailleres, de Peñoles; Germán Larrea, de Grupo México; Alonso Ancira, de Altos Hornos, y muchos más decidieron crear sus propios sindicatos con un: “¿para qué depender de otros, si todos dependen de nosotros?”.

Según INEGI los asalariados de 1990 eran 28 millones y sindicalizados 12.5 millones. Sola, la CTM contaba con más de siete millones, aunque afirmaba tener más de 12 millones. En 1980 estimaban que la economía formal ocupaba el 65% y la informal el 35%; para 2010 todo se invirtió: el 60 era informal y el 40 formal.

Ni qué decir del salario nacional: en esa correlación de fuerzas sindical expuesta lo reducen al extremo en América, abajo del de Guatemala y de Honduras. En resumen: en 36 años empobrecieron a la mano de obra del país y dejaron en el esqueleto a su organización de defensa.

Las noticias recientes ya hablan de otros tiempos: que desde abajo se organizan los trabajadores y otros se reorganizan en sus sindicatos. No sólo o principalmente como obra de la reforma laboral, sino como parte del cambio y la 4T, sino como obra de los mismos trabajadores. Así lo dejan ver los empleados del gobierno de la Ciudad de México y los bomberos que, por mayoría y en asamblea, decidieron cambiar a sus líderes y obtener el reconocimiento legal. Y el gobierno quita las viejas trabas, sólo para cumplir con la ley.

Un sindicalismo independiente, democrático, libre y transparente

En 2018 surge la Federación de Sindicatos Independientes de las Industrias Automotriz, Autopartes, Aeroespacial y de Neumáticos (FESIIAAAN), con una dirección colegiada y rotativa, y una gran vocación de libertad sindical, ya que sus integrantes vienen de las luchas independientes y de confrontar con un sindicalismo tipo CTM de las últimas décadas, pues esa central mantiene el monopolio de la industria automotriz y autopartes.

El 13 de febrero de 2019 se constituye la Confederación Internacional de Trabajadores (CIT), que ha venido creciendo mes a mes en todo el país, encabezada por Napoleón Gómez Urrutia y el Sindicato Minero, cuyos principios son la independencia sindical, no depender de ningún partido, gobierno o patrón, sólo de los trabajadores. Su dirigente ha declarado varias veces: “La CIT no es agencia oficial”. Pues una cosa es coincidir con la 4T y otra muy distinta es subordinarse al gobierno o a Morena.

Es indudable el prestigio del Sindicato Minero, como lo ha señalado el investigador Francisco Zapata: “Sólo un sindicato independiente puede romper el tope salarial 12 años consecutivos, como lo hace el Minero”. Ni qué decir que sea el único sindicato nacional que hoy hace huelgas y lucha con todo contra la mutilación de los contratos colectivos, y lleva a cabo recuentos de votos por la libertad sindical en todo el país.

Junto a su registro en el país, se lleva a cabo el internacional por la CIT entre las organizaciones más fuertes y serias del mundo, las que han recibido con beneplácito a la CIT, ya que -como se sabe- la CTM y la CROC fueron expulsadas de la Central Sindical Internacional y de la Central Sindical de las Américas por defender los CCPP y a los gobiernos y empresarios neoliberales. Muchos gremios más apresuran organizar nuevos sindicatos o bien la reorganización de los existentes, para recuperarlos desde abajo y por los mismos trabajadores, para reconquistar sus derechos e intereses. Pero no es fácil cambiar tan larga degradación del mundo laboral que tuvimos en México.

Hoy, gobiernos locales del PAN y el PRI pactan acuerdos tripartitos para frenar la libertad sindical, el derecho de huelga y la libre negociación colectiva, se agazapan contra el cambio. Pese a que el PRI cayó al quinto lugar electoral en Baja California, arrastrando tras de sí a la CTM.

Entre los grandes sindicatos nacionales de la industria y la burocracia se abren paso los grupos de oposición -sin lograr aún unificarse- para presentar una nueva fuerza alternativa y real. Pero el sólo intento ya habla de un mundo sindical saludable, de búsqueda, que antes se cerraba por las fuerzas neoliberales, empresariales y gubernamentales.


* Abogado miembro de la Asociación Nacional de Abogados Democráticos y la Asociación Latinoamericana de Abogados Laboralistas.

Foto de portada: Ciudadanos en Red.






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