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La Bretaña

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NOPALES Y HORTENSIAS

Carla Martínez*

Viernes 16 de agosto de 2019

 

Yo vivo en Francia.

Soy mexicana (chilanga para más detalles) y tengo casi seis años viviendo en Francia.

Pero no en cualquier parte de Francia. Para empezar, no vivo en París.

Ni cerca de alguna de las ciudades más conocidas y pobladas del país, como Marsella, Lyon o Burdeos.

Vivo en Bretaña.

Explico, si vemos el mapa de Francia (que los franceses insisten en ver en forma de hexágono y yo nomás no logro verle los seis lados), la Bretaña no es sólo una región, sino una gran península

Al ser una gran península, está rodeada de mar. Y no sólo eso, sino que al ser la punta oeste del país, tiene un clima completamente diferente. Nuestro clima bretón se parece más al clima de las islas británicas que al del resto de Francia. No es clima continental, es de isla. Acá hay más humedad, llueve con mayor frecuencia que en el resto del país, pero también el clima es más templado. No hace mucho calor. Tampoco hace mucho frío. Raramente nieva. Casi nunca tenemos temperaturas caniculares. Tenemos una temporada otoño-invernal que no es helada, pero sí gris. A veces no llueve, sólo chispea menudito, finito, finito. Hay humedad en el ambiente la mayor parte del tiempo. Claro que sale el sol y tenemos días hermosos en verano y en invierno, pero el cielo gris siempre asoma su naricita temprano. No nos deja olvidarlo.

La Bretaña también tiene una historia particular. Francia, como el resto de los Estados europeos, tardó en construirse como país. Distintos reinos, ducados, zonas, regiones, se fueron unificando bajo un poder central de forma paulatina. Curiosamente, la Bretaña fue la última parte del actual Estado francés que se unió a la corona.

Eso le da a los bretones un cierto carácter especial. Se sienten en alguna forma, independientes, diferentes y tienen una sólida identidad cultural. Claro que son franceses. Pero si les preguntas, primero te dirán que son bretones.

Acá hay un idioma que por mucho tiempo fue marginalizado y casi prohibido. Mal visto como idioma de campesinos. Casi olvidado por muchos. Pero que poco a poco se rescata como elemento de identidad cultural. En toda Bretaña, los carteles que anuncian la entrada a un pueblo o ciudad, están tanto en francés como en bretón. Bretaña en bretón se dice “Breizh”. Tiene un impacto sonoro, ¿verdad? En francés, es “la Bretagne”.

Acá, hay una identidad celta. La Bretaña forma parte de las naciones celtas, como Escocia, Irlanda, el País de Gales, la Isla de Mann, Gales y Cornualles, como Galicia y Asturias. La música bretona tiene gaitas, tiene ritmos celtas.

En Bretaña hubo celtas.

En Bretaña hubo, mucho antes, gente que levantó megalitos impresionantes.

También hubo y sigue habiendo una cultura del trabajo del campo. Hay una tradición de fabricación de mantequilla salada artesanal que es deliciosa. Y de comer pescados y mariscos (como cualquier pueblo con tantísima costa). Y del mar. De amar el mar, de ver al mar. De construir faros y de pescar “a pie” recogiendo mariscos. De oler al mar, de sentir el aire del mar, de pasearse por la playa en cualquier temporada. De las mareas altas y bajas. Del mar frío pero hermoso y salvaje.

A veces me cuesta trabajo explicar a la gente en México dónde vivo. Que aquí no estoy cerca de la Torre Eiffel ni el mar Mediterráneo.

Que vivo en la tierra de las crepas, de las nubes y el mar, bien a la orilla occidental de Francia.

Pero es aquí que vivo, y es el lugar que he aprendido a querer.

Es aquí que decidí quedarme. Y desde aquí que narro mi historia, de las cosas que hay en común y las que son diferentes entre la vida en el pueblo hidalguense y la vida en el pueblo bretón.


* Carla Martínez, además de contar historias como migrante internacional desde la Bretaña francesa, ha sido ghost writer durante años, redactora de contenido para una empresa española y ahora trabaja como profesora de idiomas en una universidad privada francesa.

Imagen de portada: Bretaña francesa. | Foto: Allianz Assistence.






Luis López




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2 Comentarios

el 17/08/2019

Ja, yo sí veo clarito los seis lados.
Hubo un tiempo en el que en las escuelas había carteles que decían: » Prohibido hablar bretón y escupir en el piso», poniendo esas dos cosas al mismo nivel.
Y bretaña no se unió a Francia…Francia se la agandalló, jaja.

Pero sí, me pasa a veces cuando explico que vivo en México, pero no, no en Acapulco.

    el 17/08/2019

    Ni en Cancún



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