Emma Aguado / SomosMass99
Acámbaro, Gto. / 21 de agosto de 2014
Quién sabe por qué le habrá afectado tanto al profe Lalo la muerte del Che Guevara cuando apenas tenía siete, a lo mucho ocho años, lo cierto es que ese hecho lo trae en su memoria como uno de los que le marcaron la vida para siempre, y aunque en su familia sí eran muy políticos, no eran precisamente admiradores del guerrillero argentino, más bien eran priistas, lo que convierte al profe automáticamente en el único disidente de la familia y quizá ahí empieza su historia como líder magisterial.
Pasaron los años y su vida de juventud lo encontró leyendo comunicados del Partido de los Pobres y del Partido Acción Cívica Guerrerense, automáticamente se declaró admirador de Lucio Cabañas y Genaro Vázquez y deseó como uno de sus sueños más acariciados, combatir al lado de los más pobres para erradicar las injusticias. En ese tiempo en el país surgían movimientos guerrilleros como la Liga 23 de Septiembre y el Movimiento de Acción Revolucionaria, eran los años convulsos de la década de los setentas del siglo pasado, tiempo de guerra sucia, de guerra fría, de desaparecidos, de jóvenes politizados que leían a Marx y a Engels, que querían cambiar el mundo con las armas.
Nunca se fue a conocer a los grandes maestros guerrilleros, pero entró al ferrocarril a trabajar como casi todos los acambarenses en esa época y quiso conocer más del máximo líder de los ferrocarrileros, Demetrio Vallejo. La gente todavía tenía miedo de hablar de aquellas huelgas históricas que movilizaron a tantos obreros y que paralizaron no sólo a los trenes sino al propio gobierno. Era 1978, Demetrio era preso político y estaba encerrado en Lecumberri, entonces parece ser que los acambarenses se habían dado por vencidos en esa lucha.
En aquellos años Acámbaro todavía contaba con una Escuela Normal en donde estudiaba quien en un futuro sería representante de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) en el municipio. Los estudiantes en ese tiempo no estaban interesados en saber de luchas sociales y menos huelgas o manifestaciones, hasta que un día el profe Hermosilla Garza escuchó que el Comité Central de Lucha (que era una célula pequeña del movimiento de maestros y estudiantes), que tenía una sede en el estado de Guanajuato había tomado la Sección 13 de maestros y estaban enfrentándose frente a la central de autobuses en la capital del estado. Sin pensarlo juntó a un grupo de estudiantes y se fueron a participar en aquel suceso, “cuando llegamos la policía estaba reprimiendo a los compañeros que estaban acostados sobre la calle para evitar el paso de camiones. Estaban levantando ya a muchos golpeados y la Cruz Roja ayudándolos, nosotros apoyamos a retirar a algunos compañeros, no nos conocían ni los conocíamos, incluso creyeron que éramos de Tiripitio, pero no, se llevaron la sorpresa de que éramos de Acámbaro y lo agradecieron mucho. Algunos de esos compañeros se volvieron charros desafortunadamente y como que el movimiento quedó entre azul y buenas noches”.
En el año 1987 ya instalado como profesor en una secundaria del municipio de Dolores Hidalgo, conoció por primera vez de la existencia de la CNTE. En 1989 vino lo que se conoce como la Primavera Magisterial, cuando la Coordinadora logró arrebatar al gobierno no el 10 sino el 25 por ciento de aumento salarial para los maestros, “a partir de ahí se me nombra representante en el centro de trabajo a nivel municipal, llegué a la dirigencia política estatal. Luego nos dimos a conocer como el movimiento magisterial democrático de Guanajuato. Después me cambiaron a Irapuato, pero no fue al azar, ahí era la cuna de los charros y en el 97 logramos que la secundaria donde trabajaba entrara a una huelga nacional, la paramos durante 15 días. Nos miraban con asombro y con miedo, porque de ahí habían salido los secretarios generales de la Sección 13 de maestros”.
Cuando le pregunto al profe Hermosilla sobre el movimiento en Guanajuato me responde, “estamos jodidos, y no nada más a nivel Acámbaro, a nivel estado. Nuestro movimiento sube y baja”. De acuerdo a un censo que ellos mismos realizaron el Movimiento Democrático de Trabajadores de la Educación en Guanajuato (MDTEG) cuenta con diez mil simpatizantes en el estado de un total de 70 mil maestros que hay en Guanajuato adscritos a las secciones 13 y 45. De esos sólo hay 500 militantes de la CNTE en el estado y tan sólo 100 son activistas, pero hay mucho miedo, muchos no se atreven a expresar públicamente su simpatía al movimiento, “en Acámbaro tenemos como 50 simpatizantes, pero nadie sabe”.
En contraste con maestros adscritos al Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), una de las acciones sorprendentes dentro del movimiento magisterial disidente es la cantidad de información que han manejado y que les permite dar argumentos razonables a quienes se los solicitamos, “siempre hemos peleado la información porque desde la dirigencia política nacional hasta el último de los compañeros de base debe tener la misma, eso es porque buscamos que la dirigencia siga siendo colectiva, aquí no hay líder, esto es así para que el día que un compañero desaparezca, siempre habrá uno que lo sustituya con la misma información y preparación”.
En reiteradas ocasiones los maestros han declarado ser víctimas de acoso por parte de las autoridades educativa y de los gobiernos, “las órdenes de Palacio de Gobierno han sido esas, que no se deje crecer el movimiento en el estado, las compañeras dicen que las ven como apestadas pero eso es común. Hay compañeros que están siendo vigilados por la ministerial todo el tiempo como el coordinador de Celaya. En el país hay maestros que desaparecen por sus ideas, por su pensamiento y cuando entró la guerra contra los narcos en Michoacán el temor de casi todos en Guanajuato era que fueran por los maestros teniendo como pretexto que la Tuta es maestro. Pero también aquí tenemos ese tipo de cosas”.
Cuando Marcos y los zapatistas se descubrieron la cara
Desde el alzamiento de los zapatistas en Chiapas, en Acámbaro ha existido un grupo de hombres y mujeres que se manifestó a favor de la lucha indígena autonombrado como el Movimiento por la Paz con Justicia Social. A través de un periódico llamado Erandi cuyo impulsor y coordinador fue Rodrigo Ibarra, hasta la creación de un caracol en pleno centro de la ciudad, el profe Lalo ha sido parte de esta corriente, “estuvimos participando con el movimiento ciudadano y mi niña me acompañaba a las reuniones. A mí me invitaban a escribir pero nunca me ha gustado, pero la que me sorprendió fue mi hija si escribió en Erandi, ella hizo una carta dirigida al presidente con sólo diez años en donde hablaba de las injusticias del país, seguramente por lo que escuchaba de nosotros, y eso me motivó mucho para seguir en mi lucha”.
A principios de marzo del 2001 Acámbaro fue parte del recorrido zapatista de la Caravana por la Esperanza y el profe Hermosilla fue designado el enlace que tendría que traer a la comitiva desde Querétaro, “mi hija se quedó llorando porque me tocó recoger a Marcos, quería estar conmigo pero le dije que era peligroso. Llegando a Querétaro nos enteramos del caos por el accidente que había tenido Marcos. Desde adentro, desde donde estábamos el suceso se veía diferente nos hablaban de muchas cosas que podían suceder, hasta de tomarnos prisioneros. Pero no se dio nada de eso y cuando fuimos a cenar tuve la oportunidad de platicar con Marcos y algunos jefes, y me di cuenta que todos somos pueblo y peleamos por lo mismo. Marcos habló de resistencia y de desobediencia civil de forma pacífica, dijo que era necesario que el gobierno fuera viendo que la gente si piensa, que sabe su historia, porque el gobierno se le olvida que somos seres pensantes. Fue una cena informal, incluso Marcos se destapó y los jefes también: éramos iguales, me dio gusto”.
Por último el profe Lalo visiblemente emocionado asegura que a pesar de que la gente los tache de radicales, de que se les muestre como gente violenta en la televisión y de que les toque poner los muertos, está convencido de que no quiere que sus hijos vivan lo que vivimos hoy, “ni los hijos de nadie, queremos que el cambio se haga, y echaremos afuera a los gusanos que no sirven, lograremos que nuestro país brille con otro sol. Lo que queremos es ir abriendo conciencias por medio de la educación en todo el país, hasta que lleguemos al socialismo que tanto miedo le da a la sociedad”.

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