SOMOSMASS99
ÚLTIMO PISO
Gwenn-Aëlle Folange Téry*
Lunes 3 de febrero de 2020
De velos luminosos
Hace cierto tiempo, en parajes desconocidos, deambulaba una joven. Parecía no llevar rumbo fijo aunque se detuviera cada cuando para examinar el suelo, las ramas de los árboles o algún arbusto.
Sobre su hombro derecho, un hada, discretamente encaramada, sonreía.
Llevaba unos días viajando con la joven, divertida al constatar que su presencia pasaba completamente desapercibida. El volverse más ligera que un soplo de aire era una de las proezas que lograba realizar desde los primeros momentos de su vida y siempre se había jactado de ello al encontrarse con otras hadas.
El mismo día en que sus caminos se habían cruzado, el hada había decidido desplazarse sin esfuerzo y se había instalado sin ruido hacer sobre un pliegue que se formaba entre la espalda y la manga del vestido que usaba la muchacha. Desde ahí observaba el horizonte, disfrutaba del agua de la lluvia cuando había e inclusive, llegaba a canturrear, muy por dentro de su cuerpecito.
Un día en particular, intentando elucidar el porqué de las pausas de la joven, observando también cada ramita rota, cada hoja seca en el piso, se dejó llevar por una suerte de sueño en vigilia.
Recordó sus primeros pasos en el aire, las risas ligeras de ciertas hadas y el ceño fruncido de muchas otras. Recordó también su primer encantamiento, transformar un sapo en príncipe, y su desilusión cuando dicho ser de ella se alejó. Recordó el cambio en su espíritu, su decisión de no transformar nunca más a un ser en otro. Evocó el aroma de un campo de rosas, rojas todas, que ella sola había hecho surgir de un suelo árido. Y la decepción de un niño al encontrarse frente a tantas flores iguales las unas a las otras sin que ninguna fuera única en el mundo.
Revivió su llegada a un castillo, rodeado de una inmensa arboleda. Sintió nuevamente una daga atravesarla al confirmar que su sapo-príncipe en él vivía, rodeado de seres de su nueva alcurnia. Volvió a adentrarse en la arboleda y a descubrir en ella un claro, vacío. Y justificó otra vez, aunque con ligera vergüenza, su encantamiento más reciente: el brote en ese mismo claro de una magnífica planta carnívora que un día se comería a la princesa que con el famoso príncipe sápico paseaba. Un encantamiento mucho más fácil de lograr que la aparición de miles de rosas rojas idénticas, pero extremadamente más satisfactorio al cumplirse.

Súbitamente su montura se detuvo, sacándola de su ensimismamiento.
Frente a ellas, un ogro las miraba. Se hizo un silencio denso, el aire se detuvo y la hierba dejó de ondear.
El ogro no se inmutó. Parecía ajeno a lo que le rodeaba, y aunque su mirada estuviera dirigida hacia la muchacha, no había señal alguna de reconocimiento, miedo o ira. Sólo apatía. O tristeza tal vez. De su mano colgaba un pedazo de tela informe y su rostro demacrado evocaba largos días sin comer.
La joven tendió los brazos hacia él, desequilibrando al hada, que no tuvo más remedio que volar.
¿Qué la decidió? ¿Qué la hizo pasar de amargos pensamientos a luminosas intenciones? No se sabe. Nadie sabe de hecho lo que dentro de los demás acontece, tal vez ni ella misma haya entendido lo que le sucedía. Pero en el momento en que los pudo ver a los dos, así, desde lo alto de su vuelo, el hada sintió de ella escapar los celos, la ira, la batalla que había sido toda su existencia, siempre tratando de probar que ella era la mejor, la más ligera, la que más encantamientos dominaba, y se derritió.
Cayó sobre el ogro y la joven un luminoso velo y cuales novios de pastel de mil pisos, los envolvió, ligándolos el uno al otro por siempre.
Moralejas:
– Todos cambiamos, de bien para mal y luego de mal para bien. Date chance, una y otra y otra vez.
– Vale la pena perseguir al amor, a veces en su camino se detiene y nos ilumina.
– Las hadas no son diferentes de nosotros, sólo dominan la Palabra exacta. Y bueno, son medio transparentes.
– “Por siempre” es bien bonito si hablamos de cuentos. Si no, puede llegar a ser una terrible cadena que a otro te ata.
Si quieres saber más del ogro, da click en la liga siguiente:
https://www.somosmass99.com/de-ogros-y-corbatas/
* Gwenn-Aëlle Folange Téry es pintora y escritora.
Fotos de portada e interiores: Anaïck Lentz.
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