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Las # Lady Chiles y los abusos contra las trabajadoras domésticas

Sociedad País / Top News / 01/09/2014

Emma Aguado / SomosMass99

Acámbaro, Gto. / 31 de agosto de 2014

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Las trabajadoras domésticas son una parte muy importante de la fuerza de trabajo en empleo informal.

Abril sintió que se moría cuando el médico le anunció que lo que tenía en la axila sí era un tumor, “pero no se preocupe, es un tumor que se puede extirpar y ella  queda como nueva”, le dijo en inglés a su patrona, una francesa con la que trabajaba hacía apenas dos meses. Abril recién llegaba a Estados Unidos de ilegal,  y su compañera de cuarto la había recomendado con una francesa de Beverly Hills, esposa de un empresario de Los Ángeles para hacer limpieza en su casa.

A Abril le pareció buena idea porque por lo menos ahí estaba a salvo de la Migra. “La primera vez que vi a miss Renee no quería contratarme porque ella andaba buscando alguien de Oaxaca y le batallé mucho para que me aceptara”, platica Abril quien es originaria de Jerécuaro, Guanajuato. “Le dije: miss Renee yo sé hacer bien las cosas, póngame a prueba y si no le gusta mi trabajo me voy”. Al paso del tiempo Abril detectó un bulto en su axila derecha, “la patrona supo y me propuso un trato: ella me llevaba al doctor y pagaba los gastos que me iría descontando de mi salario con tal de que no me fuera porque estaba a gusto conmigo”.

Sin embargo Abril nunca imaginó que se quedaría tres años con la francesa sin recibir un sólo centavo a cambio: vivía en su casa, recibía el alimento y tenía un día libre a la semana eso era todo, “comía muy bien eso sí, pero no me pagaba ni tenía otras prestaciones, lo único es que le pedí permiso para irme a trabajar a otras casas en mi día libre para mínimo sacar un poco de dinero, así que ni día libre tenía”. Pero esa no fue la única experiencia de Abril limpiando casas en Estados Unidos, “allá las gringas buscan a las mexicanas para el aseo, quién sabe por qué será, pero le pagan a una lo que se les ocurre, algunas son buenas pero otras a veces ni pagan. Hay quienes te dejan vivir en sus casas en los cuartos de servicio y tienes que ponerte un uniforme, otras no, esas te piden que vayas tal o cual día y te dejan el dinero en la mesa. Como una no sabe inglés pues deja pasar muchas cosas y no reclamas las injusticias, el chiste es trabajar”.

La historia de Abril desafortunadamente se repite millones de veces, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) calcula que hay un promedio de 52.6 millones de personas en el mundo que se dedican al trabajo doméstico, pero la cifra podría alcanzar los 100 millones porque  la mayoría no están registradas, ni tienen servicios de salud públicos y laboran sin las prestaciones básicas;  de igual manera se sabe que un 83 % son mujeres, muchas de ellas muy jóvenes que migran a países de mayor desarrollo. La OIT también reconoce en su portal de Internet que: “las trabajadoras domésticas constituyen una parte considerable de la fuerza de trabajo en empleo informal y se encuentran entre los grupos de trabajadores más vulnerables. Trabajan para hogares privados, con frecuencia sin condiciones de empleo claras, sin estar registrados, y excluidos del alcance de la legislación laboral. Condiciones de trabajo deplorables, explotación laboral, y abusos de los derechos humanos son los problemas más graves que enfrentan los trabajadores domésticos”. En México se cuenta con una cifra nada precisa de 2.2 millones de personas que se dedican a las labores domésticas.

Contra los estigmas

En 1972 la actriz mexicana María Victoria protagonizó una película titulada “La criada bien criada” dirigida por Fernando Cortés, que promovió una  imagen denigrante y estigmatizada de la trabajadora del hogar en México, por eso más de treinta años después mujeres como Rosa defienden su derecho a ser tratadas con dignidad. “No me gusta que me digan criada como en esa película de María Victoria, ni tampoco muchacha, somos trabajadoras del hogar y merecemos respeto porque somos honradas y hacemos bien nuestra labor”, responde Rosa muy sonriente cuando le pregunto sobre lo que le disgusta de su trabajo. Ella recibe a la semana 500 pesos por hacer la limpieza en una casa en Acámbaro, “si es poquito lo que me dan, pero tengo tres niños y mi esposo gana muy poco, con lo que llevo nos alcanza para un poquito más”.

Por otro lado, algunas llevan toda su vida dedicándose al trabajo doméstico pero la jubilación es un derecho al que no aspiran, doña Tere es una de esas mujeres a las que les preocupa su retiro. A costa de su espalda plancha todos los sábados, va quitando con paciencia las arrugas de esas montañas de ropa que se van acumulando a lo largo de la semana. Lleva 26 años limpiando la misma casa todos los días: haciendo de comer, lavando la ropa, limpiando el patio de los perros, incluso va al mercado, pule los muebles, y con sus manos que ya se cansan, barre y trapea con gran paciencia desde muy temprano aquellos largos corredores.

Pero el cariño y la confianza que se ha ganado en ese hogar donde ha laborado por tanto tiempo no ha sido suficiente ni siquiera para recibir un mejor salario, mucho menos algún otro tipo de prestación, pese a ello pudo pagarle su carrera a una de sus hijas, “me pagan 800 pesos a la semana, trabajo de lunes a sábado desde las siete de la mañana hasta que acabo me voy”, algunas veces la desesperación la orilla a pensar en irse a Estados Unidos a trabajar. “A lo mejor un día de estos me animo, pero ya estoy muy agotada, quién sabe si aguante cruzar el desierto, mi única esperanza es que ahora mi hija vea por mí cuando ya no pueda trabajar”.

La importancia del Convenio 189

A finales del mes de agosto, usuarios de las redes sociales viralizaron un video en donde una mujer exhibe a su trabajadora doméstica por un supuesto robo de Chiles en Nogada, un platillo tradicional mexicano. El hecho motivó que la ahora llamada #Lady Chiles fuera tema de conversación y debate en Internet por la actitud que la empleadora asumió frente al hecho. El Consejo para Prevenir y Erradicar la Discriminación (Conapred) tomó el caso y exigió que la responsable del video ofreciera una disculpa pública a su trabajadora doméstica, argumentando que su actitud fue discriminatoria y violatoria de sus derechos humanos.

“Pero más allá del caso, uno de los aspectos más relevantes es que pone en el ojo público lo que sucede con las trabajadoras del hogar en México”, comenta  David Peña integrante de la Asociación Nacional de Abogados Democráticos (ANAD). Recientemente SomosMass99 conversó con el abogado defensor de derechos humanos para entender las repercusiones incluso mundiales del hecho puesto que la mayoría de los países permiten que el trabajo doméstico mantenga su carácter de informalidad, lo que lo hace vulnerable a múltiples abusos.

“De entrada hay que reconocer que no está reconocido con toda la protección y todos los derechos como la mayoría de los empleos, aunque tiene un reconocimiento expreso en la Ley Federal del Trabajo, se siguen manteniendo prácticas que son contrarias al respeto de las personas, y principalmente al derecho de las mujeres”, comenta el abogado recordando que 9 de cada 10 personas que trabajan en el hogar son mujeres de entre 15 y 29 años de edad, “es preocupante que hasta el 50 % de su salario se les descuente o se les pague en especie, esto es un poco lo que vimos recientemente en redes sociales que tiene que ver con la posibilidad que la persona que trabaja en el hogar  esté comiendo en casa, incluso pueda vivir ahí y eso se le descuenta a su salario, no se le da como una prestación adicional a su trabajo, eso se tiene que regular”, además de revisar las condiciones salariales, de horarios y vacaciones, entre otras prestaciones que deberían recibir.

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México no ha cumplido con las normas internacionales para regular el trabajo de las empleadas domésticas.

El trabajo en el hogar ha sido discriminado por años debido a que ocurre en un ámbito privado, “siempre se ha invisibilizado, tanto el remunerado como el no remunerado, las mujeres que se dedican al hogar son renegadas al espacio privado y ahí se ha hecho caso omiso de ellas, incluso la propia violencia que se vive en el hogar tiene que ver con esto. Y es hasta que empieza a colocarse como una situación pública y como un asunto de derechos humanos cuando empieza a voltearse hacia allá porque no se ve todo lo que pasa al interior de una casa bajo el argumento de que es un ámbito privado y que el Estado no tiene competencia ni injerencia para entrar”. Afortunadamente la dinámica y la incorporación de los derechos humanos al espectro normativo de México ha permitido que se vaya avanzando y que se identifiquen problemáticas donde tiene que intervenir el Estado, aun así nuestro país maneja un doble lenguaje, “es importante resaltar que México debe suscribir el Convenio 189  de la OIT que justo establece obligación y regulación específica para las personas que trabajan en el hogar, porque aunque en discursos digan que es un problema que se tiene que atender, nuestro país no ha suscrito este convenio y por lo tanto parece un ejemplo claro de que se siga dando esta problemática”.

Desde 2011 la OIT busca que sus países miembros, entre ellos México, firmen el Convenio 189  con el fin de asegurar los derechos básicos de los y las trabajadoras domésticas, de igual manera busca ratificar la Recomendación 201 que es complementaria al Convenio y que proporciona directrices legales a los países para hacer efectiva la aplicación de las normas. A la fecha sólo 14 han firmado el Convenio, entre ellos Uruguay que fue el primero, pero nuestro país sigue sin reconocer la necesidad de hacerlo. Este Convenio establece derechos fundamentales como la libertad de asociación sindical, fija el concepto de salario digno, señala la necesidad de protección contra el abuso, el acoso y la violencia; fija la necesidad de horarios de trabajo, de la eliminación del trabajo forzoso, ratifica el derecho a la salud, a un ambiente laboral saludable, el establecimiento de una edad mínima y de convenios escritos, entre otros.

“Ya se han hecho varios esfuerzos desde las organizaciones civiles con las compañeras que trabajan en el hogar que están impulsando la ratificación de este instrumento. Desde entonces se hizo una campaña para que el gobierno firmara pero no se ha logrado. Lo que se necesita es que el Estado, es decir la Secretaría de Relaciones Exteriores, manifieste la necesidad de firma y que el Senado ratifique para que entre en vigor, en pocas palabras es un asunto de voluntad política”, agrega David Peña.

Actualmente la ANAD se ha sumado a las campañas que han trabajado para impulsar la firma del Convenio 189 de la OIT y en la defensa jurídica de trabajadoras que pudieran verse discriminadas, “aquí lo complicado es que el trabajo en el hogar establece una relación que se da entre particulares, por eso el Estado se repliega y dice que no puede tener intervención, pero sí tiene una obligación en términos de proteger a las personas y de denunciar a quienes abusan de estas trabajadoras. Ahora, cuando hay casos como el de Lady Chiles, no hay nada específico, por eso hay que impulsarlo. Mientras tanto el Estado puede intervenir para brindar atención psicológica, jurídica, con lo que podría mandar un mensaje de que esto no puede seguir pasando ya que se trata de un acto claro de discriminación”, concluye el abogado.

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Luis López




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