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Redacción / SomosMass99
Ciudad de México / Miércoles 18 de marzo de 2020
- Integrada por 105 piezas, entre pinturas, dibujos, grabados, fotografías, esculturas, documentos y libros, podrá ser visitada hasta el 3 de mayo
Hacia finales del siglo XIX, con el surgimiento de las vanguardias artísticas, el manifiesto se convirtió en una herramienta con la que los artistas plantearon sus preocupaciones estéticas a la opinión pública. Diversas agrupaciones artísticas utilizaron este medio para dar a conocer sus principios. Escritos en tono combativo y polémico, juzgaron a grupos o instituciones establecidas para confrontar las tendencias en boga en la creación y anunciar recursos estéticos renovadores.
Esta exposición, que se presenta en el Museo de Arte Moderno (MAM), revisa distintos momentos de la plástica en nuestro país y observa cómo, a lo largo del siglo XX, los manifiestos mexicanos revolucionaron la práctica y la crítica del arte. Gracias a la publicación de estas proclamas es posible seguir la evolución de la pintura en México y los argumentos que inscribieron a sus creadores en un amplio abanico de posturas artísticas y políticas. De esta forma, con el tiempo se conformó una estética nacional moderna e independiente.

La muestra Manifiestos del arte mexicano (1921-1958), que podrá ser visitada hasta el 3 de mayo, está integrada por 105 piezas, entre pinturas, dibujos, grabados, fotografías, esculturas, documentos y libros. En esta selección de 56 obras del acervo del Museo de Arte Moderno y de piezas pertenecientes a colecciones de otros recintos e instituciones se examina la producción plástica y editorial de grupos artísticos en nuestro país.
Está dividida en 10 núcleos temáticos: Tres llamamientos de orientación actual a los pintores y escultores de la nueva generación americana; Actual – No. 1 Hoja de Vanguardia; Manifiesto del Sindicato de Obreros Técnicos, Pintores y Escultores; Método de dibujo Best Maugard; Manifiestos del Grupo ¡30-30!; Contemporáneos; Principios declarativos de la LEAR; Manifiesto por un arte revolucionario independiente; No hay más ruta que la nuestra y La cortina de nopal.
Esta exhibición ilustra la fértil tensión entre grupos, ya que algunos buscaban reivindicar el pasado indígena e incorporar referentes populares en la plástica y otros insertarse en las corrientes internacionales de vanguardia. De igual manera, ofrece una crítica a la congruencia entre los principios que enunciaron y las obras que produjeron.
A 100 años de la reunión de Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros en París, Manifiestos del arte mexicano (1921-1958) rememora este encuentro en el que ambos creadores bosquejaron el proyecto artístico que, posteriormente, dio lugar al muralismo mexicano y transformó la pintura nacional. Un año después, en 1921, Siqueiros lanzó, desde Barcelona, el que ha sido considerado el primer manifiesto del arte mexicano, documento de referencia del origen de los cambios posteriores en la plástica nacional.
Los manifiestos han jugado un papel central en la historia al promulgar ideas, tanto políticas como estéticas. Estos tuvieron su origen en el Manifiesto del Partido Comunista, publicado por Karl Marx y Friedrich Engels en Londres, en 1848. En éste, los autores expusieron las que fueron las nociones básicas del comunismo y, con él, hicieron un llamado a la sociedad para enfrentar la opresión burguesa.

A partir de entonces, esta forma de comunicación política, a través de un escrito, ha sido usada para hacer declaraciones ideológicas, promover doctrinas y, en ocasiones, invitar a unirse a un colectivo. Asimismo, los manifiestos se han empleado para denunciar irregularidades en la actuación de diversos gobiernos o en formas de autoridad más circunscritas.
Hacia fines del siglo XIX, a partir del surgimiento de las vanguardias artísticas, los manifiestos se convirtieron en una herramienta con la cual diversas agrupaciones dieron a conocer sus principios y plantearon sus preocupaciones estéticas públicamente. A través de ellos se criticó, en tono combativo y polémico, a grupos o instituciones establecidas con el fin de confrontar las tendencias artísticas en boga y promover recursos estéticos que se consideraban renovadores.
Con información del MAM y del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura.
Fotos de portada e interiores: INBAL.
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