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Un concierto dominical en el Jardín de Celaya en la era del coronavirus

Crónicas / Diálogo Estado / Para Ver, Oír y Comer / Top News / 18/03/2020

SOMOSMASS99

 

Agustín Ramírez Agundis*

Miércoles 18 de marzo de 2020

 

Son las 12 del mediodía del 15 de marzo de 2020, todavía en la fase uno de la epidemia, pero muy cerca de pasar a la fase 2.

Los integrantes de la banda de música municipal ya están preparados en la plataforma superior del quiosco que lleva por nombre el de Isaías Barrón, célebre músico abajeño compositor de la Marcha a Celaya.

Igual, más puesto que un calcetín, se encuentra el nutrido grupo de asistentes que domingo a domingo se dan cita para escuchar las bellas piezas musicales interpretadas espléndidamente por el grupo que dirige desde hace más de diez años el maestro Bernabé Meléndez Espinoza.

El sol cala con fuerza, así que la única alternativa es la de arremolinarse en las zonas sombreadas por los ya vetustos laureles de la India que constituyen el elemento esencial del lugar. Eso de la sana distancia por el momento puede esperar.

Pero no todos son simplemente espectadores. Por allí, listas para salir en cuanto escuchen los primeros acordes, rondan una docena de parejas que han venido ataviadas y ataviados  elegantemente para darle gusto al cuerpo al ritmo de los danzones que los músicos habrán de interpretar y, por qué no, también al compás de otros géneros, tales como marchas, valses, un paso doble y, desde luego, una que otra pieza de moda, de esas que se tocan en la radio y en la televisión, pero, claro, adaptadas para ser interpretadas por una banda de música hecha y derecha, como es la municipal de Celaya.

El ambiente festivo en el jardín principal se percibía como el de todos los domingos. La gente disfrutando de la música y el clima propio del mes de marzo. El señor de las nieves haciendo su agosto cinco meses antes, ahora ubicado un poco más allá del lugar que antes ocupaba en la desaparecida esquina que formaban los andadores  Zaragoza y Colunga. Esquina que se fue desvaneciendo por las eternas obras de restauración del Portal Colunga, todavía literalmente en ruinas, aunque cada vez con más muletas, collarines y cabestrillos que lo han convertido en un adefesio. El negocio de las empanadas en pleno apogeo, como siempre, en el andador Zaragoza, unas cuantas puertas adelante de su antigua ubicación. En fin, todo como cada domingo.

Por cierto, debe ser motivo de orgullo la tradición musical de esta zona de Guanajuato. Ya mencioné al maestro Barrón, sin embargo son muchos los compositores nacidos en la región de El Bajío de los cuales se conservan y se ejecutan sus partituras. Este domingo, en el programa que se pone a la vista del público en un caballete, estaban incluidas dos piezas compuestas por músicos abajeños: Oliva, vals de  Julio González Galván, oriundo de Apaseo el Grande, quien nació en 1907 y murió a la edad de 100 años; y el danzón Timbal, de Braulio Pérez Tovar, originario de la comunidad de Santo Tomás Huatzindeo, en el municipio de Salvatierra, quien en este año anda cumpliendo sesenta. Bueno, no hace falta mencionar a Juventino Rosas, cuyas obras frecuentemente interpreta la Banda Municipal de Celaya.

El gusto por la música y el baile es un remanso en estos tiempos en que las malas noticias agobian a los celayenses. A las balaceras, cosa de todos los días, y los bloqueos de vías de comunicación, siempre con el propósito, entre otros, de ocasionar entre la población un ambiente de temor, ahora se ha sumado la desafortunada noticia de que finalmente el malvado coronavirus ya está en nuestro estado, en la ciudad de León, a unos 120 kilómetros, aunque esto sólo para cerrar la pinza, ya que se había hecho sentir desde hacía una semana en Querétaro, ciudad mucho más próxima y con la cual los celayenses tenemos una relación más estrecha, en tanto que son miles los coterráneos que viajan día con día para trabajar en aquella próspera ciudad industrial.

La cosa es así de simple: al mal tiempo, buena música. Esperemos que pronto el coronavirus se dé cuenta que los humanos somos más fuertes e inteligentes y huya desterrado de este mundo. Claro, para eso todos nosotros tenemos que poner mucho de nuestra parte. Sobre todo eso, inteligencia.


* Esta es una colaboración del Colectivo Miguel Hidalgo de Celaya, Guanajuato, al que pertenece el autor.

En portada: La Banda Municipal de Celaya en una imagen de 2017. | Foto: Municipio de Celaya.






Luis López




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