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©Ramón Granados Juárez
Ramón Granados Juárez nació en la Ciudad de México y radicó en Naucalpan, Estado de México, hasta el año 2000, cuando cambió su residencia a Apaseo el Alto, Guanajuato. Entre sus publicaciones se encuentran los libros de poemas Campos casi infértiles (2002) y Arder (2008). En agosto de 2015 publica a través de la Universidad Politécnica de Guanajuato Por los caminos del eterno exilio, edición digital descargable gratuitamente desde la plataforma iTunes; y en 2019 Retazos, en ediciones Guanao, de la ciudad de Salamanca, Guanajuato. El año de 2008 es aceptado como miembro de la Sociedad de Escritores del Centro de México y en 2013 es nombrado Presidente de la Corresponsalía Apaseo el Alto, del Seminario de Cultura Mexicana.
La herencia del derrumbe

No hay palabras para nombrar lo que siento.
Es un montón de silencio gris amarrado a una pata de la cama,
un rechinido arrastrándose entre las horas hechas pedazos en el piso.
Es como un amor descosido, mal amado, tumbado a palos por la vida.
No hay cómo definir estos extraños colores.
Son pigmentos que se embarran en las cáscaras de frutas podridas,
y sirven para teñir el aire con amargos tonos opacos.
No hay con qué medir la distancia encajada entre mi grito y tu silencio.
Es la hora de la negrura que esconde gatos dispuestos a todo.
La noche juega juegos de azar con nuestros muertos,
los diablos apuestan alas de ángel y pedazos de nube.
Estoy otra vez ahogándome con las letras de tu nombre
atragantándome con todas las palabras que no voy a decirte.
Otra vez clavándole clavos al corazón por demás hinchado.
Son largas espinas atravesando lo que de voluntad me queda;
hay cerros de papeles llenos de inservible tinta negra,
un agrio líquido es ese silencio del que están llenos tus labios.
No hay un adjetivo que califique lo que estoy viendo.
Las ramas secas de un sauce abandonado,
una avenida de sollozos que en el horizonte se pierden,
una mujer callada que espera paciente a que nada pase de nuevo,
una casa en ruinas construida sobre ruinas, la herencia del derrumbe.
No hay palabras para esto…
no tengo palabras para decirte cómo se siente el día de hoy.
Foto de interiores: Alex Iby (@alexiby) / Unsplash.
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