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Días de encierro

Diálogo País / Para Ver, Oír y Comer / Top News / 08/04/2020

SOMOSMASSS99

 

Sara Rivera*

Miércoles 8 de abril de 2020

 

En estos días de encierro, un pequeño porcentaje de personas resguardadas dedican horas enteras al trabajo en línea, a distancia crean documentos que en la mejor de las suertes tomarán cuerpo en alguna publicación gubernamental. Otros millones siguen allá afuera ganándose la vida día a día sin saber qué les depara el destino. Asimismo, ya se proyectan las catástrofes económicas por venir: créditos dejarán de pagarse; una parte de la pequeña industria desaparecerá.

En México se combinan, por demás, los precios a la baja del petróleo y la inercia política producto de un pasado corrupto que toma cuerpo en los antiguos políticos que lograron colarse en el actual gobierno. La relevancia de este hecho es que forman parte de un sector ideológico que busca mantener el enfoque neoliberal. Lo mismo ocurre en sectores gubernamentales llenos de sujetos que gozan de privilegios que les hacen creer que son exitosos o, peor aún, que merecen los sueldos actuales porque realizan funciones idóneas para el país, sin comprender que un grupo de circunstancias previas les hizo llegar a ese puesto, estando o no capacitados para ello. Suerte te dé Dios que saber poco importa, reza el proverbio. Verdad imposible de reconocer para muchos de ellos.

Sin embargo, esta situación provocada por el Covid-19 nos da oportunidad de reflexionar sobre los asuntos esenciales de la existencia y, quizá, poner en su sitio lo esencial: la vida de la humanidad y del planeta (incluidos todos los seres vivos que lo habitan). También pone al descubierto la irracionalidad de un sistema económico que se encuentra al borde del colapso y sus “ciclos de reajustes dolorosos”. Se ponen en boga términos como “sacrificios” (¿de la misma clase social de siempre?), “catástrofes”; y críticos avizoran millones de pobres más. ¿Será más porque el gobierno no rescata a las empresas o bien porque la pauperización social sale a flote ahora? El pobre ya nada tiene sino su cuerpo. El rico amasa y no suelta la riqueza, le va la vida en ello. La clase media (profesionistas y pequeñas empresas) cabalga a medio pelo llevada por el azar. Es este sector quien, quizá, se encuentra más a la deriva y el más esencial para la transformación social. Recordemos que no son los polos sociales quienes producen los cambios sino las clases medias que cuentan con herramientas para hacerlo: ideológicas, técnicas, creativas e intelectuales.

Por otra parte, Covid-19 desquebraja una de las creencias más egóticas de la actualidad. Suele creerse que el mundo presente es mejor que el vivido hace mil, quinientos o trescientos años. De aquella época nos llegan esos grabados apocalípticos que narran las enfermedades pandémicas como la peste bubónica (por mencionar la más letal en la historia) como si fuese un tema del pasado. Lejos nos creíamos de estos males colectivos. Cierto es que la ciencia y la tecnología mucho han hecho para desterrar epidemias antes letales. Sin embargo, el contagio actual trae a cuento miedos soterrados y situaciones concretas. ¿Quién puede creer que el sistema económico es mejor que el del antiguo imperio azteca o de cualquier otra latitud? Más del 75% de la población mundial actual es pobre y un puñado de administradores de la riqueza se benefician incluso de esta situación.

Tendrán que usarse razonamientos del orden de la superstición, la fantasía o la irracionalidad para afirmar que esta sociedad es superior a las pasadas. Afirmo que falta mucho por hacer en la actualidad para que miles de millones de personas no vivan como en la Edad Media o en el Paleolítico. El modelo neoliberal proclama una sociedad que no existe sino para unos cuantos. Intuyo que son unos cuantos quienes defienden la prolongación de ese sistema, pero los pobres (cada vez más pobres) ¿deberían estar interesados en este sistema?

Por otro lado, aparecen manifestaciones positivistas expresadas a través de los medios de comunicación en forma de canciones, poemas, cortos… Son, a fin de cuentas, pequeñas narraciones con moraleja para aprender lo que el pueblo ya sabe: ser solidario y preocuparse por el pobre. No es la gente común quien tiene que aprender lo que es la empatía o el amor sino los grupos oligárquicos que gobiernan desde las alturas al pueblo que no conocen. Ellos no ven y no oyen a este pueblo. No lo comprenden. Desde su perversión (entendida como la certeza de saber qué requiere el otro) sus acciones están orientadas a mantener sus ganancias: ya se escuchan los despidos sin liquidación, los trabajos gratuitos o con medio sueldo de los empleados de hoteles en zonas turísticas. Están los viejos trabajando pese a ser el sector más vulnerable. No ven al pueblo sino como oportunidad para incrementar sus ganancias. Toman de donde no han sembrado y buscan mantener a flote sus ganancias, en tanto se ciernen males mayores sobre la población.

En esta marisma, grupos sociales invisibilizados por el sistema toman cuerpo: los médicos en primer lugar, los trabajadores de limpieza y el ejército, después. Pero hay otro grupo casi intangible: los artistas. El arte toma un lugar relevante en los hogares, sin que se piense en su función y retribución a sus creadores. Nada más contrario al neoliberalismo que el arte, se repelen mutuamente. Si este modelo económico acepta alguna función artística, ocurre porque monetizan su esencia. El arte (nacido para disfrutarse y atender las entidades psíquicas de la humanidad) requiere una gran cantidad de ocio, experiencia lejana para millones de personas en el mundo.

Asimismo, la producción cultural del Covid-19 se sustenta en procesos que impregnan el tejido social y que cristaliza las tensiones y miedos profundos del colectivo a los que los medios de comunicación se están sumando, como hoy en día lo vemos. En esta narrativa popular “aparecen” delfines en los canales de Venecia o ballenas en las costas de Acapulco: el discurso mitológico contenido en las feke news revitaliza la fantasía del retorno de lo natural como lo monstruoso que ha de vengarse: el florecimiento de la naturaleza implica la desaparición de la especie humana; como en los viejos discursos mitológicos, naturaleza y hombre se oponen.

Las muestras más viles también confirman los viejos discursos patriarcales: se ha registrado un aumento sustancial (56%) de violencia intrafamiliar en México; han asesinado a defensores de bosques y aguas; han robado, violado y asesinado mujeres y niñas dentro de sus casas (el lugar “más seguro” en el que cualquier mujer puede estar). La mitología antigua afirma este espacio como el centro del universo, metáfora de un “lugar cósmico”. La casa, contrario a lo que se cree, simboliza el ser interior de quien se cree poseedor de ella; esto es, del hombre. Efectivamente, el mito del hogar (oculta su verdad como suele estar) refuerza su idea de posesión, afirmando su subjetividad: la casa y lo que hay dentro puede ser usado, desechado o destruido por él. Entonces las acciones del violador o del asesino develan su imaginario. Las acciones del pederasta o del golpeador manifiestan los valores y las creencias de una sociedad machista que (pese a la grave situación en la que se encuentra) se niega a reconocer su responsabilidad en la fabricación de perfiles síquicos como estos.

Finalmente habría que agregar que las películas y novelas de ficción (el arte) nos salen al paso para recordarnos su capacidad chamánica. Éstas son el antiguo Tiresias (el sacerdote que sabe lo que ha de venir y que Edipo es el causante de la peste tebana). Son el ciego hechicero que enfrenta la vida ante la muerte; la justicia ante el abuso. Obras como Rebelión en la granja o Yo robot, entre muchas otras, cristalizan el carácter ético y libertario al que en estos días de encierro podríamos acceder y descubrir en esta literatura extraordinaria otra manera de hacernos mundo.


* Sara Rivera López es doctora en Teoría Literaria, escritora y profesora de Teoría Literaria, Análisis de Discurso, Crítica literaria, Ensayo, entre otras materias en diversas instituciones universitarias (UNAM) nacionales, presenciales y a distancia. Se desempeña como especialista en procesos de lectura y escritura a gran escala.

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Twitter: @Sara_Rivera

Foto de portada: Maiko Valentino (@maikolbaez) / Unsplash.






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18 Comentarios

el 08/04/2020

FElictacions estimada Sara por tu enfoque,tu posición y la denuncia justificada que haces de lo que pasa en tu pais a pesar de estar el Presidente Lopez Obrador.Es que,como tu sabes,la problematica del pais es histórica y estructural empeorado por la la Aplkicackion del Modelo Economkicol mNeolliberal y del Educativo,la droga y otros problemas.
Seimpone nuevas alternativas al Sistema -Mundo y a los problemas de tu pais.
TEfelicito pñor tu kimportante Articulo y me alegro de estar contgctados,comunicados en Linkedin
Muchas es tas cosas las he escritol en mkis Articulos de la Academia.edu y en mis libros.
REcuerso a Leopoldo Sea le preguntaron:Que se siente estar al sur de EE.UU.

    el 09/04/2020

    Gracias, Juan, por tus comentarios. Es bueno saber que, desde la distancia, hay cosas que nos unen: la palabra, la vida y está circunstancias sin duda. Abrazo.

el 08/04/2020

Me parece una excelente reflexión de cómo el coronavirus pone de manifiesto, la decadencia del sistema neoliberal, en evidencia la violencia intrafamiliar y los miedos y fantasías del inconsciente

    el 09/04/2020

    Viviana, hola, gracias por tus comentarios. Espero esté tiempo nos deje algo bueno. Abrazo.

el 08/04/2020

Muchos temas en torno al encierro, que bárbara!!! Cada uno daría para mucho más. Y los enlazas, y los denuncias, y nos despiertas. Ojalá sean muchos los despertados!

    el 09/04/2020

    En lo futuro quiero escribir sobre la violencia intrafamiliar que ahora aumenta dada está circunstancia. Un abrazo.

el 09/04/2020

Un excelente artículo sobre la situación actual de la pandemia, y muy interesante como enlazas todas las temáticas entorno al CoVid 19. Gracias Sara.

    el 09/04/2020

    Lizette, gracias por tus palabras. Es bueno saber que en algo contribuyen mis palabras a estos hechos.

el 09/04/2020

Querida Sara, este artículo deja sin respiro, tanto por la forma poética de retratar la penosa y triste situación, como por la aguda crítica que haces a la polarización económica y social que se revela aún más con las indicaciones del confinamiento, además que abona a visibilizar la vulnerabilidad en la que vive gran parte de la población.

Tu aportación, apoya a la reflexión, al análisis y a la introspección, de la forma en la que cada uno, vivimos este momento, que ojalá pase pronto, que no nos gane la desesperación y el agobio.

Gracias por darnos materia para ampliar la mirada.

    el 09/04/2020

    Es increíble lo que vivimos en estos días, Gloria, un hecho único en la historia humana visto desde el punto de vista global. Creo que desde ahora en adelante la vida será distinta. Un abrazo.

el 09/04/2020

Hola Sara me doy cuenta que es una excelente reflexión,y ver la citación por lo qué estamos viviendo en este momento.

    el 13/04/2020

    Flor querida, un abrazo. Espero de algo sirva.

el 10/04/2020

Es paradójico que un virus sea quien nos regresé a nuestro núcleo, la familia, el hogar o nuestra soledad. Nos hace tener que voltear a ver dentro de nosostros. Ahora será momento de que nuestra fuerza interior nos permita descubrirnos y abrirnos a nuevas formas de expresión, conocimiento y comunicación. Y esa gran masa Intermedia que somos la clase media tendrá que moverse, una vez más. Preparemos el giro, el cambio, ojalá la historia conocida de otras pandemias nos dé como experiencia para saber manejar el miedo , en cualquiera de sus manifestaciones así como la negación, ambas respuestas naturales y básicas del ser humano, es decir, necesitamos demostrar nuestra inteligencia emocional.
Querida Sara, una vez más logras mi admiración y pensamiento reflexivo. Gracias. Ahora necesitamos una charla virtual

    el 13/04/2020

    Olga, cada comentario tuyo me invita a la reflexión. Creo maravilloso un encuentro virtual, hay que promoverlo y que se unan todos los que quieran, no lo cree? Abrazo.

el 10/04/2020

Siempre es un placer leerle, que ponga en cabeza de muchos temas en los que estamos involucrados todos, su opinión siempre es importante para ver de forma distinta las cosas. Le agradezco sus palabras, tantos temas de los que ha puesto en la mesa son dignos de escribir más artículos y de ser discutidos. Le agradezco y le felicito! Su maravillosa pluma es siempre bienvenida y debería ser necesaria para todos. Es cierto esta problemática ha sacado a flote todos los males de los que carecemos como sociedad y cómo individuos. Espero también todo esto traiga algo bueno. Saludos afectuosos!

    el 13/04/2020

    Jessica querida, te mando muchos abrazos. Gracias por leer el texto, por comentarlo y saber que en algo ayuda lo que escribo. Me hace feliz saberlo. Abrazo.

el 12/04/2020

Un gusto leerte Sara. Tu reflexión (y esta crisis sanitaria) evidencia los cimientos carcomidos del sistema económico-social actual, las desigualdades, la ignorancia, la arrogancia y la maldad: Homo hominis lupus est. El arte ha sido un espacio para imaginar otros mundo posibles, y a veces el arte ha irrumpido en la realidad, para transformarla. Saludos!

    el 13/04/2020

    Muchas gracias, Francisco, saludos. Abrazos.



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