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La efeméride trimestral, enero-marzo, 2020

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SOMOSMASS99

 

Pedro Salmerón Sanginés*

Miércoles 15 de abril de 2020

 



En esta ocasión compartimos con los lectores de SomosMass99 el recuerdo de tres fechas históricas seleccionadas por el compañero Pedro Salmerón Sanginés desde un punto de vista no convencional, en tanto que los hechos y las personas que se tratan rara vez son mencionados en los círculos académicos y medios de comunicación tradicionales y, también, que han estado poco menos que olvidados hasta ahora por la historia oficial. Cada tres meses incluiremos en nuestra colaboración para SomosMass99 una breve cronología de sendos sucesos que son dignos de análisis y reflexión con el propósito de comprender nuestra historia desde un enfoque distinto. Desde luego, la autoría de las efemérides es de Pedro Salmerón.

– Colectivo Miguel Hidalgo



 

7 de enero, 1910. Masacre de Río Blanco

El 7 de enero de 1907 fuerzas del ejército federal reprimieron violentamente un motín obrero en Río Blanco, Veracruz, en una acción que señala los difíciles inicios del movimiento obrero en México.

En los últimos años del porfiriato, la región de Orizaba se había convertido en un importante centro industrial, en el ramo textil. Como correspondía a una industria incipiente, las condiciones de trabajo eran terribles y los horarios, de sol a sol, sin que los trabajadores tuvieran ningún derecho.

En esas condiciones, los trabajadores de las fábricas de la región, y los de la cercana ciudad de Puebla, empezaron a interesarse en la propaganda magonista, que explicaba los derechos mínimos de los trabajadores. Fue así como surgió, en la fábrica de Río Blanco, una filial del Gran Círculo de Obreros Libres, incipiente organización sindical que propugnaba por la defensa de los trabajadores.

El 3 de diciembre de 1906 empezó un importante movimiento de huelga en las fábricas textiles de las regiones de Puebla, Tlaxcala y Orizaba. Los trabajadores exigían la reducción de las jornadas de trabajo (que llegaban a las 16 horas diarias en algunas fábricas) y aumento de los jornales, así como reglamentación del trabajo infantil.

El presidente Porfirio Díaz fungió como árbitro en el conflicto, recibiendo comisiones de empresarios y trabajadores, pero falló a favor de las empresas y exigió a los huelguistas volver al trabajo, amenazándolos veladamente con el empleo de la fuerza si no lo hacían.

En casi todas las fábricas los obreros acataron el fallo, cediendo a la amenaza, pero en Río Blanco se negaron a hacerlo en una asamblea realizada el 6 de enero. Al sonar el silbato de la fábrica, en la madrugada del 7 de enero, la mayoría de los obreros, entre los que había numerosas mujeres, se presentaron frente a ella pero no entraron a trabajar.

Un dependiente de la tienda de raya de la fábrica disparó contra un trabajador, desatando así la ira de la multitud que se amotinó y saqueó la tienda, matando a sus dependientes para luego liberar a los presos. El motín se extendió a otras fábricas vecinas y los trabajadores se encaminaron hacia la vecina ciudad de Nogales, donde los esperaba un piquete del ejército que los recibió a balazos.

Nunca se contabilizó a los muertos y la inconformidad obrera fue ahogada en sangre, pero tres años después la región de Orizaba se convertiría en un importante foco revolucionario, y la experiencia de los trabajadores de Río Blanco fue recogida por los diputados al Congreso Constituyente durante la redacción del artículo 123, que llevó a nuestra Carta Magna los derechos elementales de los trabajadores.

Para saber más:

Bernardo García Díaz, La huelga de Río Blanco, México, Secretaría de Educación de Veracruz, 2007.

Rodney Anderson, Parias en su propia tierra: Los trabajadores industriales en México, 1906-1911, México, El Colegio de San Luis Potosí, 2006.

* * *

2 de febrero, 1972. Muere Genaro Vázquez

El 2 de febrero de 1972, Genaro Vázquez Rojas murió (o fue ejecutado) tras un accidente automovilístico en el paraje conocido como Mil Cumbres, camino a Morelia, cuando preparaba la extensión de su movimiento guerrillero al estado de Michoacán.

Nacido en San Luis Acatlán, Guerrero, en 1931, maestro normalista, Genaro Vázquez participó en diversos movimientos pacíficos y legales contra el gobierno, destacadamente el Movimiento de Liberación Nacional y el Movimiento Revolucionario del Magisterio.

Era una personalidad reconocida por su prudencia, su inteligencia y su capacidad de trabajo cuando en 1959 el gobernador de Guerrero, Raúl Caballero Aburto, arreció la política represiva en la entidad, protegiendo a caciques y pistoleros que iniciaron el asesinato selectivo de dirigentes campesinos y sindicales (un centenar de dirigentes cafetaleros y copreros habían sido asesinados por oponerse al monopolio de la comercialización de ambos productos en manos de caciques priístas).

En octubre de 1959 Genaro participó de manera destacada en la fundación de la Asociación Cívica Guerrerense (ACG, cívicos), una amplísima alianza contra la política represiva del gobernador. Un año después los asesinatos selectivos se convierten en represiones masivas e incluso sectores del empresariado y el PRI apoyan a los cívicos.

En enero de 1961 la Cámara de Diputados declara desaparecidos los poderes en Guerrero, pero el nuevo gobernador, de manera más sutil, prosigue con la política de hostigamiento, represión y protección de los caciques y monopolizadores. Faltan siete años de acoso y cárceles contra Genaro para que al fin decida tomar las armas.

En 1962, mediante fraude electoral se impone a un nuevo gobernador, y la represión contra la ACG arreció. El 31 de diciembre de 1962 se comete una masacre en Iguala, de la que posteriormente el gobierno culparía a Genaro, encarcelándolo en 1966 con ese pretexto. Mientras está en prisión, uno de sus compañeros, el profesor Lucio Cabañas Barrientos, es obligado a pasar a la clandestinidad en la Costa Grande de Guerrero.

En abril de 1968 un comando de los Cívicos rescató a Genaro Vázquez de la cárcel de Iguala y tras escapar del cerco del ejército, decide que la ACG se transforme en Asociación Cívica Nacional Revolucionaria (ACNR), y que el único camino que el régimen priísta deja es el de las armas. Redactó con varios compañeros un plan de lucha revolucionario que partía del establecimiento del foco guerrillero para derrocar al gobierno. Mientras, ocurre la matanza del 2 de Octubre, tras la cual, grupos de estudiantes también hacen suyas las ideas de la vía armada.

A partir de 1968 el Ejército realizó 14 campañas militares contra la ACNR y el Partido de los Pobres, de Lucio Cabañas. La tercera campaña, iniciada en 1970, normalizó los bloqueos carreteros, la tortura y la desaparición forzada.

En 1971, empieza a actuar un comando de la ACNR en la ciudad de México, extendiendo la acción territorial de la guerrilla. Fue planeando su extensión a Michoacán como murió Genaro Vázquez.

Para saber más: Laura Castellanos, México Armado, México, Ediciones Era, 2007.

* * *

16 de marzo, 1863. Se establece el sitio de Puebla

El 16 de marzo de 1863, los cañones del fuerte de Guadalupe, en Puebla, anunciaron que un poderoso ejército francés estaba frente a la plaza, defendida por los mejores elementos que el gobierno mexicano había podido reunir. Se inició así un largo sitio que duró hasta el 17 de mayo, y que demostró al mundo que luego de dolorosos reveses, los mexicanos estaban firmemente dispuestos a resistir hasta el último aliento contra cualquier agresor.

Desde que el 5 de mayo del año anterior el general Ignacio Zaragoza derrotara a los franceses en esa misma ciudad de Puebla, los invasores y sus aliados mexicanos se habían retirado a Veracruz, concentrando sus fuerzas entre Orizaba y Córdoba, y recibiendo por el puerto de Veracruz refuerzos y pertrechos en número tal que les asegurara vengar la humillante derrota del 5 de Mayo. Por su parte, el gobierno de la República, presidido por Benito Juárez, había hecho enormes esfuerzos para fortificar la plaza de Puebla y reunir en esa ciudad al mayor número posible de tropas y elementos de guerra, los que luego de la inesperada muerte de Zaragoza, en septiembre de 1862, fueron puestos a las órdenes del valiente y fogueado general zacatecano Jesús González Ortega.

Bajo la dirección de Zaragoza primero, y después de González Ortega, se construyeron nueve fuertes alrededor de Puebla, pequeños y distantes entre sí, pero concebidos para asegurar el perímetro de la ciudad. De esa forma, cuando más de 28,000 franceses y unos 1,300 aliados mexicanos avanzaron contra Puebla, en marzo de 1863, no encontraron frente a ellos al pequeño ejército con el que Zaragoza había obtenido la casi milagrosa victoria del 5 de mayo anterior, sino una ciudad fortificada y defendida por un fuerte ejército dispuesto a sucumbir antes que dejar franco el paso al invasor.

Las fuerzas puestas a las órdenes de Gonzáles Ortega eran casi 23,000 soldados, con jefes de capacidad y valor probados, como Felipe Berriozabal, Miguel Negrete, Ignacio de la Llave, Francisco Alatorre, Ignacio Mejía, Porfirio Díaz, Nicolás Régules, Epitacio Huerta, Mariano Escobedo y otros patriotas que a casi siglo y medio de distancia merecen nuestro reconocimiento.

Las fuerzas francesas, superiores en número y elementos, que recibieron refuerzos a lo largo de los más de dos meses que duró el sitio, atacaron la plaza una y otra vez siendo rechazados por los valerosos defensores mexicanos. Finalmente, el hambre y la falta de municiones, y los fracasos de las tropas nacionales por romper el sitio, obligaron al general González Ortega a disolver al heroico Ejército de Oriente y entregar la plaza a los sitiadores. Pero se había puesto el ejemplo: los mexicanos habían aprendido que tenían que luchar con valor y constancia, sin desmayar, contra enemigos superiores, si querían afirmar definitivamente la independencia nacional, y así hicieron durante cuatro largos años más, inspirados por el ejemplo puesto por los valientes soldados que defendieron Puebla a partir del 16 de marzo de 1863.

Para saber más:

Pedro Salmerón y Raúl González, Puebla: La heroica defensa, Puebla, Gobierno del Estado, 2013.


* Esta es una colaboración del Colectivo Miguel Hidalgo de Celaya, Guanajuato, al que pertenece el autor.

Imagen de portada: Genaro Vázquez Rojas. | Foto: desInformémonos.






Luis López




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