SOMOSMASS99
Lázaro Uc Mas*
Miércoles 29 de abril de 2020
– Oye, mi amigo, llevo días encerrado y lo que dicen las noticias se ve muy cabrón.
– ¿Que estás leyendo?
– Pues todas esas agresiones a médicos y enfermeras. Está de locos.
– Así es, hermano. La duda y la incertidumbre llevan al miedo, más ignorancia resulta la confusión. Miedo, ignorancia y confusión llevan a la desesperación o a la angustia. Y esta última se traduce en agresión.
– Golpearon a una enfermera, bajaron del urbano a otras, corrieron de una fonda a un grupo de médicos. Es más, ¡acuchillaron a un médico! Los límites de la inteligibilidad humana son insondables. En otras ocasiones el miedo, la ignorancia y confusión llevan a la angustia y de ahí a la ansiedad o a la depresión.
– Sí, bueno, por lo menos eso no hace daño a los demás, sólo a sí mismos… y a sus familiares cercanos. ¡Pero esos otros, no mames!
– Sí amigo, estamos frente a la descomposición de las formas rutinarias de vida, la erosión de rutinas al que nos acostumbramos, y ahora, el cambio, la crisis, nos saca de balance. El súbito cambio de prácticas cotidianas supera nuestro entendimiento. Encerrarse, no tocar, desinfectar como endemoniado, saludar de lejos, no socializar los viernes y/o fines de semana, y añadirle además la posibilidad del desempleo, quedarse sin trabajo. Imaginar un futuro inmediato más precario que antes, no es nada agradable.
– Es cierto, a un vecino ya lo despidieron. Pero curioso, el primer fin de semana se lo reventó con todo. A ver cómo le va después. Por lo pronto hoy a las 3:00 p.m. ya está con la carne asada y prepara otro buen reventón.
– Es curioso el amplio espectro en que nos movemos los humanos, algunos decididamente valemadristas, y otros decididamente paranoicos. Igual estamos todo el día en la calle como si nada, igual estamos atentos a todo y, de pronto, encontramos un “algo” que concentra la angustia y dispara la catarsis.
– Hoy leí que a un muchacho enfermero no lo dejaron subir al autobús. Qué poca madre. ¿En serio no pensarán que si les toca enfermarse, justo ese muchacho será quien les ayude?
– Un signo de estos tiempos es que las formas de racionalización de la realidad se resquebrajan. La lógica de entendimiento es opacada por otras lógicas que de pronto parecieran tener sentido. Por ejemplo, una enfermera que se puede contagiar y me trae el contagio a mi colonia, o calle. Entonces encuentro razón para discutirle. Pero resulta que la enfermera es la que mejor sabe cómo atender a los contagiados, (se supone, pues) y la perspectiva de contagio es alto, tan alta como el 80 por ciento de la población, y que, fácil, puede incluir al agresor. Y de pronto esto se opaca, se olvida, tal vez por un histórico acumulado de individualismo, de velar por uno mismo, primero yo y después yo, que nos alejó de la tolerancia, del apoyo mutuo y de prácticas comunitarias que la refuercen. Tal vez esas expresiones son sólo producto de rutinas sociales individualistas.
– ¿Qué dijiste?, es que este amigo ya puso su sonido a todo volumen.
– Que tal vez debemos practicar acciones comunitarias que nos recuerden el valor de la solidaridad, la tolerancia, el apoyo…
– No manches, bueno… Espero tenerle tolerancia a este amigo.
– Yo me refería a la tolerancia a la incertidumbre, a la solidaridad para enfrentar el miedo juntos, el apoyo mutuo para superar la angustia y la ansiedad y a la comprensión para cambiar la agresión por empatía.
– Pues eso quisiera uno, y definitivamente a eso hay que apostarle.
Dejé la conversación con este mi amigo ilustrado, me gusta como habla, serio, paciente y certero. Bueno, no siempre, a veces se equivoca, pero en general, es muy cabrón. Yo he leído, y visto algunas cosas, pero creo que no como él.
Me dejó pensando en eso de la incertidumbre y la confusión. Es cierto, chingada madre. Uno ya no sabe a quién creerle. Que es una pelea de China contra EEUU, que siempre no, que es un plan de China con EEUU; que siempre el virus es una pinche gripa común, que siempre no, que es muy mortal. La ultima estuvo de pelos, que el “preciso” de EEUU dice que con inyectarse desinfectante se podía curar. ¡Uta mae! Luego que siempre no, que fue sarcasmo. O sea, cabrón, ¿aparte de que es un pinche virus “fifí” te pitorreas de nosotros? Y luego ese pinche Alatorre: no, ya no le hagan caso a Gatell. Y resulta que Gatell es un científico epidemiólogo reconocido en su ámbito. Y al día siguiente sale Alatorre diciendo, bueno, yo sólo me refería a sus datos. O sea…
Eso de la tolerancia y la solidaridad se escucha bien, pero está de la madre practicarla. Ya son las 7:00 p.m. y el vecino ya sacó sus cohetes. Mis pollitos están como locos por la tronadura. Entiendo que se sienta gustoso por cumplir años, pero, caray, le valió madre la sana distancia, hay como 20 carajos en su fiesta, bueno entre carajos y carajas. Se acabó la comida, sigue el chupe y el baile. Y ya van tres veces que escucho las mañanitas.
– Oye, papá -dice mi hija de 20 años-, está haciendo un calor terrible. Mira, estoy sudando y estoy aquí… ¡adentro!
– Síii, yo también estoy así.
– Ahí en árbol grande está una paletería y venden una nieves bien ricas. También venden raspados con harto chamoy, y con tamarindo. No manches, esta genial, imagínate un vaso grande de tamarindo con chamoy, tal como te gustan.
– Jajajajajaja… ¿Quieres ir verdad?… Jajajajajaja. Pues tú verás, es un lugar donde pasa mucha gente y a mucha gente le gustan las nieves. Es fácil pararse, pedir y llevar. También aumentaron los casos de contagios comunitarios. ¿Si sabes qué es eso, verdad?
– Pues sí, son aquellos que no tienen fuente de contagio conocida, local o importada. O sea, te puedes haber contagiado de cualquier forma. En cualquier lugar. De cualquier objeto.
– Exactamente… Y aquí ya aumentaron los casos por transmisión comunitaria. Como siempre, hay opciones, y cada opción tiene su riesgo. Igual puedes salir a comprar tu nieve y no traes nada, igual puedes ir y justo en ese lugar y te traes a tu nuevo inquilino. Tú no lo sabrás sino hasta dentro de 8-10 días. Y nadie sabrá si fue ahí o en otro lado. Será irrelevante, en cualquier caso ya lo tienes. Y tendrás de 5 a 10 días cuando se te exprese, si es que te da. Son los días en que lo habrás regado por donde sea que hayas tocado. Ese es el nivel de la fase 3 y esa es la importancia que se le dé o no al quédate en casa.
– Uhhmmm. Bueno, mejor me hago una limonada con harto hielo.
Cuando las respuestas no agotan las preguntas, la búsqueda se vuelve irracional. E irracionales son las respuestas. La incertidumbre se instala en lo cotidiano, la confusión y contradicción de mensajes se vuelven “pan de cada día” –dijera mi abuelita-. El miedo carcome las 24 horas de semanas completas hasta hacerse un mes, el futuro inmediato se vuelve inescrutable. Bueno, sé que la vida va a seguir, pero el problema no es si la vida sigue, sino si yo voy a vivir para contarlo. Y aunque me veo haciendo lo que se pueda hacer todos los días debidamente encerrado en casa, allá, en lo más profundo de mi cerebro, está la misma pregunta: ¿qué pasará? Y automáticamente la segunda, que sin esfuerzo podría ser la primera: ¿por qué pasó? Y casi sin sentir empiezan las preguntas estúpidas: ¿Por qué a mí? Casi enseguida me contesto: pendejo. Todo el pinche mapa mundial se está llenando de rojo y tú diciendo que por qué a ti. ¿Tan estúpido me volvió el individualismo?
Llega el punto en que no sabes qué cosa es mejor, si actuar como si fuera el fin del mundo, si actuar aprovechando lo aprovechable para tener más (cualquier cosa que signifique tener más), si actuar como si fueras a salvar al mundo (o por lo menos pertenecer a ese pequeño ejército), si actuar como si supieras mucho de todo eso, si actuar como si nada pasara, o si actuar como con un poco de todo eso.
Por ejemplo, mi vecino que a la 1:00 de la mañana sigue empinándose tragos de tequila entre pecho y espalda y aventándose apenas los narcocorridos, mientras yo aquí como pendejo, entre la enorme disyuntiva de si ir a correr un poco mañana domingo o quedarme en casa haciendo sentadillas y demás. Y pasa el rato y no decido. Y me ocupa un buen rato. Tanto que ya ni me acordaba que entre las respuestas al miedo, rebasadas todas las racionalidades actuales, circulan en los medios que todo esto que sucede es un buen plan elaborado por los extraterrestres para dominarnos. Que usan a las familias más poderosas del planeta para incrementar el miedo, y proponiendo que, ante esta pandemia, la solución es la vacunación de todos, pero con esta vacuna será implantado un chip dentro del ADN que permita a estos poderosos del planeta tener toda la información de cada uno, y con ello, los datos para elaborar procesos de control sofisticados, pero efectivos. Seremos sus esclavos.
Me quedé pensando, cuando pienso o creo pensar: 8 mil millones de seres humanos en el planeta. 7,500 millones de trabajadores reales y potenciales. Todos los días a la granja, al latifundio, fábricas, empresas, manufacturas en todo el mundo, con salarios que apenas nos permiten vivir. Produciendo bienes cuyos intercambios engordan las cuentas bancarias de eso restantes 500 mil, y… ¿Aún no somos esclavos?
Que nos van a implantar algo en nuestro ADN para controlarnos. Ah chingá, ¿a poco necesitan eso para ese control? A ver, ellos nos dicen cuándo regalar, cuándo querer a la madre, cómo festejar los cumpleaños y demás celebraciones personales, cuándo descansar, cómo descansar, adónde descansar. Nos quitan el salario frente a nosotros con los impuestos y cuando lo devuelven, nos lo dan como dádiva, apoyo, programa social. Nos dicen dónde vivir, cómo vivir, y son muy claros: Sí, mire usted, no le alcanza para este tipo de casa, pero tenemos opciones para usted. Mire esto, Villas de la Paz, grandioso lugar. Aproveche, son los últimos que quedan. ¿Endeudados de por vida y aún no somos esclavos?
No, mire, sonría así. En este lugar hay que sentarse así. Sí, de etiqueta por favor; tiene que venir presentable. Éste es para Usted, deje eso para los “otros”. Y se hicieron parte de nuestras vidas con nuestro pleno consentimiento. ¿Para qué necesitamos un chip si en nuestras cabezotas está implantada la idea de un prototipo y prototipa de un modelo ideal inalcanzable? Y todos, unos más otros menos, con euforia o tantita tristeza, queremos alcanzar lo inalcanzable. Un modelo allí, debidamente escondido entre la bruma citadina que en cada semáforo nos muestra su máscara, e inadvertidamente nos invita a continuar el sueño de soñar despierto una realidad fantasmagórica que termina por decirnos lo que hemos de hacer. Y lo hacemos. Pero lo mejor de todo, que es capaz de ocultar la existencia de 7,500 millones de peones que diariamente reproducen su propia esclavitud, anhelando ser reyes. Eso es genial.
Tan lo hacemos que voy a pedirle al tipo de la casa vecina que, o le baja a su chingadera, o, o, o… voy a tener que intentar dormir con ese pinche ruido. Música le llaman. Son las 3:00 a.m. Y yo pidiéndole a los extraterrestres que le manden un rayo destructor con virus super desarrollado capaz de desintegrar en 5 segundos a esos insolentes vecinos.
Bueno, el miedo también conduce a la estupidez, y de ahí al misticismo, que como generadora de respuestas sólo hay una neurona de por medio.
Inche vecino, son las 5:00 a.m. Ora si le voy a decir que apague su chingadera.
* Lázaro Uc Mas es miembro del Movimiento Democrático de Trabajadores de la Educación de Guanajuato.
Foto de portada: Julius Drost (@juliusdrost) / Unsplash.
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