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Jatzibe Castro*

Miércoles 6 de mayo de 2020

 

«Su situación es una pena, especialmente para quienes la conocieron lúcida, activa, alegre y conectada con lo cotidiano de su familia, ambiente laboral, amistades y vecinos»…

 

Desde la enmarañada esencia de su memoria trastornada, es lúcida cuando se trata de preservar el bienestar de su hijo. Aunque usted no lo crea.

Hace años que su vida está alterada y, con ello, la de quienes la rodean y saben de su falta de raciocinio, que va de la lucidez aparente a la reiteración de cualquier temática sin tiempo, orden ni voluntad. Entonces piensas: está loca, sin ofender, porque es la pura verdad. Por su mente vagan las ideas sin saber por dónde, se pierden en el camino que parecía correcto y si acaso logran encontrar vereda y las conexiones adecuadas para armar pensamientos y estructurar palabras y frases que expresen sus deseos o sentimientos, no tienen sentido, sin ofender, porque la locura es privación del uso de la razón y ella la padece.

Su situación es una pena, especialmente para quienes la conocieron lúcida, activa, alegre y conectada con lo cotidiano de su familia, ambiente laboral, amistades y vecinos. Es una pena, tal vez también para ella, que acaso dentro de su insensatez encuentre una saliente que le permita darse cuenta de su desvarío y falta de ubicación y capacidad de reacción y, además, de cómo la ven los demás, con desconcierto y desilusión acumulada ante la mutilación paulatina de su inteligencia.

Sin embargo, aun con la pena que causa su circunstancia, mostraré cómo el machismo se instala profundamente, más allá de lo congénito, incluso más allá del mundo falto de razón en que habita la locura, cuando, a pesar de todo, se instaura y transmite la idea, la certeza, y la convicción del “deber ser” en torno a la primacía del varón, haciendo todo el daño que sigue transgrediendo la posibilidad de equidad.

Casi siempre ella vivía en casa de uno de sus hijos, aun teniendo otros que podrían colaborar. Desde hace algunos años había empezado a perder la memoria y la cordura, y cada vez más era necesario acompañarla muy de cerca. Su nuera era la persona que más lo hacía, la cuidaba con esmero, incluso, atendía con cariño sus necesidades más íntimas.

Aquella noche, estaba en los quehaceres de la cena, cual pulpo, a la vez limpiaba, ordenaba, preparaba alimentos para cada cual, escuchaba a los hijos, y hasta pensaba en las medicinas que tocaban a su suegra, aun sintiendo el cansancio resultado de un largo día de trajín. El marido, cómodamente sentado, viendo la televisión, le pidió le hiciera una quesadilla, ella escuchó sin oír ni reaccionar, no tenía cabeza para responder, o incluso, renegar. Además, como requería apoyo para traer las medicinas de la suegra, se lo pidió al susodicho, ante lo que obtuvo como respuesta el conocido blanqueo de ojos.

Más tarde, cuando iban a dormir a sus respectivas habitaciones, en vista del toque de queda instaurado unilateralmente hace tiempo, la señora, desde el pórtico de su recámara, hizo una seña a su nuera flexionando el anular hacia sí, llamándola con cierta ternura e intimidad: Mijita, ven. La nuerhija no lo dudó, acudió de inmediato, pensando que requería su ayuda para preparar la última etapa del día. Estando muy cerca le preguntó con la misma actitud y muy quedito: ¿Qué pasó, suegra? Entonces, escuchó atenta, y a cada momento más atónita: Tú, mijita… no sabes tratar a los hombres. No pudiste hacerle una quesadilla a tu marido, a mi hijo. Yo lo vi.


* Jatzibe Castro es pintora y escritora.

Fotos de portada e interiores: (1) Falocracia y (2) Luz y oscuridad. | Autora: Jatzibe Castro.






Luis López




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12 Comentarios

el 06/05/2020

Machismo con arraigo por miles de años en el inconsciente colectivo de la humanidad , en la de México, muy evidente!

Gracias por compartir

el 06/05/2020

Estoy de acuerdo con Horacio.
El machismo es como la humedad, he penetrado lo más profundo de las paredes donde vive nuestro México (y muchos otros pueblos).
A cada uno nos toca hacer algo para erradicarlo.
Gracias por tu granito de arena Jatzibe.

el 06/05/2020

Bra-vo!

el 06/05/2020

Que manera de transportar al lector dentro de la mente de esta “mamá”, que aún con su enfermedad la hace actuar su inagotable “amor incondicional de madre “
Me vi en medio del ambiente en que esa familia se desenvuelve.
Y con tristeza noté la falta de apoyo y ayuda que en una relación debe de tener la mujer, hasta nuestros días, la palabra sumisión prevalece o se desvía más hacia el beneficio masculino.
Prima, excelente, sigue deleitándonos!!!

el 06/05/2020

Toparse con la locura o la demencia es siempre un hallazgo doloroso que nos deja como al final de tu texto. Excelente

el 06/05/2020

Tristemente una herencia machista,difícil, más no imposible de erradicar, transmitida de generación en generación, de una falta de criterio y empatía hacia la mujer. Jatzibe gracias por compartir!! Exito….

el 06/05/2020

Finalmente, dentro de un texto, se siguen reflejando, aún en nuestros tiempos el concepto de machismo.
Muy bueno querida Jatzibe

el 06/05/2020

Gracias a todos por sus comentarios.

el 08/05/2020

Tu relato me trasladó a diversas circunstancias que vivimos las familias y que no es imposible modificar, al pensamiento de las madres…siempre los hijos

Excelente mi querida Jatzibe
Gracias

el 08/05/2020

Mamás de hijos varones… Que gran tarea tenemos… Aparte del machismo… Familias desentendidas y un amor enfermizo, cegante, desgastante, y al final unidireccional muy difícil vivirlo…. Besos Vite preciosa lectura

el 08/05/2020

Yo la veo simplemente, como una Madre!!…
Entre su locura y lucidez, jamás deja de ser Madre…
Quien va a cuidar y a dar una quesadilla a su hijo cuando ella no esté, aún estando?
Me niego a verlo como machismo, no sé porqué ‍♀️
Un abrazo Jatzibe!!

el 15/05/2020

La falocracia es internacional, unos países en mucho mayor proporción y gravedad que en otros pero es intercultural, interracial, en todos los niveles sociales, religiones y presente aún en las democracias más avanzadas aunque suene contradictorio. Pero no es congénita, es aprendida, repetición de patrones de conducta, claro principalmente por el varón y en gran medida el machismo y la sumisión son trasmitidas y fomentadas por las mismas mujees, entre ellas mismas pero fundamentalmente a sus hijos sean hombres o mujeres.
Se ve muy lento el avance de la adopción de las masculinidades positivas en las nuevas generaciones pero existe, al menos yo así lo veo. Entre las que destaca promover formas justas de vivir en sociedad, compartir labores domésticas y el cuidado de los hijos, no utilizar el poder para imponerse sobre otros, etc
Esta triste historia no me es ajena, la he visto y sigo viendo de toda la vida en todos los ámbitos y lo más importante es que me obliga a la autocrítica y reflexión, debo esperar un cambio positivo y un compromiso conmigo mismo y con los demás.
Muchas gracias Jatzibe, creo siempre logras al menos en mi, tu objetivo cuando escribes. Felicidades !!



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