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A diez años, asesinatos de Bety Cariño y Jyri Jaakkola reflejan hoy grado de violencia contra defensores de DDHH en México: UE

Sociedad País / Top News / 28/04/2020

SOMOSMASS99

 

Redacción / SomosMass99

Ciudad de México / Lunes 27 de abril de 2020

 

La Unión Europea, Noruega y Suiza declararon hoy que los asesinatos de los activistas Alberta (Bety) Cariño Trujillo y Jyri Jaakkola, ocurridos en Oaxaca el 27 de abril de 2010, «reflejan el preocupante grado de impunidad así como la violencia, los asesinatos y la intimidación a los que siguen enfrentándose en México» los defensores de derechos humanos.

En una declaratoria conjunta con motivo del décimo aniversario de aquel suceso, la Unión Europea, Noruega y Suiza resaltan que la mexicana Bety Cariño y el finlandés Jyri Jaakkola «demostraron un fuerte compromiso para visibilizar las situaciones de injusticia social y proteger los derechos de la comunidad indígena triqui, y perdieron la vida en el estado de Oaxaca durante un ataque contra su caravana humanitaria, en el que también resultaron heridas varias personas provenientes de Alemania, Bélgica, España e Italia».

Foto: Facebook Homenaje a Bety Cariño.

Ayuda humanitaria que nunca pudo llegar

La caravana humanitaria, en la que participaron activistas mexicanos y observadores extranjeros, así como maestros de la Sección 22 de la CNTE, tenía como propósito llevar agua, comida, ropa, cobijas y medicinas a la población indígena del municipio autónomo de San Juan Copala, en la Región de la Mixteca. Una comunidad triqui que sufría un cerco desde meses atrás por parte del grupo paramilitar Unión de Bienestar Social de la Región Triqui (Ubisort), ligado al Partido Revolucionario Institucional (PRI) que gobernaba Oaxaca con Ulises Ruiz al frente.

Los organizadores, entre los que se encontraba Bety Cariño, directora del Centro de Apoyo Comunitario Trabajando Unidos (Cactus), anunciaron la caravana humanitaria internacional desde semanas antes. Pero un día antes de que se llevara a cabo, el lunes 26 de abril, el entonces líder de la Ubisort, Rufino Juárez, declaró a los medios que «bajo ninguna circunstancia» lo permitiría y que no respondería «por lo que pudiera pasar».

Lo que pasó fue que un día después, cuando la caravana llegó al poblado de La Sabana, sus por lo menos 40 integrantes -incluidos periodistas que acudieron en su labor de cobertura- fueron atacados a balazos de armas AK-47 desde el monte. El reloj marcaba las 14:50 horas. Apenas les faltaban unos cientos de metros para llegar a San Juan Copala.

Entonces, poco a poco, se empezó a saber de lo sucedido. Primero, el gobierno de Ulises Ruiz trató de deslindarse de toda responsabilidad a través de un comunidado de la Secretaría de Gobierno en el que aseguró que nunca tuvo conocimiento «formal» de la caravana «ni de sus objetivos, participantes, itinerario y organización. Extraoficialmente se sabe que la caravana se realizó a iniciativa de las autoridades de la agencia municipal de San Juan Copala sin que tomaran en cuenta las condiciones que imperan en la zona, que no son propicias para este tipo de acciones, en razón de la problemática social existente en la región».

Fueron organizaciones civiles, y los activistas que lograron escapar y sobrevivir, los que se dieron a la tarea de informar con más precisión: hubo dos personas muertas, Bety Cariño y el observador Jyri Jaakkola; 20 heridas, y sin localizar, los reporteros Érika Ramírez y David Cilia, de la revista Contralínea, y Noé Bautista y David Venegas, activistas de la organización Voces Oaxaqueñas Construyendo Autonomía y Libertad. Los cuatro salvaron la vida al permanecer juntos entre la maleza por espacio de 72 horas, y lograron escapar de la zona por sus propios medios.

Para el gobernador Ulises Ruiz, de lo que se trató fue de «un enfrentamiento» con el grupo de activistas, que «no sabemos quiénes son realmente, sabemos que hay extranjeros (pero) no sé si sean turistas, si vengan de paseo o si vengan a hacer un trabajo de activismo».

Ulises Ruiz Ortiz, exgobernador de Oaxaca. | Foto: Regeneración.

Al poco tiempo, el 9 de junio, luego de bloquear el camino con troncos y piedras, y de que miembros de la Ubisort lanzaron disparos desde el monte, Rufino Juárez y 40 mujeres impidieron que una nueva caravana llegara a San Juan Copala. Esta vez, Alejandro Encinas Rodríguez, entonces diputado federal que formó parte del grupo que intentó llevar víveres al pueblo triqui, calificó como una «vergüenza que un grupo de caciques, al margen de la ley, imponga condiciones por encima de la autoridad».

Sin respuestas, sin justicia

Al cabo de diez años, Omar Esparza Zárate, viudo de Bety Cariño y defensor de derechos humanos, le dijo a la periodista Érika Ramírez que analizan la posibilidad de llevar el caso a instancias internacionales porque en nuestro país «el tema de justicia es un gran fracaso» y no hay garantías por parte del Estado mexicano para que haya una solución.

En la entrevista para Contralínea, hace énfasis en que desde que murió Bety ha tenido que salir del país dos veces para protegerse de las amenazas en su contra y que, hoy, todavía sigue en riesgo, toda vez que tres de los siete detenidos implicados en el caso están libres, entre ellos Rufino Juárez. Y resulta que desde que llegó Andrés Manuel López Obrador a la presidencia de la República, ha pedido audiencia con Alejandro Encinas Rodríguez, actual subsecretario de Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación, pero «no hay absolutamente nada».

En este contexto se da la declaratoria de la Unión Europea, Noruega y Suiza, en la que expresan su solidaridad con los familiares y amigos de Bety Cariño y Jyri Jaakkola, y con los de todos los defensores de derechos humanos asesinados en México. Porque «sus muertes reflejan el preocupante grado de impunidad así como la violencia, los asesinatos y la intimidación al que siguen enfrentándose en México».

Foto: Facebook Homenaje a Bety Cariño.

Mostraron, también, su seria preocupación por la situación de los defensores y su «firme compromiso» con la protección de los que los defienden, así como de todos aquellos que promueven el derecho a una información libre y transparente.

Y llamaron a las autoridades del Estado mexicano a desplegar todos los esfuerzos posibles y brinden justicia a las víctimas y sus familiares, con el fin de identificar y juzgar a los responsables intelectuales y materiales para que no haya «zonas de silencio» donde las personas defensoras de derechos humanos no se atrevan a trabajar, y para que casos como los de Bety Cariño y Jyri Jaakkola no queden impunes.


Fotos de interiores: Facebook Homenaje a Bety Cariño.

Imagen de portada: Justicia para Bety Cariño y Jyri Jaakkola.






Luis López




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