SOMOSMASS99
Alfonso Díaz Rey*
Viernes 29 de marzo de 2024
El hecho de que la candidata de la derecha a la presidencia de la República, Xóchitl Gálvez, haya manifestado la necesidad de mayor financiamiento a su campaña por parte de los partidos que la postulan, revela en buena medida el convencimiento de esos partidos y de quienes realmente manejan a esa oposición, de la muy baja probabilidad de ganar la elección presidencial a realizarse el próximo 2 de junio.
Ello se debe a la carencia de un programa coherente y atractivo a la mayor parte de la ciudadanía, además que tal oposición representa todo aquello contra lo que votó esa ciudadanía en 2018.
Sin embargo, el sistema electoral permite a los partidos que concurren a una elección contar con cierto número de curules ─plurinominales─ con base en la proporción de votos que obtengan en la elección para conformar las cámaras del Poder Legislativo. En esa característica del sistema electoral enfoca la derecha uno de sus principales objetivos.
La continuidad del proceso de transformaciones que requiere nuestro país para superar el trauma que dejó el neoliberalismo y recuperar las riquezas y bienes nacionales que fueron objeto de despojo, necesita de cambios en la Constitución que le devuelvan su espíritu original, el cual fue alterado por los neoliberales para facilitar y «legalizar» su atraco. Para ello el próximo gobierno deberá contar con mayoría calificada en el Congreso, dos terceras partes en cada una de las cámaras.
A impedir la mayoría calificada en las cámaras de diputados y senadores enfila sus esfuerzos la oposición de derecha. Con ello podría obstaculizar los intentos para retornar al espíritu original de la Constitución y, por consiguiente, implementar las medidas en beneficio de nuestro pueblo.
Otro de los objetivos de la derecha es la anulación de la elección. Para ello cuenta con influencia y aliados en el Instituto Nacional Electoral, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, la Suprema Corte de Justicia de la Nación, gran parte del sistema judicial y los «observadores» de organizaciones conservadoras y de la OEA. Sus argumentos principales serían la violencia ─que se han encargado de magnificar y, no sería raro en algunos casos, de promover─ y el fraude electoral, del que ya hablan de una elección de Estado y de manipulación de urnas, en un intento de «ensuciar» la elección.
En su intento por retomar el control total del gobierno la derecha mexicana no está sola. Cuenta con el apoyo de la derecha y la oligarquía internacionales, de monopolios extranjeros con intereses en nuestro país así como de organismos y dependencias de gobiernos extranjeros, los que la proveen de asesoría y de financiamiento encubierto.
Además, un segmento de esa derecha, el más reaccionario, que falló en lograr registro para su candidato presidencial, se aprovecharía de los problemas que generaría la falta en el Congreso de una mayoría calificada de la coalición Sigamos Haciendo Historia, responsabilizaría de tales problemas al gobierno, provocaría descontento e intentaría, con apoyo del imperialismo y la derecha internacional, preparar las condiciones para en la siguiente elección presidencial presentar un candidato con poderes mágicos ─estilo Milei─ e imponerlo, lo que significaría un tremendo retroceso para México.
Lo anterior deja ver la importancia de acudir a las urnas el próximo 2 de junio y votar de manera inteligente, de modo que nuestra decisión contribuya a la conformación de un gobierno que, sin trabas, continúe con las transformaciones que hagan posible la construcción de un nuevo país, objetivo que se logrará en la medida en que, además de nuestro voto, seamos capaces de organizarnos para impulsarlo.
* Miembro del Frente Regional Ciudadano en Defensa de la Soberanía, en Salamanca, Guanajuato.
Imagen de portada: Xóchitl Gálvez, candidata presidencial de los partidos Acción Nacional, Revolucionario Institucional y de la Revolución Democrática. | Foto: Xóchitl Gálvez Twitter.
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