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A tres años de un gobierno progresista

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SOMOSMASS99

 

Pepe Ramírez*

Miércoles 8 de diciembre de 2021

 

Han sido tiempos vertiginosos, de grandes transformaciones para la vida pública de México. Andrés Manuel López Obrador, indiscutible líder social, el hombre que a pie ha recorrido todos los rincones de México, ha demostrado en estos tres años de gobierno de qué está hecho: de terquedad, de estoicismo, de ideas firmes, de principios inamovibles, de honestidad a prueba de todo, de amor por su pueblo, por sus aguas, por su tierra, por su historia y por su cultura. Tiene un estilo propio: enorme comunicador, gran polemista, conocedor de la historia de México como pocos, poseedor de una privilegiada inteligencia política, de enorme firmeza en sus decisiones. Es AMLO el más grande líder social de nuestros tiempos. La historia juzgará su deseo explícito de ser considerado uno de los grandes presidentes que ha tenido nuestro país en sus doscientos años de vida independiente.

Su propuesta de gobierno, contenida originalmente en 100 puntos, ha venido a revolucionar la vida social, cultural, política y económica de México. Desde siempre el mandatario federal ha enfatizado el combate a la corrupción como condición para avanzar como país, para rescatar recursos que apuntalen sus programas de gobierno. Y en ello ha habido importantes avances. ¿Qué cuentas entrega este primero de diciembre, a mitad de su sexenio? El balance es indiscutiblemente positivo, pese a los obstáculos de sus detractores y de esa oposición reactiva, visceral, reacia a aceptar nuestra nueva realidad y que no deja de luchar, mentir, bravuconear en la búsqueda de la recuperación del estado corrupto que construyeron para enriquecerse a costa de la mayoría de quienes habitamos este país. 

Hay que destacar los programas sociales, pilar del bienestar del pueblo de México, particularmente de los desprotegidos de siempre: pensiones a adultos mayores, becas a jóvenes estudiantes, apoyos a niños y niñas con discapacidad y a madres trabajadoras, programa Sembrando vida, Jóvenes construyendo el futuro y la Universidad para el Bienestar Benito Juárez García, con más de un centenar de sedes en comunidades marginadas de todo el país. Estos programas se han constituido en el cimiento de la transformación de México: si bien muchos de ellos tienen un carácter universal, los hay algunos que atienden específicamente a grupos que por décadas fueron excluidos.

Los programas del bienestar tienen un perfil de transversaldiad en sus propósitos. El Sembrando vida, por ejemplo, atiende la problemática de la pobreza rural al mismo tiempo que a los problemas derivados de la degradación ambiental. Cerca de medio millón de mexicanos están adscritos al programa. El programa Jóvenes construyendo el futuro, por su parte, incorpora a jóvenes como aprendices en espacios de capacitación para el trabajo, lo que les ha permitido ya a miles de ellos ingresar al mercado laboral, al mismo tiempo que les rescata de su adhesión, voluntaria o impuesta, a los grupos del crimen organizado. 

Un ejemplo más de la transversalidad de los programas del bienestar es el de la Universidad de la Salud en la que se atiende, por un lado, la demanda de jóvenes aspirantes a formarse en el ámbito de las ciencias de la salud, al mismo tiempo que pretende, en el futuro, y con base en el perfil de egreso de sus estudiantes, atender los problemas de salud de las comunidades, poniendo énfasis en la medicina preventiva. 

En el ámbito de la infraestructura, son obras como el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles en Santa Lucía, el Tren Maya en el sureste mexicano, la Refinería de Dos Bocas en Tabasco y el Proyecto del Istmo de Tehuantepec las que distinguen a la actual administración. Estos proyectos, desde su origen, han generado enorme disgusto de ese sector de población que enfrenta al gobierno de López Obrador. Mediante amparos y demás triquiñuelas judiciales, se ha querido frenar algunas de estas obras, pretendiendo con ello hacer tropezar al líder de la 4T en su afán transformador de las viejas estructuras políticas y económicas, sin importarles el daño que ocasionarían tanto a las finanzas públicas como a las perspectivas de desarrollo de las regiones del país en que se construyen y a sus habitantes, que verían frustrados sus anhelos de más y mejores empleos, de condiciones de vida con un mejor futuro. 

De los 100 compromisos asumidos por AMLO el día de su toma de protesta el 1 de diciembre del 2018, más del 90% están cumplidos. Enumeremos algunos: programas de gobierno con preferencias por los más pobres, especialmente los indígenas; becas a alumnos de todos los niveles educativos; cancelación de la reforma educativa de Peña Nieto; programas de mejoramiento urbano en ciudades marginadas de la frontera norte; disminución de sueldos de los altos funcionarios del gobierno federal; garantía de servicios médicos y medicinas de manera gratuita para toda la población; apoyo económico a un millón de personas con discapacidad; construcción de caminos de concreto en las cabeceras municipales de Oaxaca, Guerrero y otros estados; entrega de fertilizantes a productores para no dañar los suelos; establecimiento de precios de garantía a productos como leche, maíz, frijol y arroz; no incremento de los precios de luz, gasolina y diesel; entrega directa de apoyos, sin intermediarios, para evitar los “moches”; creación del Banco del Bienestar; cancelación de fideicomisos que, en muchos casos, se crearon para generar condiciones para el desvío de dinero público y corrupción; reducción de un 50% en los gastos de publicidad del gobierno; consideración de la corrupción, el fraude electoral, el robo de combustibles, la facturación falsa, entre otros, como delitos graves; cancelación de partidas presupuestales que ejercían diputados y senadores; desaparición del Estado Mayor Presidencial y del CISEN; cancelación de las pensiones a los expresidentes; rehabilitación de las refinerías existentes y construcción de una más; freno al desmantelamiento de la Comisión Federal de Electricidad; establecimiento de la Consulta de Revocación de Mandato, para que el pueblo pueda decidir a medio sexenio si su presidente continúa en el cargo o si renuncia a él; creación de la Guardia Nacional; no permitir el uso de semillas transgénicas ni de técnicas de extracción minera, como el fracking, entre muchos más. 

Ambicioso ha sido este gobierno, en sus propósitos y metas. Sus logros se han dado a pesar de la más truculenta y perversa campaña que desde los medios de comunicación de la derecha se vive todos los días. Y a pesar, también, de la crisis ocasionada por la pandemia del Covid19, misma que ha sido enfrentada con gran éxito, sin sobresaltos económicos severos y sin coartar las libertades individuales y colectivas. 

En estos tres años mucho se ha avanzado. Sin embargo existen pendientes. Pese a los esfuerzos realizados, se sostiene la demanda del abastecimiento de medicamentos en las instituciones de salud. El esfuerzo en este renglón es grande: desde legislar para permitir la adquisición de medicamentos en laboratorios del mundo entero, hasta la decisión de que sean los militares los encargados de su distribución ante la sospecha del desvío de los fármacos, del robo hormiga en clínicas y hospitales, en fin, de esa corrupción que no logra desterrarse del todo. 

En el ámbito de la seguridad, si bien ya representa un avance el detener la inercia ascendente en el número de homicidios y otros delitos, y de observar en buena parte del país la disminución del fenómeno, los mexicanos seguimos esperanzados en una vida en paz y tranquilidad en todos los rincones del país.

Este primero de diciembre de 2021, a tres años del sexenio, el pueblo de México fue convocado a manifestar su respaldo al presidente López Obrador,  en el corazón político del país, el Zócalo de la Ciudad de México. El pueblo, beneficiario de las políticas que van dejando atrás al modelo neoliberal, manifestó su compromiso con el gobierno de la 4T. Hay mucho presidente. Debe haber mucho pueblo para defender los logros obtenidos y conquistar nuevos y mejores momentos, para la generación actual y la venidera.


* Esta es una colaboración del Colectivo Miguel Hidalgo de Celaya, Guanajuato, al que pertenece el autor.

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Foto de portada: Andrés Manuel López Obrador Twitter.






Luis López




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