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Rakotomalala / Global Voices
Martes 15 de septiembre de 2015
El 12 de setiembre de 2015, miles de habitantes de los centros urbanos del continente europeo salieron a las calles para mostrar su solidaridad con los refugiados que cruzan el Mediterráneo en embarcaciones precarias.
La acogida de refugiados sirios se organiza en los países de Europa de distinta forma. Las políticas nacionales varían según el país, tanto en lo que respecta a las políticas como en lo referente a las organizaciones caritativas. A pesar de los esfuerzos de armonización entre los países de la Unión Europea, las disparidades en las medidas de acogida son flagrantes: Alemania prevé recibir 98 700 refugiados sirios en 2015 (y 500 000 por año en el futuro), mientras que Francia calcula acoger 6 700 en 2015 y 24 000 en los dos próximos años, y el Reino Unido asilará a 7 000 en 2015 y a 20 000 en los próximos 5 años.
Comparación de datos sobre los refugiados en Europa (Fuentes: The Economist y The Independent).
En todos los países se multiplican también las iniciativas ciudadanas para mostrar solidaridad con los refugiados. En Islandia, 10 000 personas han abierto una página en Facebook y una petición para acoger refugiados. En Alemania, un grupo de ciudadanos han lanzado la plataforma Bienvenidos los refugiados que registra de forma centralizada los hogares que se ofrecen a compartir su espacio con refugiados. También se han puesto en marcha numerosas recaudaciones de fondos para llevar alimentos a los emigrantes.
En Francia, una de estas iniciativas es la de la asociación SINGA, que se describe como una comunidad de seres humanos que desean conocerse y comprenderse mejor. SINGA ha lanzado el proyecto CALM (Comme à La Maison, Como en casa), que consiste en una plataforma que conecta todos los hogares que desean acoger refugiados en Francia. Así explica esta asociación su actividad:
Esta red permite relacionar a los refugiados mal alojados o sin domicilio fijo con particulares. Para ello, se apoya en una comunidad creciente de ciudadanos que desean comprometerse a acoger refugiados, y con el tiempo, colaborar en una plataforma web que permitirá un impacto más importante. Este dispositivo debe responder, más allá del alojamiento, a la importante y urgente necesidad de inclusión socioprofesional.
La asociación ha creado un formulario en línea para inscribirse como potencial anfitrión.
La web del diario Libération ha centralizado en un mapa todas las asociaciones que prestan ayuda a los refugiados en Francia, lo que permite colaborar localmente en todo el territorio del país:
Asociaciones de ayuda a los refugiados en Francia, según la web de Libération en línea.
No obstante, una buena parte de la población ve la llegada de refugiados con desconfianza. Un sondeo de Odoxa realizado el 5 de setiembre muestra que el 55% de los franceses se oponen a que Francia, como ha hecho Alemania, suavice las condiciones para otorgar el estatuto de refugiado a los emigrantes (este porcentaje podría haber variado en los últimos días).
Así, Isabelle explica que no acaba de comprender cuál es ahora la diferencia:
Emigrantes, refugiados, inmigrantes, la distinción no siempre es evidente. Para empezar, tendrían que explicarnos claramente la diferencia.
Fabien piensa que en primer lugar, hay que tratar el problema en su origen:
Yo comprendo a esa gente, no tiene otra opción que huir de los combates. El problema es que nosotros nos ocupamos de las consecuencias de estas guerras, no de sus causas. Sin embargo, somos plenamente responsables de la situación de Siria y Libia.
Sylvain Attal explica por qué estas reticencias no se justifican:
Ya que no supimos o no pudimos intervenir hace cuatro años, si queremos seguir siendo coherentes con nosotros mismos, nuestro deber es organizar dignamente la acogida de estos refugiados. Enviaremos así un mensaje a los futuros miembros del Estado Islámico tentados de cometer atentados en nuestro suelo: no estamos contra los musulmanes. […] Ningún dispositivo de seguridad disuadirá jamás a los que quieren huir de la guerra para darle un futuro a sus hijos de venir a buscarlo a Europa. No les atrae, como se oye a menudo, la generosidad de nuestro sistema de ayudas sociales, sino que desean encontrar aquí las oportunidades de ganarse dignamente la vida. Si no fuera este el caso, de entrada no elegirían Alemania o el Reino Unido, sino… ¡Francia! (…) En Alemania, Angela Merkel no cree que los refugiados vayan a robar el trabajo a los alemanes, sino que por el contrario, pueden contribuir a cambiar el país para mejor. Merkel piensa que hace falta invertir. Y así, da una lección al resto de Europa, una lección no solamente moral, sino también económica.
Mientras algunos se muestran desconfiados, una diplomática francesa ha dado pruebas de un exacerbado cinismo ante la tragedia de los refugiados. La cónsul honoraria de Francia en Turquía, Françoise Olcay, se ha aprovechado de la desesperación de las personas que quieren llegar a Europa vendiendo barcas hinchables y chalecos salvavidas a emigrantes y refugiados que intentan llegar a Grecia poniendo en peligro su vida.
La pregunta de por qué no acaba con este comercio, Olcay respondió que si ella lo deja, otros lo harán en su lugar. La cónsul fue suspendida de sus funciones el 12 de septiembre. Erika Colognon Hajaji, periodista y bloguera, cree que los actos de la exdiplomática son un reflejo del fracaso global de la diplomacia en la gestión de las crisis actuales:
La diplomacia es el eslabón perdido en todos nuestros patinazos, que han engendrado estas guerras preventivas y la apertura de vías de circulación de emigrantes, pero también de integristas que han tomado Libia después de que Sarkozy la… liberase. El primer fracaso es el de la responsabilidad de esta diplomacia. Nuestra diplomacia en general, la de África, de Francia, de Europa, debería ir pensando en asumir las responsabilidades que le corresponden. Porque no se civiliza con cañones. (Traducido por Lourdes Sada).



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