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Nómada
Argentina / Viernes 15 de febrero de 2019
“Ya no es gracioso”, dice la actriz Patricia Palmer. Está sentada frente a 17 redactorxs y editorxs de América Latina que forman parte de la Beca Cosecha Roja, para debatir sobre periodismo, nuevas narrativas y violencias. Junta a ella está Antonella Costa, ambas integran el Colectivo de Actrices Argentinas.
Las actrices fueron convocadas por Cosecha Roja para hablar del proceso de la denuncia penal y pública de Thelma Fardin contra Juan Darthes, pero también para contar cómo en los últimos años cambió la forma de hacer humor en la televisión argentina.
“Padecí como actriz en los ‘80’”, cuenta Palmer. “Hasta hace muy poco nos reíamos de un hombre que le pegaba a una mujer. Hoy eso no pasa. No puede pasar. De la misma manera, ya no se pueden hacer chistes sobre putos, sobre travestis. Se está ganando madurez”, agrega. “Ahora para hacer humor hay que ser creativo e inteligente, no sirve decirle puto a alguien. No es gracioso. No es gracioso herir. No es gracioso cuando se ríen algunos y otros sufren. Y hasta hace un rato lo era”, dice.

Thelma Fardin. | Foto: Los Andes.
“Tocarle la cola a alguien o que bailen y que venga el conductor y le corte la pollerita, como el caso de Tinelli, no va. Pero él salió a pedir disculpas públicamente por los contenidos de sus programas de acá para atrás y prometió que jamás va a volver a hacer esos contenidos. Más allá de su sinceridad o no, a mí me pareció muy valioso lo que hizo porque es un ícono y salió a decir ‘yo me arrepiento’. Creo que todo es ganancia”, valoró.
“Si un escenógrafo pide cambiar la imagen, se cambia. Pero si una mujer pide cambiar una escena porque se siente incómoda, no. ¿Por qué el dolor de una mujer no es un problema? No se considera ni siquiera como un problema técnico que una mujer sea agredida frente a una cámara a nivel laboral. Paremos con que no sea importante que una mujer está sufriendo delante tuyo y no te provoca nada”, dice Antonella Cosa.
El Colectivo (sobre todo después de la conferencia de prensa) no deja de recibir pedidos para denunciar todo tipo de hechos. “Nos empezaron a pedir que tomemos cartas en el asunto en cada tema que surgía. Nos exigían hacer lo que le corresponde al Estado”, cuenta Costa. Después de la denuncia de Thelma, no sólo recibieron otras denuncias de abuso y acoso, sino también amenazas y agresiones. Eso las alentó a pensar en reorganizarse y ordenarse, en armar comisiones y en salir a contar cómo y para qué trabajan.
Así, decidieron armar un recursero: “Es un conjunto de diversos recursos en caso de abuso y todas la instituciones a las que uno puede recurrir. Tiene 43 páginas. Es un orgullo para la colectiva y ahora ya está circulando entre otras”, dice Costa.
Foto de portada: Nómada.
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