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Alfonso Díaz Rey*
Domingo 10 de septiembre de 2017
La expulsión del embajador de la República Popular Democrática de Corea (RPDC), ordenada por el gobierno de México, es una muestra más del alineamiento y subordinación a la política norteamericana de quienes dicen gobernar nuestro país.
Los argumentos para expulsar al diplomático coreano son las pruebas nucleares y los ensayos con misiles balísticos de largo alcance de ese país.
Y aunque el armamentismo y el empleo de la energía nuclear con fines militares merecen la reprobación de la comunidad mundial, cualquier medida diplomática o política debe ser precedida de un riguroso análisis de la realidad y del contexto en que se aplicará.
¿Por qué la RPDC ha desarrollado armas nucleares y tecnología de misiles?
Al término de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), Estados Unidos, país que emergió del conflicto como la primera potencia militar y económica del mundo, necesitaba, ya en el contexto de lo que llamaron la guerra fría, prepararse para contener y enfrentar a su nuevo enemigo ideológico, esta vez representado por la Unión Soviética, los países de Europa Oriental y China, país en el que en 1949 triunfa una revolución socialista. Para enfrentar a su nuevo enemigo, emprendió la construcción de un sinnúmero de bases militares alrededor de esos países y en otros que por sus condiciones podrían salirse de la órbita del capitalismo.
Corea, con fronteras a norte y noreste con China y la Unión Soviética, representaba un lugar ideal para ese propósito.
Corea, antes de su división, fue un país ocupado por Japón. Aun cuando en 1919 declaró su independencia y nombraron a Syngman Rhee como presidente provisional en el exilio, no fue sino hasta 1945 que Rhee, con la derrota de Japón en la Segunda Guerra Mundial, regresó a una Corea dividida en dos por las circunstancias de la guerra; la parte sur, ocupada por Estados Unidos, y la parte norte por la Unión Soviética, las potencias aliadas que enfrentaron a Japón. En agosto de 1948, apoyado por Estados Unidos, Rhee proclama la creación de la República de Corea. Al mes siguiente, con apoyo de China y la Unión Soviética, Kim Il-sung, quien había luchado contra la ocupación japonesa y se había convertido en un líder popular, proclama constituida la RPDC.
La política seguida por Syngman Rhee, formado en las universidades George Washington, Harvard y Princeton, y al servicio de intereses norteamericanos, intentó la unificación, pero bajo la tutela de Estados Unidos, lo que agudizó las contradicciones entre las dos Coreas y provocó una guerra.
La guerra de Corea (1950-1953), fue una guerra que Estados Unidos ganó en términos de propaganda y perdió militarmente. Su empecinamiento casi los lleva a una confrontación con China y la Unión Soviética, país que para entonces ya contaba con armamento nuclear.
Pues bien, desde el fin del conflicto la RPDC ha sido objeto de asedio y amenazas. Las bases norteamericanas en Corea del Sur, Guam y Japón, la Flota del Pacífico y los ejercicios militares y navales que a menudo llevan a cabo, además de las provocaciones, constituyen una amenaza constante.
En ese ambiente, la RPDC ha tenido que destinar una enorme cantidad de recursos para su defensa y desarrollar armamento que haga pensar más de una vez a sus enemigos cuando tengan intenciones de agredirla.
Si vemos que quienes gobiernan nuestro país, además de ignorantes de la historia están prestos a los deseos y órdenes del imperio, entenderemos por qué se alinean a los dictados de Washington de una manera tan servil, pues bastó que el vicepresidente norteamericano solicitara medidas contra la RPDC para que se ordenara la expulsión de su embajador.
¿Por qué, si Estados Unidos tiene bases militares alrededor del mundo, con misiles nucleares en varias de ellas y, además, es el país que más agresiones y conflictos bélicos provoca, nuestro país no emite siquiera la más leve opinión contra ellos?
Este incidente diplomático es una muestra más de que el grupo en el poder es incapaz de defender la soberanía, los intereses nacionales y de abogar por la paz.
En estos momentos es urgente tomar conciencia que la paz y la solidaridad entre los pueblos son condiciones imprescindibles para la vida en este planeta. Y comienza con el respeto al derecho ajeno.
[1] Contribuyeron: la lejanía de los escenarios de la guerra, que evitó se afectara su planta industrial y, además, se convirtió en el mayor acreedor internacional por los empréstitos a sus aliados y los cobros por reparaciones de guerra a los países derrotados.
Alfonso Díaz Rey es miembro de la Constituyente Ciudadana Popular y del Frente Regional en Defensa de la Soberanía de Salamanca, Guanajuato.
Foto de portada: Cuartoscuro.
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