SOMOSMASS99
Jesús Oñate Moreno*
Miércoles 20 de febrero de 2019
Fray Jerónimo de Mendieta, en su famosa Historia Eclesiástica Indiana, menciona que “entre los naturales de la Nueva España había grandes escultores de cantería, que labraban cuanto querían en piedra, con guijarros o pedernales (porque carecían de hierro), tan prima y curiosamente como en nuestra Castilla los muy buenos oficiales con escodas y picos de acero… Los carpenteros y entalladores labraban la madera con instrumentos de cobre, pero no se daban a labrar cosas curiosas como los canteros.”
Entre los testimonios de franciscanos, agustinos y dominicos, siempre hay señalamientos de alabanza ponderando la producción indígena.
Motolinía dice: “luego que ponen la mano en cualquier oficio en pocos días salen maestros”.
La escultura novohispana que todavía podemos admirar en fachadas pétreas renacentistas o barrocas o en importantes retablos dorados y estufados de imágenes religiosas de los siglos XVI al XVIII, son claros ejemplos de creatividad.
Apaseo el Alto, junto con Acámbaro, es uno de los municipios más antiguos del estado de Guanajuato. Antes de la llegada de los españoles ya existían en su territorio asentamientos humanos, así lo atestiguan vestigios de otras culturas prehispánicas en la región.
Una de las actividades importantes de los habitantes de Apaseo el Alto es la talla de madera, esta artesanía surge en la comunidad de manera casi accidental.
El maestro de primaria Domingo Galván Malagón, aficionado a la talla de madera, enseñó a sus alumnos a modelar figuras de caballos. Esta práctica la continuaron sus discípulos y años más tarde la elaboración de caballos ricamente policromados se convirtió en símbolo artesanal de este municipio.
De la figura del caballo tradicional que se sigue produciendo en Apaseo, surgieron otras formas entre las que se destaca el arte religioso y la elaboración de muebles rústicos de madera. Existen familias enteras dedicadas a la elaboración artesanal y se distinguen por su originalidad de cada grupo.
En la producción individual, hay un número de artesanos cuya particularidad y fuerza de expresión destaca de manera notable en sus formas y es evidente el conocimiento anatómico de sus figuras y el tratamiento de la madera, aprovechando su color, vetas, texturas, enriquecido por la policromía.
Conocí Apaseo el Alto en el año de 1960. Un grupo de amigos pintores de Celaya acudíamos los fines de semana a pintar paisaje. Recuerdo que sólo podíamos llegar en coche al centro de la ciudad que estaba pavimentada. El resto de las calles eran de terracería con muchos obstáculos de enormes piedras.
Apaseo era un pueblo muy pintoresco con mucha vegetación. El agua corría por todas las calles. Existía gran cantidad de árboles frutales. La población estaba enmarcada por grandes montañas en las que destacaban “los cuecillos”, resto de lo que fue un centro ceremonial prehispánico.
En ese tiempo ya empezaba la emigración de sus habitantes. Familias enteras salieron hacia los Estados Unidos en busca de una mejor vida, fenómeno que provocó la transformación económica y social del lugar, pero surgieron otros problemas: la especulación en la tenencia de la tierra, la riqueza de unos cuantos convirtiéndose en caciques asociados al control político de las autoridades en turno.
Proliferaron fenómenos sociales. Jóvenes que siendo niños emigraron con sus padres a Estados Unidos, regresaron influenciados de otra forma de vida, de vestir, los llamados “cholos” y el uso de enervantes, integraron bandas delictivas en la comunidad (antecedente a la violencia que hoy se vive en esta zona de El Bajío controlada por los carteles de la droga).
Pese a todo, la actividad industrial ha crecido, se han creado fuentes de trabajo, más comercios, aumentó la oferta educativa y ya se dio un cambio de gobierno que promete una nueva forma de vida.
Corresponde a las nuevas autoridades, con el apoyo de la ciudadanía, reorientar su actuar, fomentando la educación en las nuevas generaciones, recuperar la paz y la tranquilidad que siempre se tuvieron en Apaseo el Alto.
No sé si en la actualidad existen museos en el municipio. De no ser así, sugiero la creación de un museo dedicado al arte de la talla de madera, el cual albergue las mejores obras de sus artesanos y que lleve por nombre Profesor Domingo Galván Malagón, en homenaje al primer cronista de la ciudad y forjador de la artesanía de la talla de madera en Apaseo el Alto.

Domingo Galván Malagón. | Foto: Guía Apaseo el Alto.
* Esta es una colaboración del Colectivo Miguel Hidalgo de Celaya, Guanajuato, al que pertenece el autor.
Imagen de portada: Detalle de pieza expuesta en el Concurso de Talla en Madera de Apaseo el Alto 2016. | Foto: Gobierno de Guanajuato.
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