SOMOSMASS99
Déjesus González
Armario
(el más alto punto de donde la cuerda nunca asfixia)

Por qué no sabes, guardar tu voz de truenos
y a la vez apagar sin el agua de tu vientre,
los más calcinados fuegos.
Cuando tenía veinte…
nunca eran los mismo juegos
ni las mismas palabras,
los colores siempre eran diferentes en el cielo.
La depresión era un simple estado de ánimo
y la soledad una furgoneta de mercancías
que vuelven a surtirse.
eran tan largas las alas
y tan sanas las encías
y la lluvia de contrariedades que forzaban a tragar:
los esqueletos muertos
y los vivos incongruentes
también los seres humanos más buenos;
aun después se les caían los dientes
como meteoritos que atraviesan la vergüenza…
pero, su voz todavía causa revuelo
porque la escucho antes de escapar
y retractarme,
les pido perdón para regresar
aunque sus maniqueos fundan mi felicidad en su vileza,
piense en ahorcarme,
imaginando qué sería de mí en esta vida de trece años
y voz perdida en doce.
con un ceñido que encamina mi cuello
rojo, casi violáceo
como la cicatriz en mi radio
o la úlcera envenenada
por los analgésicos que he tomado y vomitado.
o también una tenue despigmentación en mi garganta
la que nunca supo decir adiós.
porque siempre se quiere regresar…
si no pregunten a los muertos
a los ahorcados/ a los envenenados
a los disparados/ a los aventados/ a los atropellados…
a tantos
tipos de muertos que aún hablan
y quisieran regresar a ser escuchados otra vez.
Fotos de portada e interiores: Pixabay.
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