SOMOSMASS99
Alfonso Díaz Rey*
Viernes 1 de noviembre de 2019
Son en extremo preocupantes la intervención y declaraciones que el general (en retiro) Carlos Gaytán Ochoa hiciera el pasado 22 de octubre durante un desayuno celebrado en instalaciones de la Secretaría de la Defensa Nacional, al que asistieron generales en retiro y altos mandos del Ejército y la Fuerza Aérea, incluido el secretario, general Luis Cresencio Sandoval González.
El desayuno se llevó a cabo cinco días después de los sucesos de Culiacán, por lo que alguna parte de su discurso pudiera relacionarse con esos hechos; sin embargo, no es necesario releerlo para observar una posición común a la que mantienen la oligarquía y los grupos de la derecha en el país, posición que surgió desde que se conoció el triunfo electoral de Andrés Manuel López Obrador.
Según el general Gaytán Ochoa:
- «[…] vivimos en una sociedad polarizada políticamente, porque la ideología dominante, que no mayoritaria, se sustenta en corrientes pretendidamente de izquierda, que acumularon durante años un gran resentimiento.
- «Hoy tenemos un gobierno que representa aproximadamente a 30 (treinta) millones de mexicanos, cuya esperanza es el cambio.
- «Un cambio que les permita subsanar lo que ellos consideran un déficit del Estado para dicho sector poblacional.
- «[…] no podemos soslayar que el hoy titular del ejecutivo, ha sido empoderado legal y legítimamente.
- «[…] los frágiles mecanismos de contrapeso existentes, han permitido un fortalecimiento del Ejecutivo, que viene propiciando decisiones estratégicas que no han convencido a todos, para decirlo con suavidad.
- «Ello nos inquieta, nos ofende eventualmente, pero sobre todo nos preocupa, toda vez que cada uno de los aquí presentes, fuimos formados con valores axiológicos sólidos, que chocan con las formas con que hoy se conduce al país.»
Gaytán Ochoa soslaya o ignora:
- Que la polarización social es producto de la enorme desigualdad, fruto del sistema económico, político y social en que vivimos, el que se sustenta en una ideología, dominante, que no es ni por asomo de izquierda sino aquella en la que él fue formado y cuyo componente fundamental es el anticomunismo y la oposición a todo lo que parezca de izquierda o progresista.
- Que el gobierno de López Obrador no representa solamente a 30 millones de mexicanos esperanzados con un cambio. Por el ahora presidente de la República votó el 53.17% del electorado que acudió a las urnas el 1 de julio de 2018; en cambio, el candidato del PAN obtuvo el 22.26% y el del PRI, 16.43%. De modo que su argumento en tal sentido es, además de inconsistente, ofensivo para quienes acudimos a las urnas en esa fecha.
- Muchos de quienes votamos por un cambio no lo hicimos solamente por el hartazgo de unas condiciones y una situación insostenible desde cualquier punto de vista, fue porque aspiramos a una vida digna, con las transformaciones necesarias que se requieran para alcanzarla.
- Y aunque reconoce que «[…] el hoy titular del ejecutivo, ha sido empoderado legal y legítimamente», su posición más parece en defensa del antiguo régimen; en el que, al fin y al cabo, fue formado para defenderlo.
- El fortalecimiento del Ejecutivo no se debe a «los frágiles mecanismos de contrapeso existentes»; se debe a algunas medidas y acciones que han mostrado, de entrada, diferencias sustanciales con los gobiernos anteriores; lo que, naturalmente, «no han convencido a todos», sobre todo a quienes perdieron privilegios o vieron en alguna medida afectados sus intereses.
- Quienes tuvimos algún familiar en las Fuerzas Armadas conocemos los valores en que fueron formados; si bien es cierto que el nacionalismo es parte de ellos, también el anticomunismo tuvo un rol fundamental, lo que derivó en la defensa de un estado de cosas que desde hace muchísimo tiempo se mantiene en México, el cual debe transformarse en uno que favorezca a la mayoría de nuestro pueblo. Quizá por ello la forma en que se conduce actualmente al país «choca» con los «valores axiológicos» (sic) en los que el general Gaytán Ochoa y no pocos de los asistentes a ese desayuno fueron formados.
La posición que el general Gaytán Ochoa mostró en su intervención en el desayuno citado no es solamente una manifestación de la ideología que profesa; es el sentir de la oligarquía y en general de la derecha en este país, quienes han de sentirse alentados, sobre todo por el ambiente en que llevó a cabo.
Históricamente la derecha ha reaccionado ante la disminución de privilegios o la pérdida de espacios de poder. Antes recurría a golpes militares; ahora, a los llamados golpes «suaves», no exentos de violencia, en los que para alcanzar su objetivo juegan un papel importante la mentira y su manipulación mediática.
Desestimar lo manifestado por Gaytán Ochoa, que además lo hizo en uso de un derecho inalienable, puede conducir a una confrontación social provocada por el aventurerismo de la derecha, lo que sería altamente perjudicial para nuestro país. La manera más efectiva de evitar una situación de ese tipo sería mediante la participación consciente, organizada y democrática de la sociedad en la profundización de los procesos de transformación de nuestro México.
* Alfonso Díaz Rey es miembro del Frente Regional Ciudadano en Defensa de la Soberanía, en Salamanca, Guanajuato.
Foto de portada: Sedena.
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