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Redacción / SomosMass99
(Con información de Marcha Patriótica)
Lunes 30 de enero de 2017
En la mesa de negociaciones entre las FARC-EP y el gobierno colombiano hay un tema que suscita consensos entre las fuerzas políticas y es la urgencia por definir el destino de los menores de edad que aún están en las filas de las fuerzas guerrilleras. Hay 13 jóvenes que ya dejaron el grupo, pero aún quedan 23.
Recientemente, el Senado de la República ha amenazado con no continuar el proceso legislativo para la Paz hasta que todos los menores de edad se encuentren reincorporados a la vida civil.
Cabe recordar que en la mesa de negociaciones se acordó que saldrían de las filas de las FARC-EP, en un primer momento, los menores de quince años y que, en un segundo momento lo harían los adolescentes entre los 15 y los 18 años, así como un Programa Integral para su reincorporación a la vida civil.
Este contempla el reconocimiento de los derechos de niñas, niños y adolescentes, entre ellos su derecho a participar activamente en las decisiones que les afecten, el reconocimiento de su condición de víctimas y un enfoque comunitario para que la reincorporación a la vida civil incluya la solución a las condiciones estructurales por las que el menor ingresó a las FARC (acceso a vivienda, salud, educación), además del enfoque de género que priorizará los derechos de las adolescentes.
De esta manera la Cruz Roja confirmó que el 10 de septiembre de 2016 se realizó la recepción del primer grupo de 13 adolescentes, única entrega realizada hasta la fecha. Esto debido a la victoria del “NO” al acuerdo de paz en el plebiscito de octubre, lo que generó un escenario de incertidumbre que impidió la salida de los menores pues, al no haber Acuerdo, no existían garantías para el correcto restablecimiento de sus derechos.
El pasado jueves, Pastor Alape confirmó que hacen falta 23 adolescentes por salir y que las FARC-EP reactivarán el Protocolo de Salida cuando la guerrillerada se encuentre ubicada en las Zonas Veredales.
También, en comunicado del Consejo Nacional de Reincorporación se señaló que ya se definieron los lineamientos del Programa Integral acordado en el Comunicado Conjunto #70 y que lleva por nombre: “Camino diferencial de vida: una estrategia integral para la atención y consolidación de los proyectos de vida de los niños, niñas y adolescentes que salen de las FARC-EP”
Este Programa contempla las siguientes fases: restablecimiento de derechos, reparación y reincorporación e inclusión social de los adolescentes.

- Foto: Marcha Patriótica.
Colombia no está lista
Mientras algunos miembros del Congreso, entre ellos Uribe Vélez y Claudia López, amenazaban con no continuar legislando hasta que la totalidad de los adolescentes salieran de las filas de las FARC-EP, las organizaciones sociales veedoras del proceso señalaron insuficiencias en el proceso de salida de los menores: Desde incapacidad logística para albergar al primer grupo de 13, hasta la aplicación de la normatividad ordinaria que no contempla las particularidades propias del proceso de Paz.
Lo paradójico de la situación es que la nueva normatividad que permitiría la reincorporación digna de los menores -bajo los principios de enfoque comunitario y de reconocimiento de derechos – también se vería frustrada en el caso de que los Congresistas decidieran suspender sus labores.
Las organizaciones sociales señalan también que el primer grupo de menores salió de los campamentos guerrilleros sin tener listo el Programa que diría cómo se haría su reincorporación a la vida civil, lo que significó un gesto de profunda confianza por parte de las FARC-EP, un escenario de total incertidumbre para los adolescentes y un ejemplo contundente de que el gobierno no está listo para la implementación de los acuerdos.
En el tema particular de infancia y adolescencia Colombia ha demostrado no gozar de la mejor política pública. Pocas instituciones han sido tan cuestionadas como el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar -ICBF que, en 2016 (al mismo tiempo que las FARC-EP anunciaban dejar de incorporar menores a sus filas) anunciaba la muerte por desnutrición de varios niños en La Guajira.
Según reporta el ICBF, la UNICEF y la Defensoría del Pueblo, en el 2015 un total de 1297 niños fueron abandonados, se cometieron en promedio de 43 violaciones sexuales a menores cada día, uno de cada 10 niños sufrió desnutrición crónica y un total de 38 murieron por la misma causa. Así las cosas, el Estado parece no estar demasiado preparado para atender a sus menores y los 23 adolescentes combatientes de las FARC parecen dejar de ser el problema más grave en cuanto a infancia que tiene el país.
Si bien tanto las partes de la Mesa, como los Congresistas y en general toda la población civil coinciden en que es urgente la salida de los menores de los campamentos, ninguno de los que se ha pronunciado o ha exigido que se apresure el proceso tiene una fórmula clara para hacer, de manera integral, ágil y efectiva, la reincorporación a la vida civil de estos adolescentes.
Por ahora sólo resta confiar en las partes, en la voluntad de paz del Gobierno, de las FARC y en el papel determinante que están cumpliendo las organizaciones sociales y demás participantes del proceso. La ciudadanía debe ser veedora del cumplimiento de los Acuerdos en su integralidad pues no servirá de nada que los menores dejen de ser combatientes, si al regresar a sus comunidades se encontrarán con las mismas causas que guiaron su ingreso a la guerrilla: el hambre, el analfabetismo, la falta de salud y la desigualdad estructural.
El país deberá reinventarse para garantizar la no repetición de la guerra y eso, a pesar del afán del Congreso, es un proceso a más largo aliento.
Foto de portada: Tomada de Internet.
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