SOMOSMASS99
Miguel Ángel Flores*
Breve historia de los amantes

Dios desde que comenzó la historia de la humanidad, ya estaba encabronado.
Quién sabe de qué murieron la primera vez, pero se amaban.
Rogaron por miles de años regresar a la vida humana al mismo tiempo, y en el mismo lugar. Que ellos se encargarían de encontrarse, y de volverse a conquistar. Anu, fue cruel con ellos: a él lo convirtió en una estrella, y lo colocó en la constelación de Orión. A ella por su parte, la mandó a la Osa Mayor, convertida en la misma figura.
Cuando Anubis llegó al poder, todo indicaba que cedería a sus plegarias, pero no.
Estaba muy ocupado, pasó su reinado reconstruyendo el cuerpo de Osiris.
Brahama, como buen político en campaña, les prometió que él sí les cumpliría, pero un día, así sin más, se convirtió en cisne, subió al cielo, y no se supo más de él.
Más tarde, cuando Zéus tomó la rienda del cosmos, le cogió bastante estima y confianza, a él, al amante. Tanta que lo llevó a sus aventuras por el universo. Él sabía de los amoríos de la deidad, y cuando lo cacharon, todo se vino abajo.
A Saturno ni se le acercaron. Tenía fama de gruñón, y de devorar cualquier cosa que le pusieran. Ái la dejaron.
Los dioses aztecas por su parte lo hicieron a su manera, a ella la hicieron hija de Tezozómoc: Iztaccihuatl, y a él lo convirtieron en Popocatéptl, el desenlace lo sabemos: terminaron convertidos en volcanes.
El turno fue para Jesús, nuevo en estos menesteres. Misericordioso. Los llamó a ambos y les dijo: «irán al mundo humano. En el mismo tiempo, el mismo lugar y con las mismas personas. Se amaran, como lo han pedido.
Una mañana de invierno al norte de Jalisco, en Arandas para ser exactos, nace Ramiro Insunza García, a las 8:43 am. Cuatro minutos después, nace Sara Insunza García. En el parto muere la madre.
* Miguel Ángel Flores es tapatío. Liberólogo por la Universidad de Guadalajara.
Imágenes de portada e interiores: Pixabay.
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