SOMOSMASS99
Agustín Galo Samario
Guanajuato, Gto. / Lunes 22 de febrero de 2016
El movimiento social en Guanajuato no sólo se limita a la protesta contra el estado de cosas en esta entidad y en el país, o contra hechos concretos que indignan a la población. También tiene otras caras que lo sustentan, que lo hacen reconocerse y reconocible para las personas. Una de ellas se expresa en el ámbito de la cultura, donde la Brigada Cultural Dolores Hidalgo ha pasado a convertirse en Brigada Cultural Guanajuato y a constituirse en una alternativa, a través de la realización de los Tianguis del Libro, para que los y las guanajuatenses tengan acceso a nuevos espacios de diálogo y a otras formas de pensamiento.

- «Y le seguimos y le seguimos hasta organizar este tipo de eventos»: Angélica Olguín y Víctor Hugo Larios.
Angélica Olguín Carrillo y Víctor Hugo Larios Ulloa, coordinadores de la brigada, lo explican como una iniciativa para difundir el pensamiento crítico, para que se pierda el tabú de que si se habla de religión o de política las personas todo va a terminar en peleas. Por supuesto que hay una ideología, porque «la política no es de partidos nada más, todos somos políticos. Entonces debemos tomar posturas y hacer cosas para empezar a cambiar el entorno. Por eso este tipo de eventos, este tipo de charlas, de brigadas».
La plática se da en el jardín Reforma, durante los eventos del Tianguis del Libro que se llevó a cabo el sábado y domingo. En el entretiempo del taller de crónica que impartió Jorge Belardino y la charla sobre violencia de género a cargo de Selena Chávez, y después de que Lutz Keferstein convenciera el sábado de que las personas de raza negra son las primeras, por su origen africano, que saben de música. Pero sobre todo entre libros, muchos que entre actividad y actividad fueron regalados a los visitantes.
El activismo
Angélica Olguín cuenta que años atrás se quejaba de todo, pero que dejó esa etapa convencida de que había que cambiar el estado de cosas en el entorno cercano. «De ahí nace la ilusión por el activismo» y, después de conocer a Jorge Belardino, el interés de traer a Guanajuato las actividades que realiza La Brigada para Leer en Libertad, principalmente en la Ciudad de México y el Estado de México.
La Brigada Cultural Dolores Hidalgo tomó su nombre en septiembre pasado, cuando en esa ciudad se realizó el Festival Alternativo de la Independencia y una vez que ese mismo mes concluyó en Jaral del Progreso el primer Tianguis del Libro y en octubre en San Miguel de Allende. Entonces nace La Brigada Cultural Guanajuato, con el propósito de «ir ganando más espacios en el estado» porque de lo que se trata es de ir con este tipo de actividades a otros lugares y difundir un pensamiento más crítico.
Víctor Hugo fue por cuatro años reportero en San Luis Potosí y en un periódico de corte policiaco de la ciudad de León. No le gustaban las notas plagadas de declaracionitis, eso de ir a pegar la grabadora para ver qué dice el gobernador o que dice el alcalde no era lo suyo. Es de los que les gusta ir «pateando calle», irse a las colonias y a los eventos culturales.
«No dejaba de estar un poco al margen. No deja de ser una empresa y tú estás como un empleado más. Claro, le das voz a la gente cuando no tiene otro espacio ni dónde aportar sobre las cosas que le interesan o de sus propias necesidades».
Compañero de Angélica desde la universidad, cubrió en 2012 el movimiento 132 en el que ella participaba. Ahí había gente muy diversa, que tiene clubes de cine, que participa en los mercados de productos orgánicos. Fue el momento en que «empezamos a caminar, vimos que sí hay gente involucrada en esto, que sí hay gente interesada en aportar algo y que quiere cambiar las cosas».
Pero convertirse en promotores era una cosa lejana. La oportunidad se presentó precisamente cuando se acercaban las fiestas de septiembre y se dieron cuenta que no había un lugar «donde se pusiera en alto esta cuestión de la independencia, de la historia que involucra a la ciudad». Al principio «era cualquier cosita, prácticamente los del círculo cercano, los que llenaban el lugar eran los familiares». Dicen, en son de broma, que eran charlas VIP y conciertos VIP porque prácticamente sólo asistían los organizadores. «Y le seguimos y le seguimos hasta organizar este tipo de eventos», donde incluso hay personas de Irapuato interesadas en llevar el tianguis a su ciudad.
Cuenta Víctor Hugo que creció en una familia muy politizada, de modo que siempre estuvo presente en discusiones, en diálogos sobre temas políticos. Pero «ante la decepción que producen los personajes políticos, los que tienen posiciones importantes, surgió la pregunta de si sólo quería gastar saliva o hacer algo más. Porque es muy fácil estar frente a la televisión y criticar lo que dicen los políticos. Por eso recomienda Paco Ignacio Taibo II que también hay que decirle chingaderas a la tele, que hay que responderle.
«¿Pero nada más responderle? ¿Enojarte con tu jefe de información, con tu editor? Que ya te rasuraron esto, que no salió la información que era… Quedarte en eso no te lleva a nada. Al final de cuentas tu activismo se limita a eso, a la cuestión laboral. Claro que había sus rendijitas, pero qué más. Cuando estaba el 132, todos muy jóvenes, estábamos en esta onda. Pero nos preguntábamos que íbamos a hacer después, sobre todo ellos, yo estaba más en mi labor de reportero. Y qué más, ¿no? Qué cuando acabe todo esto, que todos sabíamos lo iba a pasar. Y ese ‘ahora qué’ es lo que nos impulsa a hacer algo político y cultural».
Angélica nos comparte que la idea principal fue hacer algo «propositivo», porque nada más reclamar resulta hasta cansado (o se corre el riesgo de ser «el rejego de siempre», en palabras de Víctor). «Entonces vamos a hacer un contrapeso a todo esto que está pasando, hablar claro, como Selena Chávez sobre las cuestiones feministas, que mucha gente lo confunde y dice que ahora las mujeres quieren maltratar a los hombres. No, no se trata de eso. De lo que se trata es de irnos educando, de irnos formando, porque nos hace falta mucha formación como sociedad. Cómo esperamos que nos activemos, que la gente se sume para cambiar su entorno, si no hay estos espacios.
Hacer comunidad
«Porque además decíamos, ya hicimos eventos en auditorios, ya hicimos eventos en bla bla bla, pero por qué no hacer uso de los espacios públicos. Son nuestros, aquí al lado de la fuente pasa la gente, qué padre, ¿no? A lo mejor pasa alguien, ya escuchó algo y luego tal vez investiga, no sé. Es llevar a cabo acciones que construyan sociedad, que construyan ciudadanos para poder cambiar.

- «De lo que se trata es de irnos educando, de irnos formando, porque nos hace falta mucha formación como sociedad».
Para Víctor Hugo lo claro es que se puede construir desde abajo. Que no se tiene que «ir hasta arriba y, lo clásico, bajar recursos para todo esto. No, cuando estemos construyendo una pirámide entre nosotros mismos, pues va a llegar solito el momento en que valga el movimiento por sí mismo. No tenemos pretensiones de inmediatez, sabemos que es lento, que sabe más rico no tener que deberle a nadie y que actúas con total libertad. No tienes que rendirle cuentas a nadie de por qué dijiste esto o por qué tocas esos temas. Al final se construye un diálogo más abierto. Sí, no podemos todos estar de acuerdo, pero el diálogo es el que está enriqueciendo todo esto».
Angélica dice no recordar cuándo fue que se dio cuenta que no tenía miedo a hablar en público, de juntarse con «personas que hablan de cosas de las que yo no sé, como esto de la violencia de género y muchas cosas que para mí son nuevas. Es hacer diálogo, juntarte con personas con las que a lo mejor pensabas que nunca te ibas a juntar y realizar cosas para hacer la diferencia».
Claro, interviene Víctor Hugo, «porque la necesidad y el entorno obligan. Es como el migrante que no se va porque quiere, se va porque de verdad necesita crecer, conseguir más recursos. Hay tantos temas pendientes en México y tantas cosas que hacer que si la autoridad o las asociaciones no llegan, pues alguien tiene que llegar. Tal vez no tengamos todas las soluciones, pero hay que empezar por escuchar, por entender cuál es el fondo de tantas y tantas cosas que suceden en este país. Estamos conscientes de que 200 años de una nación independiente como México no son nada, es una nación forjando identidad, en crecimiento. Y si no lo hacemos ahora, quién sabe qué seremos en un futuro.
– ¿Apropiarse de los espacios públicos es hacer comunidad?
Así es, responde Angélica. «Esa es la idea, hacer comunidad, conocer a la gente donde vives, saber quiénes son, quiénes somos. Organizarnos, porque unidos y organizados es la única manera de hacer contrapeso a todo lo que está sucediendo y que, pues, allá arriba no se ve que tengan ganas de solucionar, de frenar la violencia, la inseguridad o que abramos los ojos».
Triste lo que pasa en SMA
Para Víctor Hugo pensar en hacer comunidad no es una transgresión. Porque, explica, «ellos son (hace referencia a los políticos) o es el sistema el que transgrede. Perdón, a riesgo de sonar muy radical, en el asunto de la propiedad privada, o sea, ¿en qué momento se determinó que una persona podía ser propietaria de esto o de lo otro, cuando eres alguien más en el ecosistema? Entonces yo no me siento un transgresor al momento de decir, bueno, sí, hay que hacer comunidad. Porque es más bien volver a esta lógica de lo que somos como especie y no esto que nos ha venido individualizando, separando. Hasta dónde vamos a llegar, ¿no? México es el ejemplo de cómo se te individualiza, se llega a niveles brutales».
Angélica retoma la idea al añadir que se está perdiendo el contacto cara a cara entre las personas. Por eso, eventos como el Tianguis del Libro sirven para «muchas cosas, pero es sentarnos, es juntarnos, es platicar, es hacer comunidad. Tal vez es una cosa pequeñita frente a todo un dinosaurio, pero estás cambiando el entorno y el entorno de la gente que está cercana a ti. Es volver a tener diálogo, es volver a organizarnos, es volver a convivir. Yo no estoy en contra, uso Facebook, todas estas cosas, pero no clavarte solamente en lo individual porque eso nos ha hecho mucho daño como sociedad.
«Decía alguien: están atacando a los gays, pero yo no voy a hacer nada porque a mí en qué me afecta. Ahora con los extranjeros, pues yo no soy extranjero entonces a mí me vale gorro. Porque entonces cuando te toque a ti vas a voltear y ya no va a haber nadie. Tenemos que ser una comunidad, conocernos, entendernos. A lo mejor no estaremos de acuerdo en todo, pero tratar de entender las posturas, las formas de vida, los gustos de cada quien, obviamente con respeto e ir aprendiendo de todos y de todo.
«Es compartir -añade Víctor Hugo-, es con el afán de abrir espacios, de compartir nuestra historia. Porque luego todo está ya masticado, tienes un resumen de México conforme a lo que te han dicho y no nos animamos a lago más, no se busca algo más. Esto es algo de lo que se hace aquí, algo como una batalla por nuestra historia».
Dice sentir mucho de tristeza con lo que ocurre en San Miguel de Allende, pues cuando «vas a los barrios la gente no se siente dueña de la ciudad, se sienten aislados, como si estuvieran limitados al barrio y ya porque el centro es para los extranjeros y los turistas. Y así es, si tu vas no te encuentras al chavo banda, sucede eso que no se sienten dueños de su centro histórico, que se limitan a estar en las esquinas, ahí reuniéndose con sus compas, no sé. Son fenómenos que ocurren porque no hay espacios y cuando los hay sientes que no son para ti, que sólo es para quienes tienen el dinero, el poder o las condiciones adecuadas para apropiarse de ellos. Y no, es hacer algo porque me voy a apropiar de las plazas públicas, de los lugares públicos. Sí, los voy a tomar, pero para que estemos todos, para que todos quepan aquí. Esa es la intención, que la gente vuelva a sentirse dueña de su entorno. El asunto es cultural, no somos radicales. Sí, quisiera yo ver un día en que la gente pudiera hablar de lo que sea libremente, de religión, de política, de lo que sea, porque de otra manera vamos a seguir en la repetición constante donde los cambios nunca llegan.

- En el Tianguis del Libro se dieron charlas con temas como violencia de género, historia nacional y música.
«Es simplemente invitar a que la gente que está al margen, fuera, que necesita valor y capacidad para cambiar su situación. A veces la gente espera que alguien haga algo por ellos, y no, porque si estamos esperando a que alguien nos saque del hoyo eso no va a ocurrir. Es mejor empezar a organizarnos y buscar las soluciones. Lamentablemente yo ya no creo que en las autoridades esté la labor de sacarnos adelante, lo considero así por experiencia, por lo que hemos visto. Pero tampoco son ellos son totalmente culpables, también la sociedad tiene que hacer algo. Si no se mueve por allá, que se mueva por acá. Es eso, empezar a crecer de esta manera».
Angélica dice que ambos son unos convencidos de las redes, de conectar a unas personas con otras. «Con la idea de que esa red puede crecer para hacer más cosas, porque si entre todos sumamos va a haber mucho impacto». Porque nosotros y este país tiene remedio, porque «todavía hay humanidad. Esto es para sensibilizarnos. Nos falta mucho, hay que ser constantes, no quitar el dedo del renglón. Ya te decía, antes los eventos eran VIP. Hoy ya no, estamos en un espacio público y ayer y hoy se acercó mucha gente. De los 15 o menos que éramos en Dolores o en San Miguel de Allende, ya somos más. Es un reto, tengo que moverme más, tengo que tener más tiempo para organizar, para difundir. Como dicen, no nos agüitamos, es momento de organizarnos». «Sí», alcanza a decir, Víctor, «vamos a sacar esto a flote».


Comparte en Facebook
Twittéalo








