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Brigada Nacional de Búsqueda

Diálogo País / Edgar Cortez / Top News / 05/02/2019

SOMOSMASS99

 

Edgar Cortez

Martes 5 de febrero de 2019

 

Las desapariciones de personas, según cifras oficiales, son más de cuarenta mil y suceden en México, de forma masiva, desde hace más de una década. Durante los dos sexenios anteriores se negaron o se presentaron como un asunto menor. Sin embargo la realidad se impuso y actualmente es innegable esta tragedia que viven miles de familias.

Este reconocimiento fue posible gracias al trabajo y perseverancia de los familiares de las personas desaparecidas. Una de las contribuciones destacadas es la realizada por la Brigada Nacional de Búsqueda que recién se realizó por cuarta ocasión, ahora en el estado de Guerrero.

La Brigada Nacional de Búsqueda fue una iniciativa de un grupo de colectivos de familiares de personas desaparecidas, que ante la falta de acciones y resultados por parte de las autoridades, decidieron tomar la iniciativa.

La primera Brigada Nacional se realizó en abril de 2016 en Amatlán de los Reyes en las inmediaciones de Córdoba, Veracruz. Esa iniciativa reunió a varias decenas de familiares y organizaciones civiles que les apoyaron para realizar búsquedas en la zona.

En esa primera ocasión la Brigada tuvo que sortear cuestionamientos de autoridades como fue que podrían realizar acciones ilegales pues estarían exhumando restos o que su intervención haría que esas posibles evidencias no pudieran servir en un juicio penal. Finalmente se lograron resolver las controversias y las autoridades, a regañadientes, apoyaron a la Brigada (http://bit.ly/2MOCiVx)

Esa experiencia dio como resultado la ubicación de fosas clandestinas y la recuperación de un buen número de restos.

Pocos meses después se llevó a cabo la segunda Brigada también en Veracruz, en esta ocasión en la región de Paso del Macho. La tercera Brigada fue en Sinaloa en 2017 y la cuarta en Guerrero.

Esta cuarta Brigada Nacional de Búsqueda se realizó del 19 de enero al 1 de febrero pasado, abarcando Huitzuco, Chilpancingo, Taxco e Iguala en el estado de Guerrero, y lograron la ubicación de al menos tres restos humanos.

Esta experiencia ciudadana ha mostrado que es posible articular numerosas voluntades en razón de un objetivo común, que se puede recolectar información para ubicar posibles puntos de búsqueda y que es factible recuperar numerosos restos humanos. Pero también han demostrado que el Estado carece de la capacidad para identificar correcta y rápidamente dichos restos, así como la casi nula capacidad de investigar e identificar a los responsables de tan terribles crímenes.

De acuerdo con la teoría, los derechos de las familias de personas desaparecidas deben ser garantizados por las autoridades pero ante el reiterado incumplimiento, las familias han tomado la tarea en sus manos. En realidad hicieron lo que se conoce como auto tutela de derechos.

Esta experiencia y otras más que han desarrollado diversos colectivos de forma local, constituyen un importante saber social que debe ser recuperado e incorporado en el desarrollo del Plan Nacional de Búsqueda que se anunció el día de ayer.


@EdgarCortezm

Foto de portada: Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan.






Luis López




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