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CARTAS DE LA AUSENCIA
Frida Guerrera*
Viernes 9 de diciembre de 2022
Olga Alicia Mendoza Juárez tenía 53 años, vivía al sur de Monterrey, Nuevo León. Madre de tres hijos, quienes la recuerdan impulsándolos a salir adelante, era una mujer alegre, amaba cantar, bailar y reír a carcajadas. Se dedicaba a la venta de casas, resplandecía, siempre estaba arreglada, era feliz con la vida que había logrado construir.
El 8 de diciembre de 2013, Olga Alicia se preparaba para una cita de trabajo. Salió a una tienda muy cercana a su domicilio, al volver alguien dentro de casa la esperaba para arrebatarle la vida.
Luis Emilio, su hijo, refiere que en el momento el caso fue muy mencionado en la prensa local. Nueve años después todos lo han olvidado, y ellos siguen sin tener respuestas. Nueve años han transcurrido y su ausencia no deja de doler.
El vacío que deja una persona querida no se llena con nada. Ojalá las autoridades entendieran que no importa la edad, nuestras asesinadas duelen y ese dolor no se calma. Las Voces de la Ausencia viven y sobreviven con ese dolor cada día. No importa si tienen 5 o 60 años, nuestras mujeres duelen y faltan. Su ausencia es algo que una mediocre sentencia de 30 o 40 años no devolverá, pero sí una esperanza de que aquel asesino no dejará un huérfano más. Pero el asesino de Olga sigue libre, tal vez lastimando a más mujeres.
Carta para mi mamá:
La temporada navideña no me gusta y a ti te encantaba. Todavía recuerdo como si fuera ayer cuando desde noviembre adornabas la casa con luces, santas y renos. Hacías que te ayudara mientras yo renegaba que era un gasto de luz innecesario, además de que no tenía sentido escuchar la música navideña de las extensiones de luz toda revuelta. A pesar de que todos los días en silencio te recuerdo, esta temporada ha sido difícil, pues como si me hubieras mandado un trabajo me tocó andar desde octubre juntando cosas para decorar plazas comerciales. Así que, si todos los días te recordaba, este año te recordé al doble. Tú sabes que a pesar de conocer mucha gente siempre gran parte de mi vida ha sido solitaria y que me gusta trabajar solo. Este trabajo fue igual: trabajé con un gran equipo, de mucho personal, pero tuve mucho tiempo solo manejando de un lado a otro, lo que me daba la oportunidad de pensar todavía más en ti, como si platicara contigo. Ya son 9 años que no estás y a diario pienso cómo serías el día de hoy. A diario te extraño, me preguntó si estarías orgullosa de mí y al mismo tiempo me preguntó por qué ya no estás aquí. Me sigo preguntando quién y por qué. Sé que nada de lo que pase te va a devolver la vida, pero me gustaría un día llegar a la verdad de quién lo hizo y que pagara por lo que te lastimó.
Me gustaría desatar mi irá y enojo. A la fecha no sé ni siquiera a quién tenerle ese sentimiento, sé que en algún lugar se esconde o se esconden cobardemente quienes lo hicieron, y espero que un día paguen y que sea en vida. Aún sigo sin entender a la gente que me quiere hablar del perdón, cuando no saben lo que es perder a tu mamá de esa manera. Yo no he perdonado, ni nunca lo perdonaré. Qué importa que me digan que no es bueno, que me voy a ir al infierno. El infierno lo viví el 8 de diciembre de 2013 cuando te arrebataron la vida cobardemente.
Justicia para mi mamá Olga Mendoza 3/7/1960* – 8/12/2013+
#NiUnaMas
P.D. Cada uno de los textos expuestos en este espacio son con autorización y acompañamiento de las víctimas. Porque solo somos la extensión de su grito de justicia.
¿Eres madre, padre, hermana, hermano, hija, hijo de una mujer víctima de feminicidio o desaparición? ¿Eres sobreviviente de una relación violenta o intento de feminicidio? Búscanos, ayúdanos a visibilizarlas y a contar sus historias: Voces de la Ausencia.
* Comunicadora libre, bloguera mexicana.
Facebook: FridaGuerrera Guerrera
Voces de la Ausencia @VocesDLAusencia
La foto se publica con autorización de la familia.
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