SOMOSMASS99
Edgar Cortez
Martes 16 de julio de 2019
Desde 1996 las Fuerzas Armadas han estado haciendo labores de seguridad pública, de forma que los militares han trascendido a cinco gobiernos federales incluido el actual.
Durante estos veintitrés años esta presencia se ha debatido. Del lado gubernamental se argumenta que los militares son indispensables para enfrentar la violencia persistente, mientras que desde las organizaciones civiles de derechos humanos se cuestiona la medida pues representa una amenaza para los ciudadanos que son vistos como enemigos. Ejemplos de esto último abundan en el país.
Uno de los últimos casos fue el vivido por el Obispo de Saltillo, Monseñor Raúl Vera, el pasado 11 de julio. Transcribo a continuación lo informado por la diócesis:
“Ayer, 11 de julio del 2019, a las 13.30 horas, en la Terminal 2 del Aeropuerto de Monterrey (MTY), dos militares se acercaron a Monseñor Fray José Raúl Vera López, O.P. cuando éste, después de aterrizar de un vuelo de la Ciudad de México, caminaba al estacionamiento con su maleta, acompañado de un chofer. Lo primero que el Obispo de la Diócesis de Saltillo notó es que se dirigían hacia él, que traían cascos, uniforme militar y arma larga, que portaban al frente.
«El primer militar preguntó por el cargo, como si desconociera de rangos al interior de otra institución: ‘¿Es usted el padre o… algo más que un sacerdote?’. Monseñor Vera dijo: ‘Soy Obispo’. El segundo militar leyó de una libretita el nombre: ‘Raúl Vera López’ y confirmó si era él. El Obispo siguió respondiendo. Preguntaron a dónde se dirigía y el Obispo dijo que iba a Saltillo. Preguntaron también por las placas del auto en que desplazarían, a lo que el Obispo les respondió a los militares que quizás el chofer lo sabría, pero éste refirió haber cambiado las placas recientemente. Un minuto después, en la misma libreta en que tenían registrado el nombre del Obispo, tomaron nota de la matrícula del vehículo. Monseñor Vera entonces preguntó a qué se debían todas esas interrogantes. Los militares respondieron que se trataba ‘sólo por su seguridad’. El Obispo de Saltillo salió del estacionamiento. Con temor y extrañeza, siguió su ruta en carretera hacia su domicilio”. (http://bit.ly/2LpJUjd)
Este hecho obliga a realizar numerosas preguntas. ¿Cómo es que los militares sabían que el Obispo llegaba en un vuelo a la ciudad de Monterrey? ¿Acaso lo están espiando? ¿Cuál fue la razón del interrogatorio? ¿Qué pretenden con esta intimidación?
Esta pequeña muestra da cuenta de que para los militares los ciudadanos son enemigos y las personas que se han destacado por defender derechos humanos los son más aún.
Es cierto que luego de esta intimidación algunos funcionarios pidieron disculpas a Don Raúl Vera, pero parece que el “exceso” no tuvo consecuencia alguna para quienes lo realizaron.
La tolerancia a estos “lamentables errores” hará que se sigan repitiendo y si suceden con personajes públicos, cuánto más lo sufrirán ciudadanos comunes y corrientes.
Imagen de portada: Obispo Raúl Vera López. |Foto: Diócesis de Saltillo.
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