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¿Cómo comprar juguetes?

Diálogo Estado / Gaudencio Rodríguez Juárez / Top News / 22/12/2016

SOMOSMASS99

 

©Gaudencio Rodríguez Juárez

(Primera de dos partes)

 Jueves 22 de diciembre de 2016

 

En la actualidad existe tal cantidad de juguetes que en ocasiones resulta difícil elegir el adecuado. La clave está en recordar que lo importante es el juego y no el juguete. Los niños (la palabra también se refiere a las niñas) juegan para ejercitar las partes de su cuerpo, para descubrir el mundo que los rodea, para desarrollar su creatividad e imaginación, para acercarse al mundo de los adultos, desahogar sus tensiones y para aprender a relacionarse con los demás.

Para los vendedores, los niños se han convertido en clientes importantes; utilizan la publicidad para influir en el tipo de juguetes que los niños eligen, razón por la cual en ocasiones pueden pedir algunos que no son adecuados. Consumidores y empresarios coinciden en que la apertura comercial en México, la publicidad y el consumismo difundidos en los medios, así como el desarrollo tecnológico, son las causas por las que en Día de Reyes ya no se regalen o compren juguetes tradicionales mexicanos (o educativos).

Un niño que no está influenciado por la publicidad prefiere los juguetes que se pueden usar fácilmente, prefiere los juguetes a los que pueden darle vida, los que lo acercan a la vida diaria, los que construyen ellos mismos, así como juguetes con los que pueden construir cosas.

Vale decir que no es necesario obsequiarles juguetes complicados y costosos. De hecho estos limitan la capacidad de imaginación e invención, así como la creatividad.

Si va a comprar juguetes tome en cuenta que sea adecuado para la edad, características, necesidades y capacidades del niño, y del presupuesto familiar.  No compre más de dos juguetes. Si compra uno, está muy bien. No olvide que los buenos juguetes sirven para propiciar el ejercicio físico, para ensayar soluciones a los conflictos y problemas que se presentan en la vida diaria, estimular la imaginación y el deseo de investigación y experimentación; el juguete es para jugar no para verlo jugar.

La siguiente puede servir de guía para la decisión sobre la compra de juguetes, uno de los deseos más inducidos a través de la publicidad comercial, con fuertes impactos en la población infantil (esta información se basa en un documento elaborado por el Instituto Nacional del Consumidor hace tres décadas y sigue vigente, cambian los hábitos de consumo, no las necesidades del desarrollo infantil):

De un día a cinco meses de edad el niño empieza con movimientos corporales, explorando los juguetes, chupándolos, haciendo ruido, tirándolos. Su principal juguete es su propio cuerpo y el de la persona que lo cuida. Pueden servir móviles de colores vivos, cajas musicales (carrusel), sonajas, anillos para morder, muñecos grandes.

De cinco a nueve meses es la edad de las sonajas. Les gusta coger, tomar y frotar todo lo que encuentran, comienzan a gatear. Argollas para morder, papel para arrugar y estrujar, cubos, alcancía para meter y sacar, panderetas pueden ser útiles.

De los nueve meses a un año el bebé normalmente ya se sienta, trata de ponerse en pie, empieza a repetir todo lo que oye, tira todo, razón por la cual las sillas de casa u objetos de apoyo para ponerse de pie, muñecos y animales grandes de trapo, pelotas, bloques de plástico con huecos que van de mayor a menor y se introducen uno en el otro y tambores son bienvenidos.

De un año a año y medio el bebé ya puede alcanzar una concentración de 20 minutos. Abre cajones y tira todo lo que encuentra, le gusta la música, bailar. A los juguetes de la anterior etapa se pueden sumar otros para hacer ruido o que se puedan arrastrar o empujar, bloques de meter y sacar, ábacos.

De año y medio a dos años les llama la atención los juguetes de meter y sacar, poner, quitar, que tengan gran riqueza de movimiento. Les gusta ir al parque a columpiarse, resbaladillas, dibujar, iluminar. Pueden servir los libros con ilustraciones grandes, pirámide de anillos ensartados en un palo, cubos, bloques para apilar, armar, equipo para jugar con arena, camiones, coches, caballito, columpio, canciones infantiles.

Cuando se trata de niños menores de dos años, se puede aprovechar para dar regalos de utilidad familiar que no se habían podido adquirir antes, por ejemplo, ropa y accesorios. Después de todo ellos no escriben carta de peticiones, ellos aún no han entrado a la dinámica de consumo… Continuará.

 

Psicólogo / [email protected]

Foto de portada: Paola Hidalgo / Cuartoscuro.






Luis López




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