SOMOSMASS99
David Bacon* / SomosMass99
Washington, EE.UU. / Domingo 30 de julio de 2017
El rostro del trabajo y la pobreza en Yakima, Washington, va desde un antiguo molino cerrado de la ciudad hasta los campos agrícolas del presente.

Casa en un barrio pobre de trabajadores mexicanos en Yakima.
A la entrada de la ciudad está la estructura oxidada de la vieja planta de madera contrachapada Cascada Boise, donde muchas de las personas de esta pequeña ciudad trabajaron por más de cien años. Las pequeñas casas del vecindario de los alrededores fueron construidas por trabajadores del molino. Hoy, muchas son los hogares de quienes laboran en las empacadoras y los campos del valle. Yakima siempre fue y sigue siendo un pueblo de trabajadores agrícolas.

Rick vive en un campamento de personas sin hogar en una calle del centro de Yakima.
Esas casas tuvieron mejores días y una razón fue el cierre de la planta. Rick, quien vive en un campamento de personas sin hogar en el centro de la ciudad, dice que una de las cosas que le gustaría es que todo volviera a ser como antes. «Esa es tarea de todos», recuerda.

Manuel Ortiz ha vivido en Yakima por 30 años. Recolecta latas para reciclar y poder tener dinero para comprar comida.
No todos los recuerdos de ese trabajo son muy placenteros, sin embargo. Manuel Ortiz, de 85 años, llegó como bracero a Estados Unidos en la década de 1950. Después de trabajar toda su vida en el campo, hoy recolecta latas para poder pagar la renta. En Moxee, a unas cuantas millas de distancia, Mario Magaña y Martín Gutiérrez cortan las ramas malas de entre las hileras de altas vides, cuyo fruto pronto será fermentado en las tinajas de una de las muchas cervecerías artesanales que hay en el estado de Washington. Su jornada de trabajo es blandir un machete flexionándose durante 10 horas.

Mario Magaña corta las hierbas malas que crecen en entre las filas del lúpulo antes de que sea cosechado para hacer la cerveza.
Largos días de trabajo, o días sin trabajo en absoluto, era lo que estaba en las mentes de cientos de trabajadores el Primero de Mayo en esta ciudad central de Washington. Los jornaleros marcharon con activistas de la nación indígena para quienes la ciudad es nombrada. Un grupo de trabajadores, que portaba banderas rojas del sindicato Trabajadores Agrícolas Unidos, venía de la vitivinícola Chateau Ste. Michelle. Algunos dueños de empacadoras y productoras cerraron, pero la mayoría de los trabajadores se tomaron el día por su propia cuenta, pese a poner en riesgo sus empleos.

Celina Arcos adelgaza el fruto de los manzanos.
Su creciente movimiento, visible en las calles, desafía las viejas relaciones de poder en Yakima. Nuevos concejales de la ciudad -latinos que ganaron tres de siete escaños- hablaron ante los manifestantes y condenaron las redadas de inmigración. Mientras eso sucedía, los internos en el centro de detención de inmigrantes de Tacoma, a dos horas de distancia, organizaron una huelga de hambre para protestar por las deportaciones.

Marcha del Primero de Mayo en Yakima.
Otros recordaron a los inmigrantes ejecutados en Chicago en 1886, cuando nació el movimiento global del Primero de Mayo en demanda de la jornada de ocho horas de trabajo. En los campos de lúpulo en el Valle de Yakima todavía el día de trabajo es de diez horas, cien años después.

Miembros del sindicato Trabajadores Agrícolas Unidos no asistieron a trabajar a la vitivinícola Chateau Ste. Michelle para asistir a la marcha del Primero de Mayo.
«Necesitamos una jornada de ocho horas, pero ocho horas con salarios que nos permitan vivir y un sindicato», pidió un orador. «No creemos en un mundo de violencia, guerra y prisión, de desempleo, bajos salarios y deportaciones. ¡Podemos construir uno mejor! Como dicen los zapatistas: ¡Otro mundo es posible!».

Una joven indígena Yakama lidera la marcha del Primero de Mayo en Yakima.

El antiguo molino de madera contrachapada Boise Cascade, cerrado en 2006. El complejo original en el río Yakima se inició en 1903.

Una línea de ferrocarril deja Yakima a través de la puerta del antiguo molino Boise Cascade.
* David Bacon es un periodista y fotógrafo que da cobertura a temas laborales, de inmigración e impacto de la economía global en los trabajadores. Es autor de varios libros, como Personas Ilegales: Cómo la Globalización crea la Migración y Criminaliza a los Inmigrantes (Beacon Press, 2009). Su nuevo libro se titula In the Fields of the North / En los Campos del Norte (University of California Press / El Colegio de la Frontera Norte, 2017).
Fotos de portada e interiores: David Bacon.
Traducción del inglés: SomosMass99.
Comparte en Facebook
Twittéalo








