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Alfonso Díaz Rey*
Viernes 17 de abril de 2020
A mi sobrina Vera, en su cumple 18 (19 de abril)
Un día como hoy, hace 59 años, durante las primeras horas de la mañana, inició la artera, cobarde y mercenaria agresión yanqui a la Cuba revolucionaria. La aventura imperial, que duraría tan sólo 66 horas, significó la primera derrota del imperialismo en este continente y el inicio de la consolidación de la Revolución que marcaría una nueva y gloriosa etapa en la vida del pueblo cubano.
Dos días antes, el 15 de abril, ocurrieron acciones que marcaban el preludio a la invasión mercenaria: aviones B-26, de fabricación norteamericana, armamento norteamericano y con insignias de la Fuerza Aérea de Cuba, bombardearon zonas de La Habana, San Antonio de los Baños y Santiago de Cuba. El objetivo era destruir en tierra los pocos aviones militares con que contaba el gobierno revolucionario, para que los buques de la expedición invasora no encontraran resistencia al llegar al sitio de desembarco y, además, al presentar a los pilotos atacantes como desafectos a la Revolución que se habían sublevado, crear confusión en la opinión pública internacional,
El 16 de abril, en la despedida del duelo por las víctimas del día anterior, casi a las puertas del Cementerio Colón, en la histórica esquina de 23 y 12, Fidel Proclamó el carácter socialista de la Revolución.
La invasión inició en los primeros momentos de lunes 17 de abril con apoyo naval y aéreo de Estados Unidos, en la zona de Playa Girón, en la costa del Caribe de la antigua provincia de Las Villas –hoy parte de la provincia de Matanzas– y fue detectada de inmediato por elementos de las Milicias Nacionales Revolucionarias.
No obstante el apoyo naval y aéreo de Estados Unidos, no alcanzaron el objetivo inicial de la invasión: establecer una cabeza de playa y crear un «gobierno» títere que solicitara ayuda para que Estados Unidos pudiera intervenir directamente, con el aval de la Organización de Estados Americanos, la nefasta OEA.
La mañana de ese mismo día, la valiente y heroica respuesta de los pilotos de la aviación cubana había hundido el Houston, barco que almacenaba el arsenal de la fuerza invasora. En esos momentos el Ejército Rebelde, las Milicias Nacionales Revolucionarias y el pueblo armado desplegaban la contraofensiva terrestre.
El día 19, por la tarde, Fidel emitió el comunicado número 4, en el que informaba:
«Fuerzas del Ejército Rebelde y de las Milicias Nacionales Revolucionarias tomaron por asalto las últimas posiciones que las fuerzas mercenarias invasoras habían ocupado en el territorio nacional.
«Playa Girón, que fue el último punto de los mercenarios, cayó a las 5 y 30 de la tarde.
«La Revolución ha salido victoriosa, aunque pagando un saldo elevado de vidas valiosas de combatientes revolucionarios que se enfrentaron a los invasores y los atacaron incesantemente sin un sólo minuto de tregua, destruyendo así en menos de 72 horas el ejército que organizó durante muchos meses el gobierno imperialista de los Estados Unidos».
Esa aventura, cuya finalidad era derrocar a la Revolución e instaurar nuevamente la neocolonia yanqui en Cuba, fracasó. Pero el objetivo del imperio sigue vigente, de ahí la obsesiva y genocida política del gobierno y los sectores de la derecha más recalcitrante en Estados Unidos para doblegar al pueblo cubano.
A partir del triunfo de la Revolución, esta no ha estado exenta de dificultades y amenazas. Además del bloqueo económico, comercial y financiero contra Cuba, los gobiernos norteamericanos han llevado a cabo toda clase de agresiones: actos terroristas, sabotajes, subversión, ataques biológicos, aplicación extraterritorial de leyes, violaciones a acuerdos, tratados y normas internacionales, confiscación de activos y robo de marcas, entorpecimiento de las relaciones diplomáticas, presiones a terceros países para obstaculizar sus relaciones con Cuba, entre una vasta serie de ataques.
La desaparición de la Unión Soviética y la caída del campo socialista en Europa oriental, que provocó en la década de los 90 una grave crisis en Cuba, alentaron aún más la agresividad de los imperialistas y sus lacayos, quienes, ilusos, pensaron que había llegado el momento por largo tiempo esperado. Se equivocaron, nuevamente, al subestimar la dignidad, unidad y fortaleza del pueblo y el genio estratégico de Fidel para alcanzar nuevas victorias ante las agresiones imperiales.
Las agresiones no han cesado. En estos tiempos de pandemia por el Covid-19, en los que la solidaridad y la cooperación debieran ser herramientas esenciales para salvar vidas, mientras Cuba envía brigadas médicas a 18 países para colaborar en el ataque a la pandemia, Estados Unidos incrementa sus agresiones, implementa campañas para desprestigiar y entorpecer la ayuda cubana y, además, bloquea la llegada de donaciones [1] y la adquisición [2] de equipos, necesarios para el ataque a la pandemia en la mayor de las Antillas.
Actualmente, con la presencia de la crisis sanitaria mundial, el gobierno de Estados Unidos muestra de la manera más cruda su verdadero rostro, el que por la codicia, el egoísmo, la prepotencia y su ambición por dominar el mundo, desdeña a la humanidad y a la vida.
Pese a la intensificación de las agresiones de Estados Unidos y la fauna contrarrevolucionaria internacional, Cuba saldrá victoriosa. La dignidad y la unidad del pueblo cubano, que el 19 de abril de 1961 terminó, en tan sólo 66 horas con el sueño imperial, ahora, con las enseñanzas de Fidel, está mejor preparado y, como en Girón, nuevamente vencerá. Porque el «Yo soy Fidel» no es solamente una consigna. Es el compromiso de un pueblo para con su patria.
Notas:
[1] Jack Ma, empresario chino fundador de Alibaba, que ha realizado importantes donaciones a decenas de países, entre ellos: Corea del Sur, Japón, Italia, Irán y España, hizo una donación de materiales y equipos sanitarios a Cuba. Sin embargo, esa ayuda no ha podido llegar porque la compañía contratada para fletar los envíos decidió no transportarlos a La Habana, con el argumento de que el bloqueo se lo impedía.
[2] La empresa Medicuba, entidad exportadora e importadora del Ministerio de Salud Pública, recibió notificación de que los fabricantes IMT Medial AG y Acutronic habían sido adquiridas por la empresa estadounidense Vyaire Medical Inc. con sede en Illinois, por lo que comunicaban que «la directriz corporativa que tenemos hoy día es suspender toda relación comercial con Medicuba». (La denuncia fue realizada en su cuenta de Twitter por el Director General de América Latina y el Caribe del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba, Eugenio Martínez Enríquez.)
* Alfonso Díaz Rey es miembro del Frente Regional Ciudadano en Defensa de la Soberanía, en Salamanca, Guanajuato.
Imagen de portada: En la escotilla de un tanque de guerra, Fidel Castro encabeza la defensa de Cuba ante la invasión en Playa Girón de mercenarios pagados por el gobierno de Estados Unidos (1961). | Foto: Società Italiana di Storia Militare.
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