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Agustín Galo Samario / SomosMass99
Ciudad de México / Miércoles 3 de abril de 2019
- «No nos sentamos a esperar a que otras y otros pelearan lo que nos tocaba. No nos vencieron».
- Parte del peaje de la autopista Toluca-Naucalpan será destinado a la construcción de infraestructura en beneficio de la comunidad.
El Consejo Supremo Indígena de la Comunidad Indígena Otomí Hñathö de San Francisco Xochicuautla, en el municipio de Lerma, Estado de México, informó que ha aceptado la construcción de la autopista Toluca-Naucalpan bajo la condición de realizar diez modificaciones al proyecto carretero y la puesta en marcha de un plan de desarrollo integral para el pueblo.

Columnas de lo que será un puente de la autopista Toluca-Naucalpan en Xochicuautla.
«Por más de dos años trabajamos en la construcción de nuestra propuesta, al mismo tiempo que libramos múltiples batallas ideológicas en las mesas técnicas con la empresa, gobierno federal y gobierno del Estado de México (…) Nunca sostuvimos reuniones privadas con funcionarios, no firmamos convenios personales. Nuestros logros no son individuales, son colectivos y públicos», sostuvo el Consejo Supremo.
Las obras de la autopista Toluca-Naucalpan -suspendidas desde hace dos años- sólo podrán concluirse si en el tramo que pasa por el territorio de Xochicuautla se construyen varios puentes, uno de 260 metros de longitud, pasos superiores multiusos con flora que servirán para mantener el continuo biológico de todas las especies de la zona y un paso superior vehicular.
También, el gobierno del Estado de México deberá poner en marcha un plan de desarrollo integral que consta de siete puntos: 1) Educación. 2) Cultura. 3) Salud. 4) Deporte. 5) Productivo (sustentable y autosuficiencia alimentaria). 6) Forestal (conservación y el cuidado de nuestros bosques). 7) Infraestructura.

Escombros de la casa de Armando García Salazar destruida el 11 de abril de 2016.
Los acuerdos alcanzados con los gobiernos de la República, del Estado de México y con la empresa Teya, filial del Grupo Higa, propiedad de Juan Armando Hinojosa Cantú, se dan a casi tres años de que el 11 de abril de 2016 decenas de elementos de la Policía Estatal irrumpieron con maquinaria pesada en el pueblo, golpearon a hombres y mujeres, intimidaron a niños y derribaron la casa del entonces primer delegado de la comunidad, Armando García Salazar.
A partir de esa fecha, y luego de haber ganado en tribunales la suspensión del decreto expropiatorio de su territorio, el pueblo otomí hñathö y su representante, el Consejo Supremo Indígena, empezaron a trabajar en la construcción de una alternativa de solución, la cual ahora permite que se reanuden las obras de la autopista.
El Consejo Supremo Indígena recordó que en el año 2007 el entonces gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto, autorizó la construcción de la autopista a la empresa Teya y, para ello, las autoridades «violaron sistemáticamente nuestros derechos humanos, con lo que provocaron, entre otras cosas, la ruptura de nuestro tejido comunitario». Porque, además, el Sistema de Autopistas, Aeropuertos, Servicios Conexos y Auxiliares (SAASCAEM) y la empresa constructora elaboraron un proyecto que nunca fue consultado ni dado a conocer a la comunidad, y que los aislaba de su relación ancestral con el bosque y sus lugares sagrados.

La Capilla, lugar sagrado para la comunidad otomí hñathö que resguarda el Gran Bosque de Agua.
El pueblo otomí hñathö se organizó y a pesar de que a lo largo de estos años sufrió ataques por parte de la Policía Estatal, hostigamientos, amenazas y reiterados intentos de la empresa y el gobierno para comprar a los miembros de su asamblea comunitaria, logró conformar un equipo multidisciplinario de expertas y expertos con el objetivo de crear una propuesta alternativa que les permitiera mantener la posesión de su territorio, el vínculo con el Gran Bosque de Agua Otomí-Mexica y las rutas de peregrinación a sus lugares sagrados.
Parte del peaje de la autopista, para la comunidad
La propuesta se materializó el 21 de mayo de 2017 e incluía modificaciones técnicas para los 2.160 kilómetros, es decir, el 6.3 por ciento del total del proyecto. Entonces empezaron las mesas de trabajo con representantes de la empresa Teya y de los gobiernos federal y del Estado de México, siempre acompañados como testigos por funcionarios de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), la ONU y de integrantes de organizaciones civiles como Servicios y Asesoría para la Paz (Serapaz).
El Consejo Supremo Indígena informó que como resultado de esas mesas de trabajo, también se acordó la creación del fideicomiso propuesto por la CNDH en la recomendación 56/2016, enviada en diciembre de 2016 a Rosario Robles Berlanga, como titular de la Secretaría de Agrario, Territorial y Urbano; a Rafael Pacchiano Alamán, como secretario del Medio Ambiente y Recursos Naturales; y a Eruviel Ávila Villegas, entonces gobernador del Estado de México. Este instrumento es importante, toda vez que la recomendación consiste en que parte de los ingresos por el pago de peaje en la autopista Toluca-Naucalpan sea destinado -durante el tiempo de la concesión a la empresa Teya- a la construcción de infraestructura para beneficio de la comunidad de Xochicuautla.
«Otro logro importante -dijo el Consejo Supremo-, es el reconocimiento moral. Es decir, somos parte de una comunidad indígena en resistencia que logramos crear una alternativa técnicamente superior a la del gobierno y la empresa. Pocas experiencias exitosas como ésta se han registrado en el mundo.

Mensaje en la comunidad de San Francisco Xochicuautla, Estado de México.
«Han pasado 12 años desde que iniciamos nuestra lucha de resistencia. Sin embargo, no hemos dejado de pelear ni un sólo día por nuestra comunidad. Hemos arriesgado nuestra integridad y las de nuestras hijas, hijos, esposas, esposos, hermanas y hermanos, madres y padres. Nos golpearon, nos reprimieron, nos criminalizaron, nos encarcelaron, nos amenazaron; destruyeron nuestros hogares. Perdimos 12 años preciosos de compartir con nuestras familias, recorrimos todo el país y parte del mundo difundiendo nuestra lucha. No nos sentamos a esperar a que otras y otros pelearan lo que nos tocaba hacer. No nos vencieron.
«Es un momento importante porque ahora, tenemos que reencontrarnos como comunidad, reconciliarnos y reconstruir nuestro tejido comunitario. Es un momento de trabajo y de esperanza. Llamamos a la reconciliación y a transformar positivamente nuestras diferencias».
Fotos de portada e interiores: SomosMass99.
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