SOMOSMASS99
Lázaro Uc Mas*
Lunes 24 de octubre de 2016
Las fuerzas políticas en México suelen aparecer, reaparecer, configurarse y reconfigurarse en torno a los periodos electorales, con mayor evidencia en las elecciones presidenciales cada 6 años. Muchos desearían que no fuese así, pero es necesario reconocer que por el momento no existen las suficientes fuerzas políticas capaces de actuar fuera del sistema electoral y de mover estas reglas impuestas por el Estado mexicano. Así las cosas, es en los períodos electorales donde atestiguamos esa efervescencia política, y donde emergen el trabajo político electoral que se realiza cotidianamente durante años anteriores.
En este sentido y de cara a las próximas elecciones de 2018, es posible distinguir al menos tres grandes bloques de posiciones políticas en torno a la cosa pública en México. Cada bloque que aquí se describe converge en algunos puntos importantes del hacer político en México. Estas convergencias o consensos no quieren decir que explícitamente se hayan sentado frente a frente y decidido acordar esas cuestiones. No es así. La convergencia o consensos de los que hablamos aquí son aquellas que se desprenden de sus declaraciones, discursos públicos, noticias, que al declarar sus preferencias también nos dicen sus orientaciones políticas y aquellos puntos que los hacen compatibles. Lo cual no implica adhesiones orgánicas de ningún tipo. De hecho, muchos grupos, actores políticos, a pesar de coincidir en sus posiciones, resulta interesante que les cueste trabajo construirse mutuamente organizativamente.
Para poder distinguir y ubicar esos bloques partimos de sus declaraciones y haceres respecto a los siguientes cuatro puntos que, hasta el momento, nuclean la vida política y social de México. Estos puntos son: a) las reformas estructurales, b) el sistema electoral mexicano, c) los problemas más sentidos actualmente como son la seguridad y pobreza, d) la Constitución política. Sin duda pueden escogerse otros aspectos mayores o menores, pero por el momento pensamos que estos cuatro aglutinan la discusión política del país. De acuerdo con estos criterios se distinguen los siguientes tres grandes bloques de actores políticos:
1.- El bloque hegemónico oligárquico-católico. Este primer bloque está formado por los grupos que controlan al aparato estatal mexicano. Como son los grandes empresarios, la alta jerarquía católica, la clase política en el poder, una franja de intelectuales orgánicos. Este bloque expresa sus posiciones en los partidos políticos dominantes: PRI, PAN, Verde, PRD, PANAL, etcétera. Tienen consensos generalizados en los siguientes puntos:
a) Acuerdo con la política neoliberal y las reformas estructurales.
b) En la existencia de un sistema democrático (de palabra) basado en la lucha de partidos, el cual puede ser mejorado.
c) En que los males estructurales de la población mexicana (seguridad y pobreza) pueden ser resueltas en el marco de las políticas neoliberales.
d) En que el Estado mexicano que se formula en la Constitución política aún es vigente y que dicha Constitución la han adaptado a los tiempos modernos.
2.- El bloque de la izquierda moderada u oficial. Lo forman diversas organizaciones oficiales y no oficiales que convergen en torno a la figura de López Obrador y su partido Morena, que si bien se mueve dentro del ámbito de las reglas del juego electoral mexicano logra implicar entre sus filas a diversos movimientos críticos a este sistema electoral. Esto es posible porque logran una gran convergencia en torno a los siguientes puntos:
a) El Estado mexicano es un Estado corrupto, toca entonces limpiarlo de esa corrupción eligiendo funcionarios limpios, honestos y escrupulosos de la cosa pública. Luego entonces las reformas estructurales no están del todo mal, aunque algunas merecen una severa revisión y corrección, que se pueden lograr si al Estado lo administran funcionarios honestos, empezando con su presidente.
b) Por tanto es importante participar en la lucha electoral partidista porque ese es el medio por el cual se puede elegir a funcionarios honestos, capaces de poner al Estado al servicio público y no al servicio del bloque dominante como sucede ahora.
c) Los problemas principales actuales (seguridad y pobreza) son resultado de la corrupción en variadas formas. Por tanto, la mejor forma de combatirlos es a través de la educación, formación, elección y desempeño de funcionarios honestos.
d) Convergen en aceptar que la Constitución política actual aún es vigente, que no se ha logrado construir el Estado que ahí se perfila, entre otras cosas por la corrupción que impregna a todo el actual aparato estatal, por lo que la enorme tarea política es concretar en los hechos esas aún vigentes aspiraciones.
3.- El bloque de los movimientos independientes. Este tercer bloque lo conforman una inmensa variedad de pequeños grupos caracterizados como movimientos sociales, pero en los que en realidad convergen también muchas ONG, académicos y hasta funcionarios menores de gobierno a título individual. Los grupos que sobresalen de este bloque son los maestros agrupados en la CNTE, los electricistas del SME, el MLN, los movimientos constituyentes como la Constituyente Ciudadana Pop
a) Rechazo generalizado a la política neoliberal y a las reformas estructurales.
b) Convergen en que el sistema electoral mexicano tiene tal grado de corrupción que impide elecciones limpias y honestas, por lo que no es vía posible para elegir representantes legítimos de la ciudadanía y de los diferentes sectores del pueblo. Por tanto, la vía no es ese sistema electoral corrupto, y ya ventilan otras posibles formas de acceder al poder del Estado, aunque sin dejar de participar en dicho sistema electoral como medio organizativo y de lograr mayor cohesión en sus filas.
c) Los problemas sociales como la pobreza extrema, la existencia de millones que viven bajo la línea de pobreza, la concentración de la riqueza en pocas manos, el aumento de la delincuencia cobijado por la existencia de un narco-Estado, un sistema judicial que transgrede las leyes; un comportamiento cada vez más cínico de la clase política oficial, se deben a un sistema económico que obedece las recomendaciones de organismos internacionales basados en el neoliberalismo como doctrina económica y no a la existencia de un sistema corrupto. Antes bien la corrupción es resultado de una política asentada en principios neoliberales.
d) Consienten en que la actual Constitución política de México amerita una seria revisión y tal vez la necesidad de la redacción de otra Constitución política que perfile un nuevo país en varios aspectos y adecuarlo a las necesidades y lógicas del mundo contemporáneo.
Como se aclaraba, decir consenso no significa que los diversos grupos que conforman los bloques se hayan reunido cara a cara y que hayan decidido que coinciden en esos puntos. Consenso aquí se refiere a que en sus documentos, declaraciones y manifiestos expresan en mayor o menor medida cierta coincidencia. Significa también que en situaciones concretas algunos grupos y actores políticos se reúnen cara a cara y eventualmente manifiestan de modo conjunto estas coincidencias, pero en ningún sentido quiere decir que absolutamente todos los grupos que coinciden se hayan sentado y puesto de acuerdo en que justamente esas son sus coincidencias. Sin embargo, por las noticias publicas sí se puede constatar que el bloque oligárquico-católico registra más reuniones cara a cara, lo que les lleva a tener más conciencia de sus coincidencias e implicaciones. En contraste, el bloque que tiene menos reuniones cara a cara y menos conciencia de sus coincidencias sociales, económicas y políticas es el bloque 3. Por lo mismo es el bloque menos conjuntado, menos cohesionado, más disperso, con menos organizaciones aglutinantes, y por tanto menos organizado.
El bloque 2 que muchos llaman “izquierda oficial”, recuerda prácticas caudillistas de viejo cuño que, sin embargo, logran mayor conjunción y más cohesión en torno al partido Morena y su líder. Por su posición crítica al sistema son capaces de convocar a ciertos sectores bajos del bloque hegemónico dominante, y si a esto se le suma la débil cohesión del bloque 3 se puede explicar la convocatoria multitudinaria a sus asambleas masivas en el zócalo capitalino.
A pesar de coincidir en lo general en los puntos señalados cada bloque tiene contradicciones
Estos tres grandes bloques jalonan a su modo, y con fines distintos a la gran mayoría del electorado que no está organizado con ninguno de ellos. Esos millones de ciudadanos que sólo se acuerdan de la “cosa pública” en tiempos de elecciones y que suponen que cumplen un deber cívico al depositar el voto. Este es el botín en disputa en cada elección. Independientemente de su condición social y económica, una gran mayoría de votantes en México suele conducirse de acuerdo a las corrientes de opinión creadas, sembradas y alimentadas por los medios. Por eso se explica en buena parte el triunfo del bloque dominante. Tienen una organización amplia, diversificada, que les permite jugar con una gran cantidad de factores para “mover” al electorado, principalmente el de los estratos más pobres. Ahí han basado sus triunfos. Recientemente el presidente del PRI comentaba que no es su culpa que los más pobres voten por ellos. Todos sabemos cómo se logra eso, y en cierto sentido son exitosos, en tanto logran que finalmente una buen aparte del electorado lo haga por ellos y los que no lo hacen, que les cueste trabajo reconocer, identificar, resistir y enfrentar los evidentes fraudes electorales de los dos últimos sexenios. Tanto el bloque 2 como el 3 no han podido concentrar y aglutinar la inconformidad surgida de dichos fraudes. Por supuesto no sólo es cuestión de voluntad, hay muchos factores que lo explican.
Para el bloque dominante, el bloque 1, la alternancia al PAN en el 2000 le sirvió de refresco. Cuando este partido se agota, recurren al PRI renovado en el 2012 con Enrique Peña. Pero al generar las reformas estructurales, la creciente polarización social obliga a este bloque a reconsiderar la alternancia, no ya con el PAN, sino con su izquierda representado por el PRD, e incluso hasta con el representante del bloque 2 y su partido. La crisis de legitimidad del actual gobierno y las políticas agresivas contra los trabajadores empujan a buena parte de su grupo y del electorado a una crítica moderada del Estado y se traduce en simpatía, hasta en militancia real, en el seno del bloque 2 representado por Morena. Esto puede llevar eventualmente a una negociación seria entre ambos bloques en la que discutan, en los mejores términos para ambos, una posible alternancia del siguiente gobierno a favor del bloque 2. Esto depende en buena parte de la agudización de la crisis económica y la capacidad de respuesta de los trabajadores expoliados. Si estos factores se mantienen en un rango controlable, este bloque decidirá no ir a ningún acuerdo con Morena ni con nadie y decidirá armar de la mejor manera el simulacro democrático de la lucha electoral. En muchos sentidos es previsible este escenario remozado y mejorado para sus fines.
El horizonte del actuar político del bloque 2 es muy claro. Tienen la posibilidad de capitalizar tanto a los críticos provenientes del bloque 1 como a las esperanzas de lo provenientes del bloque 3. Si lo logran, pueden conjuntar una gran fuerza electoral que les permita negociar con una posición de fuerza el próximo gobierno, o en su defecto, lanzarse a la lucha electoral. El resultado es también previsible. La enorme maquinaria del fraude del bloque dominante oligárquico-clerical puede controlar el curso y alterarlo a su favor, con escaso costo político. A menos que para esa fecha se viva una clara crisis económica directamente en los ingresos de los trabajadores y que estos se sientan concientemente expoliados de sus derechos, mucho más de lo que ya están. Si esto no sucede, la maquinaria fraudulenta puede anotarse otro triunfo.
El bloque 3 lo tiene particularmente difícil, sobre todo por la dispersión producto de escasa practicas organizativas, horizontes de programas y de acción a corto plazo, débil conciencia de su situación políticas, falta de tacto en el tratamiento de sus contradicciones e impericias para ponerse de acuerdo. Desde tiempo atrás mencionan la posibilidad de participar en contiendas electorales con candidatos independientes. El reciente anuncio del Congreso Nacional Indígena y el EZLN, confirman esta pretensión. Otros movimientos importantes que se inscriben dentro del bloque 3 también piensa en estas candidaturas. De modo que este bloque enfrenta un reto impresionante, la capacidad de poder consensuar una candidatura independiente que sea capaz de aglutinarlos y además de convocar y juntar a los desgajamientos del bloque 1, así como retener y convencer a los del mismo bloque 3 que simpatizan de algún modo con López Obrador y Morena, cuya cantidad siempre es importante.
En el supuesto de que puedan aglutinarse en torno a una candidatura independiente, es claro que el bloque hegemónico no les reconocerá el triunfo. Es decir, una aglutinación temporal en torno a una candidatura independiente no será fuerza suficiente para impedir un fraude. Se necesita otro tipo de organización, de cohesión, de solidaridad y de pertenencia para hacer frente a un fraude. Esto obliga a pensar en formas de organización y cohesión más allá de la lucha electoral. De modo que un asunto a resolver es qué objetivos plantearse y cómo comunicarlos para que vayan más allá de la lucha electoral y que convoque y aglutine, primero, a los naturales y pertenecientes a este bloque 3, y segundo, a los simpatizantes y adeptos del bloque 2 y a los que se desgajen del bloque 1.
A diferencia del bloque 1 y 2 quienes ven la lucha electoral como un fin en sí mismo, el bloque 1 para profundizar las medidas neoliberales y el bloque 2 para suavizar ciertos efectos nocivos sin cambiar sustancialmente la perspectiva neoliberal en que se inscribe, o “limpiar” al sistema de la corrupción que tiene., el bloque 3 rebasa esta expectativa. Y esta puede ser una diferencia importante: concretar en los hechos y las acciones un programa unitario del bloque 3 con la idea de que la lucha electoral no es un fin en sí mismo, que no puede serlo en las circunstancias actuales, sino sólo un medio para construir un gran sujeto social capaz de convertir en realidad nuevas formas de hacer política, de conjuntar, aglutinar y organizar a las clases y grupos desposeídos de este país para reconstruirse bajo nuevas perspectivas económicas y sociales.
* Lázaro Uc Más es profesor del Movimiento Democrático de Trabajadores de la Educación de Guanajuato (MDTEG) y miembro de la Constituyente Ciudadana Popular de Salamanca.
Foto de portada: Nacho Ruiz / Cuartoscuro.
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