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Diálogo País / Top News / 27/10/2017

SOMOSMASS99

 

Alfonso Díaz Rey*

Viernes 27 de octubre de 2017

 

Tan obvio es que Andrés Manuel López Obrador está adelante en las encuestas de preferencias electorales para el 2018, que conforme se acerca la próxima contienda electoral arrecian las descalificaciones y denuestos contra el político tabasqueño.

Los más interesados en que continúe la misma política neoliberal, los grandes empresarios, aun cuando integran el grupo en el poder y controlan, en general, el Estado y el gobierno, ahora exigen más reformas que refuercen legalmente el «modelo de desarrollo» que los ha favorecido a expensas de incrementar las carencias de la inmensa mayoría del pueblo. Quieren fortalecer su «Estado de derecho», el que les asegura mantener y reproducir las condiciones para continuar en el poder.

Quieren que se profundicen y amplíen las (contra) reformas estructurales para adueñarse por completo de lo que alguna vez fueron bienes de la nación y de todo lo que pudiere generarles cuantiosas ganancias.

Y es que el ofrecimiento de López Obrador en el sentido de la recuperación de los bienes de la nación y de echar abajo las «reformas» ha concitado, al menos, simpatía entre diferentes sectores de la población que ven en esas medidas una forma para revertir en parte el deterioro de sus condiciones de vida y trabajo.

Los dueños del dinero exigen al gobierno, su gobierno, que les garantice las condiciones de seguridad necesarias para mantener un estado de cosas que solamente a ellos favorece, condiciones entre las que juegan un rol importante la violencia, la desigualdad, la inseguridad, la impunidad, la corrupción, la precarización laboral y salarial, que mantienen en un estado de conmoción y temor constantes al pueblo, como una forma de control.

No les basta con que sus aparatos ideológicos y de propaganda constantemente y de manera apologética los presenten como la única opción y que, como dueños del Estado, la legislación les favorezca, aunque cuando les estorba no dudan en violarla. Necesitan la seguridad de que si algo cambia, sea para seguir igual.

Están en contra de que el Estado intervenga en el desarrollo económico del país y han sido ellos, por medio de su Estado, los que despojan a la nación de sus bienes y recursos para apropiárselos y llevar al pueblo a condiciones cada vez más críticas; y a quienes se oponen a sus intereses los descalifican y los tildan, como queriendo congraciarse con Trump, de norcoreanos o venezolanos. No ocultan a qué amo sirven.

Ellos ya tienen a su candidato: José Antonio Meade Kuribreña, actual secretario de Hacienda y Crédito Público, al que le han comprado el título de ministro latinoamericano de finanzas del año, personaje que siguiendo la línea de su jefe en el gobierno ha comenzado a verter una serie de disparates, por decirlo decentemente, que muestran su pobre capacidad política y conocimiento de la realidad, tanto a nivel internacional como la que vive el pueblo mexicano y nuestro país.

Debido a que han sido derrotados en las urnas, con sus reglas, tuvieron que recurrir a tres grandes fraudes electorales, dos de ellos consecutivos, 1988, 2006 y 2012; por esa razón y como preparativos para el próximo, las pasadas elecciones en los estados de México y Coahuila sirvieron de laboratorio de pruebas.

Si se preparan para el fraude quiere decir que no están seguros de ganar en las urnas, simple y llanamente porque sus propuestas consisten en más de lo mismo y el pueblo ha dado muestras de cansancio e inconformidad con tantas promesas incumplidas y recicladas cada seis años para volver a incumplirlas; y seguir cada vez peor

Much@s mexican@s, entre ellos el autor de estas líneas, no pertenecen a partido político alguno, aunque comparten las propuestas de derogar las mal llamadas reformas estructurales y las de recuperar los bienes y recursos de la nación que mediante esas reformas se entregaron al capital privado local y extranjero; sin embargo, la aplicación de esas medidas sería solamente el principio para que el pueblo, organizado e informado, decida democrática y soberanamente: qué actividades son estratégicas y, por tanto, propiedad o facultad de manejo por la nación; qué tipo de país quiere y cómo construirlo.

Es claro que nuestro país requiere de cambios sustanciales en aspectos políticos, sociales, económicos, culturales y ambientales, cambios que solamente se lograrán con la participación del pueblo como protagonista principal. Un hombre, por muy entusiasta que sea, o un partido político, no tienen la capacidad ni la fuerza de un pueblo.


* Alfonso Díaz Rey es miembro de la Constituyente Ciudadana Popular y del Frente Regional en Defensa de la Soberanía en Salamanca, Guanajuato.

Foto de portada: SHCP.






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