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ÚLTIMO PISO
Gwenn-Aëlle Folange Téry*
Lunes 31 de agosto de 2020
“No bailamos con los pies, bailamos con los ovarios,
con el útero y con todo el cuerpo y el alma”
– Martha Graham
Pues sí, me metí a clases de ejercicio, por zoom.
Medio nerviosa, sabes que a mí el ejercicio ya no se me da, lejos quedaron los 200 abdominales al día, correr una hora, la alberca y las clases de yoga.
Pero todo el chocolate que me zampé estas semanas pesan sobre mi panza, la cual pesa sobre mis piernas, las cuales…
Ahora, me metí no significa que haga todo lo que hacen las demás, demás con A de féminas, que porque son ejercicios para trabajar el piso pélvico para estar bien y de paso evitar que vejiga, útero y otras partes lindas de nosotras de repente caigan sobre las famosas piernas que ya cargan la panza.
Van 3 clases: la primera la tomé de Pe a Pa[1]. Rico.
La segunda no estuve, andaba zoomeando con otros.
Y la tercera nomás la miré, eran días en los que mi cuerpo y yo no nos ponemos de acuerdo.
Son ejercicios que las ironwomen considerarían con altivez. Pero son extraordinarios.
La maestra, Myrna de la Garza, no busca que compitamos en nada. Busca, creo, volvernos conscientes de nuestro cuerpo.
Entonces explica cada movimiento con precisión, lento y seguro. Lo repite, se pone de frente, de no-frente, de lado para que veamos bien. Y ya con eso, pone música y hacemos lo que nos enseñó. Y va, todo el camino, explicando para qué sirve y porque.
La primera clase usó un cuenco, de cobre se me antoja pensar, y lo puso frente a su pelvis. Lo hizo rotar, adelante, atrás, a los lados, inclinándolo de manera que lo que contuviera no se desparramara. No tenía nada, era ejercicio de imaginación. Al ver ese cuenco moverse, sentí mi pelvis, caderas, huesitos y grasita. Ya sé que ese cuenco que soy en esa parte de mi cuerpo no lo debo de zarandear ni inclinar, se perdería su contenido. Lo sé y lo experimento, no es nada más cerebral el asunto.
Es mágico, una clase en la que la Maestra hace todo lo que está a su alcance para que no nada más aprendas y entiendas, sino para que sientas.
Hay multitud de ejemplos. Y no, no te preocupes no te voy a dar yo un resumen de sus clases, qué flojera para ti y para mí.
No. Lo que quiero es transmitirte ideas, conceptos y repito, esa alegría de aprender acompañada.
He leído eso de que lo infinitamente grande funciona como lo infinitamente chico y viceversa, tanto en filosofía como en física (eso lo leí muy rápido te lo juro) o en amor, espiritualidad y demases y lo he integrado, igual que lo de “Es arriba como es abajo” y “ Lo que le hagas al más pequeño de mis hermanos es a Mí a quien lo estás haciendo” – muy relativa la construcción de mi frase, no soy tan religiosa- pero Myrna me abrió los ojos a otra faceta de esos conceptos.
El efecto mariposa en mi panza, en la uña que corto y en mi pobre estómago que ya no aguanta tanto chocolate.
Justo hace unas semanas tropecé con una meditación que enseña lo mismo, de diferente manera, conecta respiración con cerebro, cerebro con vejiga y todo lo envuelve en piel. Cayó entonces la semilla en terreno fértil. Entiendo y asimilo que si enderezo mi cuello, mi sacro cambia de posición también, que si mastico sólo de un lado, mi hombro podría protestar.
Entiendo mi cuerpo por dentro y por fuera.
No logro todavía, y pienso que no soy la única, identificarme como “mi cuerpo”: él existe por un lado y yo por el otro. Es mi cáscara, la cuido y ella me protege. Desde el lugar en el que digo mi oreja, mi ombligo, mi talón, siento que pongo distancia entre mi cuerpo y yo. Y pienso a menudo que el día que esa distancia desaparezca, nos llevaremos mejor los dos, viviremos en paz. O de plano cuando se muera él y yo siga, tal vez lo añore…
Me estoy explayando, pero es que me encontré con una vivencia rica, quiero compartírtela.
No sé por qué hace esto Myrna, lo de la clase pues, así gratis, como un presente para quién lo quiera, lo necesite. Sé que es coreógrafa, bailarina y maestra, que sabe enseñar de manera virtual, que explica, que sonríe, felicita y está atenta. Más no.
¡Ah, no, falso! Aprendí esto:
Muévete lento, con calma. No por hacer más y rápido y con presión, haces mejor. Una cosa a la vez, aunque sea salir de la cama, los saltos son para chavitos, tú, acuéstate de ladito, baja las piernas y luego el torso. No te cepilles como si te quisieras quedar calvo, no. Si tienes prisa, no te peines y ya.
Obsérvate. Identifica todos tus movimientos, siéntelos, entiéndelos. Lávate los dientes en consciencia, identifica qué pierna apoyas más, si te inclinas o no, si vas paseando por la casa. No hay nada ni bueno ni malo, como te lo he dicho otras veces. Pero sé, al menos, consciente de cómo usas tu cuerpo. Repite esto bajo tu regadera o cuando haces la cama. Obsérvate, entiéndete.
Aplica el concepto de tensegridad[2]a tu cuerpo, si el hombro izquierdo se levanta, la parte de tu intestino que está a la izquierda de tu páncreas tal vez vea con diferentes jugos lo que te comiste.[3]
Imagina los ejes de la clase de matemáticas atravesando tu cuerpo: de arriba a abajo, de frente a espalda, de izquierda a derecha y siente tu cuerpo usar eso ejes y funcionar con ellos. Yo me sentí como modelo, aventando las piernas hacia delante, porque el movimiento lo sentí atrás, en los glúteos y las pantorrillas, no en el muslo. Busca de dónde viene la corriente, ¿te mueves arrastrado o empujado? No es ni bueno ni malo, sólo es, no te presiones, sólo observa.
Vipassana. Esto lo aprendí durante mi formación de Master Reiki Y Myrna lo mencionó. Me observo, me observo dentro de mi entorno, observo mi entorno, observo mi entorno alrededor de mí, dentro de mí. Comunión profunda. No hay nada malo, nada bueno, lo que ves es, sólo eso, ES.

Myrna de la Garza.
Y ya pues, que parece que me voy a ir por los caminos a predicar, y eso sería hacer ejercicio y repito, ya no se me da.
Lento
Con calma
Con amor
Tu cuerpo
Tu entorno
Sonidos, Texturas, Olores, Sabores, Colores, Sentimientos.
Todo con bien re-harta calma, y te prometo que nos amanecemos.
P.D. Obviamente le enseñé esto a Myrna para pedir autorización de poner su nombre y me mencionó que es miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte del FONCA y que las clases de Movimiento Lógico para Mujeres están dentro del marco de mi proyecto “50 Micro Historias en Transición” que gira alrededor de la mujer de 50 años y más.
P.P.D. Y sigo sin saber mucho de ella. Puedo leer su sonrisa eso sí y su mirada durante las clases. Y me siento acompañada.
[1] p + a = pa
No sabía eso.
[2] Sí, tampoco lo conocía. O mejor dicho la palabra me era ajena, hasta pensé que era invento, sabio, de Myrna. Es eso de los palos atados entre sí con cuerdas formando dodecaedros o chingocientosecaedros, y la prueba de que todo se transforma al mover un elemento, sólo uno, de la construcción
[3] Ejemplo totalmente no-médico, la verdad no tengo idea.
* Gwenn-Aëlle Folange Téry es pintora y escritora.
Fotos de portada e interiores: Myrna de la Garza.
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