SOMOSMASS99
ÚLTIMO PISO
Gwenn-Aëlle Folange Téry*
Lunes 21 de mayo de 2018
¿Qué fue primero?
Andan las redes muy alebrestadas con esa pregunta de siempre.
Claro que con sus matices, la cuestión es más bien quién fue primero y si una se metió de contrabando al amor que se profesaban un sol y una chava o si esperó a que le tocara broncearse a salvo.
Ay Stephanie… Ay Mariana…
Y ay las series ¿verdad?
Con su mezcla de verdad y de sueños. De pesadillas y risas.
A mí me fascinan, onda Ka, la serpiente que imaginó Rudyard Kipling, me hipnotizan, me marean, me pierdo en ellas, no como, no duermo, no respiro hasta que termino de ver todas las temporadas.
¿Y cómo no?
Las cocinas magníficas, siempre recogidas por alguien que no es el personaje principal.
Las camas con mil cojines y colcha que combinan, que sólo se deshacen para hacer el amor y que mágicamente se tienden solas.
El ADN que llega en cuestión de horas y los policías mega-súper-entregados, aunque alcohólicos y violentos o destrozados por su infancia.
Las miradas intensas.
Los labios carnosos, de todos.
Los malos castigados, los buenos redimidos.
El futuro salvado, siempre.

¿Qué me llama más la atención?
La manera en que cogen.
Para empezar es a cada ratito, a mí ya me dolerían mis cositas, deveras. O si fuera hombre, me entraría pánico escénico de tanta dureza esperada, y a cada rato. Sí ya sé en general son jóvenes, pero me cae que tanto coger es penoso para el espectador. De plano le doy Forward con el control, ya me dan hueva.
Luego, siempre es fenomenal el asunto. Se tiran el uno al lado del otro con sonrisa de Colgate y sudados, siempre. Será que en donde filman hace calor, yo sólo sudo así cuando tengo que correr mucho tiempo. Y se quedan en la cama, así, nadie corre al baño, nadie se queja de calambres, nadie, vamos, nadie pide agua por favor ni busca sus calcetines. Es más, se quitan los calcetines para treparse uno al otro.
Y si se llegan a levantar, porque el deber llama, las mujeres quedan mágicamente envueltas en las sábanas – de la cama que se va a tender sola más al rato- y a los hombres siempre les queda un cojín o una sudadera para tapar lo que yo quiero ver. ¡Bueno a veces, la mujer ya trae su brasier puesto! Lo cual me complica todavía más entender lo de la sudada, ¡¿quién suda si el brasier sigue en su lugar?!
Y se visten rápido, caben en sus pantalones sin gestos ni pujidos. O, o, o… la mujer se pone la camisa del hombre y se ve así como súper sexy, carnosita y apachurrable.
Y no se embaraza nadie. A menos que se llame Rosita o María y sea muy pobre pero muy bonita.
Me llama también la atención el atractivo visual.
Entre los paisajes espléndidos, montañas nevadas, lagos interminables, bosques, desiertos, las ciudades desconocidas, letreros en danés, en turco, la estatua de la Libertad que destruyen y vuelven a destruir, y los ojos preciosos de los estrellos masculinos, ¡caray!, está todo como para descubrirse una mirada nueva por la mañana, llena de fulgores inusitados. Hasta que claro, te ves todita en el espejo, y los fulgores se apagan…
A mí me ganas con una mirada, y me cae que los hombres de las series saben usar la suya: considerada, romántica, encabronada, pensativa, atenta… Bueno, la de Lucifer me marea, la de no recuerdo qué chavo criminal de cuello blanco, me derrite, la del doctorcito medio pelón me cautiva, ¡sólo falta la de Kaaaaa!
Y otra cosita:
Que casi siempre acaba bien todo el rollo.
El policía musculoso, encuentra al culpable. O la chava policía, esquelética obvio, lo hace.
El pobre descubre cómo ser lanoso. El rico como ser generoso.
Se alejan las parejas hacia un horizonte formado de colores tenues y apacibles.
El tirano es derrocado.
Los doctores descubren la cura mágica y los enfermos sanan. Menos el del principio, que murió para que la historia empezara.
Y hay series en las que hasta los muertos resucitan.
Sip…
Por eso me fascinan las series.
Magia. Ilusión. Sueño.
Escape.
Olvido al cáncer.
Olvido a los muertos reales.
Olvido al policía del otro día, panzoncito y jovial, pero mordelón.
Olvido que aquí sólo resucitamos para votar.
Olvido que nos estamos quedando sin candidatos, entre amenazas, secuestros y asesinatos.
Olvido la pinche puta alarma sísmica, que menudos sustos nos ha pegado estos días.
Olvido que hasta los partidos del Mundial están amañados.
Olvido que Israel, y que Palestina, y que el loco anaranjado ése.
Olvido que el dólar ronda los 20 pesos.
Y olvido que eso es falso.
Porque lo que ronda, son los 20 000.
Si no sabes por qué digo eso, búscate la serie, “Cuándo se le quitaron tres ceros a la moneda nacional”, en la sección de “Devaluación del peso en los últimos 45 años”, de MexFin.
Y usa tu control. Tú estás pagando.
* Gwenn-Aëlle Folange Téry es pintora y escritora.
Fotos de portada e interiores: Sienna Sirena.
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