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ÚLTIMO PISO
Gwenn-Aëlle Folange Téry*
Lunes 27 de septiembre de 2021
¡No bueno, qué tal que ya está terminando septiembre!
Para mí es un alivio, no logro sostener dentro de mí tanto patriotismo tanto tiempo.
Porque en estos días, te juro que se me hincha el pecho de puro amor, hasta calor me da, se me encienden las mejillas y mis piernas se doblan de puro sentimiento casi casi patriotero.
Durante un mes, chocan dentro de mí todas las facetas de México, ya no sé si admirar la carretera o fijarme en los baches, ponerme mis aretes color bandera (sin el águila) o los de hojalata de Oaxaca, o hablarte del chivo decapitado que dejaron aquí en la calle o de las manos milagrosas del señor Gil cuando nos cura de espanto.
Los otros meses me es más fácil, o estoy completamente asqueada por personas aberrantemente crueles o criminales o me entusiasmo por alguna proeza de los miles de héroes que aquí viven. Me pasa lo mismo con el mundo, pero por lo menos, para él no hay ni desfiles, ni chiles en nogada, ni plazas iluminadas, y entonces no me estalla de repente el corazón jaloneado entre tantas realidades.
¿Te pasa igual?
¿Te sientes agotado después de tanta emoción, de tanto grito, de tanta sonrisa, de ojos brillosos y de noches ruidosas?
Es peor que en navidad, navidad luego trae peleas familiares, empachos y desilusiones que equilibran la balanza. Septiembre[1] no.
¿No…? ¿No sientes lo mismo que yo? Y yo pensando que todos éramos leones, bien condicionados para gritar al unísono y de repente admirar a personas que todo son menos admirables, condicionados para comer harto pozole con harto maíz y harto chile, condicionados para ponernos una venda tricolor en los ojos y tapones en los oídos durante todo un mes, para no saber del bebé de 4 meses que mató su padre en Tijuana, condicionados para pasar de derrumbe en derrumbe, el número de muertos del quinto opacando al del cuarto, condicionados para olvidar de un día a otro lo que dicen nuestros políticos, sea de mañana o de noche, condicionados para ser como el chivo que te digo, aunque nosotros nos dejemos decapitar de manera voluntaria. Condicionados para llenarnos de series y películas en las que los héroes, no nada más existen, sino que además siempre ganan. Condicionados para ignorar de manera vergonzosa el hambre en nuestras calles, en las de París, el miedo de los niños en Kabul y en su casa, para ignorar la violencia en países lejanos[2], condicionados para pensar que el holocausto fue hace muchos años y que sólo murieron judíos, condicionados para pensar que estar flaco es sinónimo de ser bello, condicionados para pensar que el coche hace al hombre y que con cambiar unas letras a las palabras de repente se respeta de igual manera a hombres y a mujeres.
Dime cómo haces para despertar cada día con entusiasmo por México, por TODO México, por el mundo, por TODO el mundo.
Dime, porque me consume el falso entusiasmo que he sentido todo el mes y porque sé que el aterrizaje va a ser rudo, porque te necesito para ser como tú, realista y optimista a la vez, idealista unos días, encabronada otros, dime cómo sobrevives a septiembre…
* Gwenn-Aëlle Folange Téry es pintora y escritora.
Foto de portada: Gwenn-Aëlle Folange Téry.
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