SOMOSMASS99
ÚLTIMO PISO
Gwenn-Aëlle Folange Téry
Lunes 25 de julio de 2022
Para mí fue siempre el mar un confidente,
un amigo que absorbe todo lo que le cuentan sin revelar jamás el secreto confiado
y que da el mejor de los consejos:
un ruido cuyo significado cada uno interpreta como puede.
– Che Guevara
Creo que ya sé
¿Qué ya sabes? Bueno, era tiempo. Llevas semanas, casi meses con esta actitud tuya de no querer, de huir…
Creo que ya sé porque no escribo. No quiero traducir en el papel con mis palabras lo que me pasa.
Ah, hablas de escribir. Ja ja, perdón, me fui más a las alturas, onda resolver tu vida, perdón perdón.
Me siento sola, con esa soledad que me hace daño, con esa soledad que me vacía, con esa soledad que se había ido y no quería encontrar de nuevo.
Lo siento. De veras, lo siento de sentir por dentro algo como tristeza ajena y de un sentir casi físico. La soledad es algo que conozco.
Y la melancolía va y viene, pero sobre todo viene y se queda hasta que mejor me borro porque así no la tengo que sentir en el alma.
Y la desazón me abarca por completo cuando dejo que la melancolía entre y se quede en ratos en que decido afrontar que estoy triste. Pues, porque así estoy. Muy triste. Tan triste. Bien triste. Y aún no encuentro cómo aprender de la tristeza.
No entiendo eso de “borrarte”. ¿No piensas? ¿O piensas en otras cosas?
Bebo un montón, hago ejercicio, dejé de fumar porque sentía que me estaba jodiendo un montón y lloro un chingadanal, y ahora hablo con una amiga.
Entiendo.
Yo me borro comiendo, eso me hace mucho bien. No es que deje de pensar pero te juro que el masticar me nubla un poco la razón, o el sentimiento. Y si es chocolate, más, me siento realmente mejor al comer chocolate. Y no es onda de la famosa serotonina, es onda de que me gusta el chocolate, ja ja
No, yo no como un montón. Sólo la bebida.
Creo que debo echarme un buen clavado hacia la profundidad de mi tristeza y sentir como toda yo se humedece en ella hasta empezar a entender de qué se trata, de dónde viene, cómo llegó, cómo se instaló y me abarcó desde lo más profundo. Sé que solo así saldré de ese mar que por ahora me invade la vida.
Escribes bien. Deberías de lanzarte como escritora.
Lo de la soledad… ¿Es porque estás efectivamente sola en tu casa, ahora que se fue el amor de tu vida? ¿O es una soledad más de entrañas, de no poder más con la vida, de no querer seguir?
No sé bien. Claro que lo cotidiano importa, eso de hacer de comer nada más para mí me duele. Sé que así debe de ser, no estamos atados los unos a los otros, los años pasan y cada quién agarra vuelo de dónde pueda. Pero no deja de doler. Es una sensación muy extraña, es saber que está bien, ser feliz porque es feliz y al mismo tiempo tratar de retener mis tripas con las manos ensangrentadas, porque sentí que se me desgarraban cuando nos dijimos adiós.
Mañana empiezo análisis.
¿Análisis? ¿Onda terapia o análisis físicos? ¿Te has sentido mal?
No, no, terapia, necesito entrar en el mar que se me revuelve por dentro, tengo que entender por qué me siento tan vacía si la imagen que me viene a la mente es la del mar, esa enorme masa de agua que todo lo cubre.
Tal vez sea porque el mar también ahoga…
Conversación truncada por el tiempo, la olla exprés que canta y la famosa vida que hace como que no se da cuenta de que sigue sin nosotros.
Me pregunto nada más si seré yo esa amiga con la que estabas hablando. Y sí, debería de preguntarte cómo sigues.
Pero mi propio mar está haciendo su labor dentro de mí.
* Gwenn-Aëlle Folange Téry es pintora y escritora.
Imagen de portada: La mere / La mar. | Autora: Gwenn-Aëlle Folange Téry.
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