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De dudas y portazos

Diálogo País / Top News / 14/05/2018

SOMOSMASS99

 

ÚLTIMO PISO

Gwenn-Aëlle Folange Téry*

Lunes 14 de mayo de 2018

 

La semana pasada estuve de viaje, de encuentro poético.

Los encuentros entre escritores son especiales.

Imagino que los congresos de dentistas y los de arquitectos también, claro, pero a esos no he ido.

En esos encuentros se revuelve todo: lo que sabes, lo que crees, lo que quieres.

Hablas con personas que no pensaste conocer jamás. No porque sean figuras intersiderales, no. Sólo porque no los habías pensado nunca, no los sabías.

Y dos palabras oídas hacen lo que las piedras lanzadas al charco. Sube el lodo y todo lo cubre.

Una mirada intercambiada hace lo que el viento a la basura. Vuelan papeles grasosos y todo lo manchan.

Un abrazo, un apretón de mano, una sonrisa que luego te entra la duda de si es fingida, provocada por la emoción emocionante o real, venida del abismo más profundo de ti.

Te mides, frente al espejo, frente a los demás: tu trabajo, tu manera de presentarlo. Mides a los demás: su voz, su porte. Tomas nota de lo que quieres hacer igual, de lo que definitivamente no.

Las dudas te asaltan, y si eres yo, ganan las muy cabronas.

Regresas a casa sintiéndote otra, llena de nostalgia, de tristeza. Lo logrado, para mí, siempre se ahoga frente a lo que no fue y no será. Hiciste amigos que probablemente no vuelvas a ver jamás. Saludaste a desconocidos, tres veces, y no los volverás a saludar. Probaste lágrimas de otros, y esa sal desaparece poco a poco…

 

Y luego está el lugar en el que estás, comunidad de Oaxaca, ciudad gigante de Michoacán, calor de Tamaulipas. Cada lugar te afecta, te trastorna, te motiva a seguir caminando, pisando piedra o tierra, viendo, llenándote los ojos de resplandores desconocidos. Hablas con todos, con el señor que vende miel, con el de los periódicos, la chava de la tienda y la señora de la cocina.

Te invaden vivencias que no esperabas, que no logras hacer tuyas. Las diferencias son tales, las comparaciones no sirven, no te hallas, ni te pierdes. Agarras fuerte la mano que te tienden, que caer al pisar no es el único peligro.

Te pierdes de día, de noche. La almohada que te prestan no te sirve, quieres tu cama, el café te quema, quieres tu tacita de flores, la carne sabe a chiles de otra tierra y no sabes ya quién está dentro de ti.

Iglesia de Misantla, Veracruz. | Foto: Leonel Macías.

Esta vez fui a Misantla, Veracruz.

Nos llevaron a la feria ganadera. Nos tocó el desfile del cinco de mayo. Probamos de todo, nos servimos aún sin hambre. La iglesia blanca nos sorprendió en su desnudez y los pozos de agua fresca marcaron nuestro caminar.

Animales gigantes en la feria, cebúes, toros Charolais y otros nombres que no recuerdo, hombres y mujeres de botas y sombrero, sonrisas y miradas inquisidoras. Barbacoa en mixiote, y cachichines de postre. Amargor en boca luchando contra  estupor y entusiasmo.

Niños en fila, tambores, que no se han de llamar así, y ecos en el pecho. Desfile ecuestre, caballada interminable, olor a sudor de animal, porte orgulloso de los hombres, niños y mujeres cabalgando, tonalidades infinitas de crines y estrellas.

Tamales en hoja de papata, descubrimiento mayúsculo en mi vida gastronómica, longaniza de pollo, pan fino, que se deshace en las manos, huevos en caldillo y tortilla hecha  a mano. Empapatadas, tortillas y frijol encimados, con huevo, y cocidos en vapor, envueltos en las hojas que pensé que eran sólo para tamal, y que resultan, además, ser platos también.

Bautizos irreales, agua fresca corriendo por las nucas, risas incrédulas. Pozo de Nacaquinia, cantado por Pedro Infante, trío buscando voces entre nosotros, los Panchos, los Martínez Gil, pájaros trinando y zopilotes esperando. El cielo es gris, destacan los carroñeros.

Agua de tamarindo, de carambolo, de naranja. Lychees y mangos. Jugos y calor.

Calor, calor, calor.

Foto: Gwenn-Aëlle Folange Téry / SomosMass99.

Y está la gente.

Me cae que en cuanto sales de casa, en cuanto sales de ti, vives más. Entiendes que la soledad se vence, que todos estamos, como decía Cabral, con una pinche flor en la mano esperando a que nos la pidan. Y que todos andamos, bien a lo wey, por esa misma flor esperando.

Las voces y abrazos, de gente que nunca nos ha visto, que nos recibe en su casa valen todas las flores esperadas. Las historias contadas, leyendas de aguas mágicas, la canción de la Chacha Linda, aquella mujer que nunca se casó, y que hasta el final de su vida usó  botines y blusas de cuello de encaje, valen todas las flores muertas por esa espera.

Esta vez, nos hicieron huéspedes distinguidos de Misantla. Sesión de cabildo, pase de lista y votos. Tengo un papel firmado, oficial, de que soy huésped y visitante y luego hasta distinguida.

No logré dar a entender que el honor es nuestro.

Se nos recibió como si fuéramos realmente Alguienes pero el gusto, el profundo gusto, es nuestro.

Y la responsabilidad.

Porque cuando vas a un lugar al que te invitan, la responsabilidad es muy fuerte.

Portarse bien.

Dejar algo, no nada más llevarse.

Aportar pues.

Y no, no es suficiente con pararse a leer. Ni con sonreír y apretar manos.

Es necesario, digo yo, dar a conocer el lugar. Gastar dinero en él, me cae que aunque sea comprando refresco. Visitar y sacar fotos, y hablar, hablar. Que sepa el mundo que no todo es Acapulco o Cancún.

Foto: Gwenn-Aëlle Folange Téry / SomosMass99.

Nos llevaron a dos escuelas, primaria una, secundaria la otra. Sirvieron en la primaria, desayuno, rico, huevitos y frijol. En la secundaria, cena, las empapatadas claro, y algo que dicen que no son sopes, pero casi, con huevo duro y aguacate encima. Patitas de pollo en vinagre y salsa picosa, bien re-picosa, ¡caray!

En la primaria, se nos pidió trabajar con niños de sexto. Creyó el maestro que él pedía, pero sentí que éramos nosotros los que recibíamos regalo de confianza.

Y al trabajar con Toño, un chavito de lentes enamorado del universo, de los cometas y de lo astrofísico, recordé mis tiempos de maestra. Enseñar.

No enseñar nada más números y palabras, eso lo hacemos porque así es la chamba.

No.

Enseñar por qué carajos 2×3 es 6, y por qué los acentos, y que las palabras de todos los días se pueden vestir de fiesta para escribir, y que la regla sirve también de espada. Que el almuerzo se puede compartir, pero que no es obligatorio, y que si la maestra da portazos**, no es que quiera menos a sus chavos.

Enseñar a vivir.

Porque en casa se aprende a vivir en familia y en la escuela a vivir en sociedad.

Porque cuando te das el tiempo de explicar veinte veces lo mismo, enseñas que se vale no entender.

Porque cuando sueñas tus niños todas las noches, aprendes tú que son parte de ti.

Y porque cuando le dices a un niño cómo escribir poesía, cuando le das tus ideas y tus trucos, le enseñas un camino. Ya verá él si lo toma o no, eso es su responsabilidad.

Pero, haga lo que haga, él no verá ya nunca ni las palabras ni los números igual.

Y eso se nos olvida al entrar a un salón. Seamos maestros o no.

Tenemos a esos niños, chavos, vamos hasta adultos, entre nuestras manos.

Y es fácil lastimar, cerrar puertas, o ignorar, ignorar  al ser humano frente a nosotros.

 

Mucho más fácil que abrir la ventana y decir: Vuela.


La canción de la Chacha Linda, con los Martínez Gil.

https://www.youtube.com/watch?v=imWFC-pzEiY

La canción de las flores esperadas, de Facundo Cabral

https://www.youtube.com/watch?v=ykbQwaDTqEI

** Y lo de los asteriscos para portazos, es porque mis antiguos alumnos se acuerdan mucho de los que yo daba… y de que les enseñé a hacer pasteles. Curiosamente, las matemáticas no entran en nuestras conversaciones de adultos.


* Gwenn-Aëlle Folange Téry es pintora y escritora.

[email protected]

Imagen de portada: Pozo de Nacaquinia, en Misantla. | Foto: Jair González.






Luis López




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5 Comentarios

el 14/05/2018

Gracias por tus palabras y te esperamos pronto.

el 14/05/2018

Gracias Gween por la experiencia compartida, por llevarme a recorrer de nuevo aquellos instantes llenos de magia y asombro mediante este viaje figurativo de recapitulación y gracias también por tus palabras de aliento y aquellas mirada de complicidad. Abrazo

el 14/05/2018

Un poeta que sabe viajar
Y viajarnos
Aunque el verbo no exista
Tus letras son calor y realidad

el 14/05/2018

Gracias por todas las palabras, gracias por ser, gracias por estar y coincidir, Namaste.

el 01/06/2018

LIBRERÍA » EL ÁRBOL DEL SABER» TE AGRADECE TU VISITA GWEEN AL PRIMER ENCUENTRO INTERNACIONAL DE POESÍA REALIZADO EN DÍAS PASADOS EN MISANTLA, VER. Y POR LOS COMENTARIOS TAN ACERTADOS. NOS VEMOS, EL PRÓXIMO AÑO EN TU PRESENTACIÓN DE TU NUEVO LIBRO Y EN EL SEGUNDO ENCUENTRO INTERNACIONAL DE POESÍA.



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