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ÚLTIMO PISO
Gwenn-Aëlle Folange Téry*
Lunes 1 de abril de 2019
Ciudad: Saint Malo
Hora: 16 H 00
Entre semana, autobús, ruta 1.
Es hora de la salida de la prepa, se suben 4 chavos, dos féminas y dos varones. Se conoce que van juntos, de dos en dos. Las dos chicas traen pantalones que se detienen justo arriba de los tobillos, está de moda. No traen calcetines aunque esté haciendo frío. La güerita, alta, se sienta con el chavo de cabellera cuidadosamente acomodada para parecer rebelde, y platican, ríen. Los otros dos, una chica manifiestamente asiática, y un cuate de cabello rojizo, se sientan del otro lado del pasillo. Ella consulta su celular, muy seria. Él espera a que pase el tiempo, no parece aburrido, sólo está sentado, en un autobús, después de clases.
Ciudad: Saint Malo
Hora: 16 H 04
Entre semana, autobús, ruta 1.
Sube un grupo de muchachos, cabelleras brillosas, por gel, cera o grasita natural. El más flaco está rapado, a los lados nada más. Son seis. Uno de sienta solo, el más joven, el de menor estatura también. Es el único que no lleva reloj dorado, de oro, cadenas doradas, de oro, y pantalones ajustados. Al tercero que subió, el chofer le llama la atención, pasó sin pagar.
Ciudad: Saint Malo
Hora: 16 H 09
Entre semana, autobús, ruta 1.
Sube una joven, cabellera dorada, larga. Su pantalón sigue la moda, se detiene justo arriba de sus tobillos regordetes, tela cuidadosamente arremangada. Se sienta sola, y lee.
Justo detrás de ella sube una señora, con su hija pequeñita. Falda larga, blusa de mangas largas, y debidamente tapada, su hiyab es azul marino, combina con el color de su falda, sin ser el mismo.
Ciudad: Saint Malo
Hora: 16 H 10
Entre semana, autobús, ruta 1.
Las conversaciones en el autobús callaron, los chavos dorados y de cabelleras brillosas hablan en un idioma que no es francés, fuerte, y ríen. Sus voces son burlonas, el tono agresivo. La mujer del hiyab cuida a su nena, y mantiene la vista baja desde que uno de los chavos la miró fijamente, como intimidándola. Las dos parejas del principio miran sus manos, al frente, o al celular, tensos. El chico que subió con los chavos y que manifiestamente no venía con ellos, va sentado en el borde del sillón, como pidiendo permiso usar el mismo autobús que todos los que por ahí andamos.
Ciudad: Dinard
Hora: 16 H 30
Entre semana, autobús, ruta 1.
Parada. Bajan todos menos la señora y su hija. En la banqueta, una joven alta, rubia, de pecho erguido y tobillos a la vista, espera a besar a todos, beso a la derecha, beso a la izquierda, y platica. Se conoce que son amigos, y que ella tiene diferente horario. Besa a todos menos a los Dorados, que ya van caminando lejos, menos al chavo joven, él atraviesa la calle, mirando al piso, sigue pidiendo permiso andar allí. Y menos a la chava, la de los tobillos regordetes y cuerpo a la par, a ella la ignora ostensiblemente.
El autobús arranca, y a los pocos metros se detiene. La mujer y su nena bajan.
Y seguimos.
Estamos en Francia. Lo único que oí en francés fue lo del chavo que se quiso pasar de lanza y no pagar, el chofer con voz de mando lo puso en su lugar, el lugar de un pasajero cualquiera. Los Dorados hablaban no sé qué idioma, la mujer del hiyab otro, nada parecido, la primera pareja habló bajito, y la asiática, de cara pues, y su compañero no dijeron una palabra. El joven, el más chaparro, con penas respiraba, mucho menos iba a hablar.
Mi hija y yo, hablábamos en español.
Supongo que todos eran franceses, al igual que lo somos mi hija y yo, sólo que con matices novo-galos vamos a decir. El único que podía presumir, si fuera necesario, de haber nacido en Francia y de antepasados nacidos en Francia desde cinco generaciones atrás era el chofer. Su acento era bretón.
Y así. De racismo no es el cuento, es de racismos, en plural, entre religiones, naciones, colores, géneros e índices de masa corporal. Globalización, Comunidad Europea, viajes, hermandad y migraciones se dan de frente contra colonizaciones, guerras, fronteras, desprecio y migraciones. Y así. Durante más de 45 minutos, sólo respiramos racismos. Y odio, sumisión, miedo.
Francia, el país de la Liberté, Égalité, Fraternité…
Bretaña francesa. Abril de 2019.
* Gwenn-Aëlle Folange Téry es pintora y escritora.
Foto de portada: Gwenn-Aëlle Folange Téry.
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