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De ideas y de hormigas solitarias

Diálogo Global / Diálogo País / Top News / 13/05/2019

SOMOSMASS99

 

ÚLTIMO PISO

Gwenn-Aëlle Folange Téry*

Lunes 13 de mayo de 2019

 

“Entonces, te das cuenta de que de eso se trata el amor, de lecciones, de libertad, de aprender y enseñar. De eso se trata, de coincidir con gente que te haga ver cosas que tú no ves, que te enseñe a mirar con otros ojos”.

– Mario Benedetti.

 

3300 personas.

Sentadas.

Auditorio de Rennes: Le Liberté, el Libertad.

Nombre del evento: TEDxRennes

Al frente, en el escenario, 2 presentadores, o 3, no me queda claro y 13 participantes.

Vienen cada uno a contar su idea para lograr un mundo mejor.

O por lo menos eso entiendo yo.

 

Y caray… Me llevaron a las estrellas ida vuelta y muchos viajes más.

Primero el concepto, que entre todos sí podemos. Que compartiendo sí podemos. Y que escuchándonos los unos a los otros,- sin necesidad de amarnos-, pues más todavía.

¿Podemos qué? Cambiar al mundo.

¿En qué? En lo que se te ocurra, justamente. Ecología, economía, convivencia, nutrición, relaciones, aceptación, conocimiento de lo Otro, del Otro…

Las ideas de esa noche tendieron a ser sobre ecología, pero no nada más. Tendieron a ser sobre la facultad que tenemos para escoger pero no nada más. Sobre lo que dice el Principito, pero no nada más. Sobre etiquetas, letras, importancias, chanclas, fotos, basureros, gusanos, bancos, ropa, dos veces, plásticos, inmigrados, barcos, música, voces, Voces, VOCES.

Voces que me hablaron al oído, y que hablaron al oído de mi vecina, y de la señora de adelante y de los chavos de más atrás.

Voces que nos impulsaban, me impulsan todavía, a ponerme de pie y a “hacer algo”.

Que me hacen comprender sobre todo que no, no estamos solos cuando hacemos nuestra labor de hormiguita.

 

Te paso unas de las ideas que escuché, al costo. Que es nada. Que porque a mí no me costó nada, que porque me invitó una amiga, la número 5 en participar. La que nació un 5 de algún mes, y a la que conocí el día de su cumpleaños 5, hace algo así como 48 años.

 

Tu ropa

Compra tu ropa como compras tu comida, checa ingredientes y origen, también para eso son las etiquetas. Prefiere las fibras naturales, algodón, lino, cáñamo. A cada vez que lavas tu ropita llena de encajes de acrílico, tu playera del gim o la chamarra de osito de tu hijo, liberas micropartículas de plástico que se van por el caño, directo al mar. Ya si no hay de otra, que porque la miss dice que el uniforme es así y tan tan, pues no lo laves tan seguido. La ropa es como los platos, se lava cuando está sucia, -manchada, apestosa-, no nada más porque ya se usó, igual que el piso, se trapea cuando está sucio. No nada más porque ya amaneció.

Ya decidí yo que mi ropa no se planche. Ahorro de energía eléctrica y de persona. Ahorro del agua que se usa para producir luz. Ecología.

Tons voy a andar con ropa de más de una puesta y arrugada. Cómo siempre ando pues.

 

La basura

No nada más la tuya. Al ir por la calle, recoge tres cosos que no deberían de andar por allí, y ponlos en su lugar. Ah… pero antes saca fotos y súbelas a la red social que te guste con el #poubellesansfin, que podríamos aplicar como #basurasinfin. Y sí, creo que puede funcionar. A como nos gusta publicar qué guapos y buenos somos, ¿cómo no vamos a andar publicando qué ecológicos andamos?

Mira que por mi barrio de allá, habrá que salir con una bolsa, porque te digo, no hay contenedores públicos como acá, y sin ver mucho al piso, que a las dos cuadras, ya habremos recolectado tres kilos de cochinaditas en lugar de tres piezas.

Aunque… aunque el objetivo final es, digo yo, no producir basura. Así no habría por qué andarla tirando en su lugar. Pero nos quedaríamos sin refresco, sin chocolate, sin crema, sin yogur, sin… sin… sin… Te diré que aquí la gente usa sus propias bolsitas para las verduras del mercado y sus topers para los cereales. No sé qué estamos esperando en México para hacer lo mismo, no sé.

 

Tener opción

Esta es la de mi amiga, nomás aviso

A veces, el mundo nos parece una pared: el trabajo ni nos gusta ni nos nutre, la pareja, si tenemos, tampoco nutre ni llena, hay tráfico, hace frío, hace calor y lo peor, lo terrible, y no bromeo, es que sentimos que no hay opción.

Que sólo servimos para “ese trabajo”. Que nadie nos va a querer “nunca”. Que “no existimos” para los demás y que la salsa que nos gusta “siempre” se termina antes de que empecemos a comer.

Y no.

Elle nos habló de escoger. Tal vez no tu trabajo, hoy, o tal no puedas tampoco escoger estar en buena salud o no. Pero sí, tu reacción, uno, tus acciones, dos.

Sí hay opción. Puedes renunciar. Ya luego qué comas va a estar en chino, más en México que no hay seguro de desempleo, pero sí puedes. O… te quedas en ese famoso trabajo, pero ya no es fatalidad, es la opción que escogiste.

Onda, si te persiguen los zombies y llegas a un muro, puedes escoger entre mirar al muro, o voltearlos a ver.

Puedes, si así lo escoges, sonreír al despertar o mandar a todos muy lejos. Lo que a ti te sirva más y para lo que a ti te sirva mejor.

 

Ser

Uno de los participantes habló de un caballo. De su relación con él al principio, complicada, y después, mas cariñosa, mejor dicho respetuosa, de responsabilidad mutua. Onda la Rosa del Principito…

Y llevó su plática de manera a hacernos entender que lo importante es SER, no tener, no estar.

Una cosa es saberlo, digo con tanta plática motivacional en Facebook, pues ya, ya sabemos.

Otra es que alguien te diga: “Ésta es mi idea, debemos ser como lo fuimos mi caballo y yo, como todas las rosas y todos los principitos.” Así…

Suave, habló suave, lento. Creo que estaba creando lazos. Con nosotros. Entre nosotros.

 

Escribir, bien

Aquí hablaron dos chavos, tenían un dialogo entre ellos, excelente, y nos reímos mucho.

No sé si sepas, y te voy diciendo, que el francés es uno de los idiomas más complicados de escribir.

Ha habido algunos intentos por la Academia Francesa por simplificar el asunto pero los franceses se han mostrado renuentes, incluso los que escriben todas las palabras a cómo caigan. Y es que dominar la  ortografía francesa es considerado como una superioridad intelectual y social. No cualquiera lo logra, y no cualquiera, en algún tiempo, tuvo acceso al conocimiento y a la posibilidad de despellejar cada palabrita en busca de sentido, etimología y sonido.

Lo que ellos defendieron es que el idioma, la lengua, escrito y oral, sirve para comunicar. Y que si no podemos usar una de sus formas, por la razón clasista que sea, entonces quedamos fuera de esa comunicación, situación altamente discriminatoria.

Y entonces, nos quedamos callados aunque creamos que estamos gritando…

Yo me precio de mi buena ortografía en francés. Si me quitan esa cualidad, me sentiré probablemente disminuida, es de las pocas cosas “intelectuales” que recuerdo como hacer.

Pero si se trata de que todos vivamos todos bien juntos todos… Lo mejor es que nos logremos entender, ¿no? To-dos.

A ver cuándo se vuelve a lanzar la idea del esperanto.

 

No te puse todas las ideas, no las recuerdo lo suficientemente bien como para explicártelas. Lo siento.

 

Pero por algo terminé con la ortografía.

Porque las últimas pláticas a las que he ido, han sido en México y en español.

Y por más que lo hable bien, no es mi lengua. Si cuento en español, diez y diez son algo como quince para mí. No sueño en español. Los unicornios me hablan en francés. No quiero en español, de mi corazón sale un Je t’aime que luego traduzco.

Tons, mi idea, es que cada persona tenga derecho a aprender y enseñar en su idioma.

Francés, español, náhuatl, otomí, alemán, bretón, totonacú.

 

Otra, que también en México hagamos eso del TEDx, un TEDxMéxico, o TEDxPapantla, y saltemos a los escenarios a compartir ideas.

 

Y sí, ya me volaron mis dos ideas antes de que las pensara pero ése es el punto ¿no? Compartir lo bueno, y hacer de nuestro mundo, un mundo mejor.

Lleno de hormiguitas bien felices.

 

Dicho todo esto.

No sé quién fui esa noche, si la número 0001 0 la 3300. Probablemente haya sido un anónimo 2097.

Y lo que me cimbró no fueron las ideas en sí.

Digo, sí me gusta lo de ver de qué es tu ropa, pero no pienso amarrar mis choninos con una cuerdita que porque los resortes de lino no existen. También lo de recoger y sacar foto de basura me place, pero la que vi el otro día en Rennes me dio asco, y no me animé. Lo de escoger, sí, me late, porque me doy cuenta de que es cierto, sí escogemos todo el día, que si un cuadrito de papel de baño o dos, que si café o té, que si la taza roja o la verde. Lo mínimo es que estemos conscientes de ello y que nos hagamos responsables de nuestras elecciones.

Lo que me cimbró fue que se compartieran las ideas. Así, de a  grapa. Sin patente ni marca que pagar, ni laboratorio que te cobre millones por una formula. Y los ideadores son personas como tú y yo. Y saben, cómo tú y yo, que el trabajo de hormiga a veces es desalentador. Y que se siente uno, yo por lo menos, muy solito, separando la basura en la cocina o tratando de ayudar a un desconocido en la calle.

Me cimbró que fueran ideas comunes y corrientes. Es decir, no fui a escuchar a un par de intelectuales o filósofos hablarme de intelectualidad o de filosofía. Sí, uno de ellos habló de gusanos y algas viviendo en más que simbiosis, y otro habló de la creación de un banco de no sé qué, pero se dieron a entender. No porque se pusieran a mi nivel, sino porque hay ciertos conceptos que nos vuelven multiniveles.

Imagino que a ellos también los llenó ser escuchados.

Hay más gente allá afuera como tú y yo.

Más.

Por lo menos 3315.

 

P.D.: Te pongo los nombres de los participantes, para que busques en internet cómo se ven, qué edad tienen y qué proponen.

Josselin Vogel, el de la checada de ingredientes en la ropa

Jean Jousel, el del banco para la ecología que no te supe explicar

Elly Oldman, la de “Sácale foto a la basura que recoges”

Xavier Bailly, el científico que trabaja con gusanos-alga

Laurence Medrjevestky, la de la elección continua y consciente

Frédéric Pignon, el cuate del caballo y del Principito, de la primordialidad del SER

Corto Fajal, uno que dice que el modo de vida de las sociedades tradicionales es más sano que el nuestro

Simon Bernard, un chavo que cree en el humano más que en la tecnología

Sophie Fontanel, la que llegó con sus chanclas y aun así nos habló de elegancia, de fotos frente al espejo y de dignidad

Arnaud Hoedt y Jerôme Piron, los cuates de “Lo que buscamos es comunicación, no ortografía”

Bérengère Matta. A ella la debí de platicar todita. Habló de los migrantes, no de los que tenemos y producimos en México, sino de los que huyen de su continente atravesando el mar, tosiendo, ahogándose y a veces, dando a luz en una barcaza. Su idea, su petición, exigencia, es que alcemos manos y voces para denunciar desigualdades, discriminación y crímenes.

Victor Solf, cantó. Tocó. Música. Su voz, extraña, subió y nos liberó.

Bretaña francesa. Mayo de 2019.


* Gwenn-Aëlle Folange Téry es pintora y escritora.

[email protected]

Foto de portada: Laurence Medrjevetsky.






Luis López




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