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Redacción / SomosMass99
Ciudad de México / Jueves 1 de diciembre de 2016
En apenas nueve meses, los asesinatos de periodistas ocurridos en México durante 2016 alcanzaron la cifra de diez y superaron los siete que se registraron en todo 2015. Y si se tiene en cuenta que en el tercer trimestre hubo un total de 88 agresiones contra comunicadores, que llegan a 306 si se suman las 218 del primer semestre, este año ya se convirtió en el más peligroso para la prensa de nuestro país.

- Tierra Blanca, Ver.; 22 de julio de 2016. Familiares y amigos despiden en el panteón municipal a Pedro Tamayo, asesinado el miércoles 21 de julio a las puertas de su casa. | Foto: Karlo Reyes / Cuartoscuro.
Así lo dio a conocer la organización internacional defensora de la libertad de expresión, Artículo 19, que al presentar su Tercer Informe Trimestral: De lo Digital a lo Tangible, señala que Veracruz sigue como el estado más violento para quienes ejercen el periodismo y donde hay más impunidad. De las 88 agresiones registradas del 19 de julio a septiembre de 2016, 56 fueron dirigidas hacia hombres, 21 hacia mujeres y 11 a medios o colectivos.
En ese sentido, «a pesar del discurso oficial que intenta deslindar la participación de actores estatales como responsables de las agresiones contra al libertad de expresión, la evidencia de la documentación de Artículo 19, demuestra lo contrario. De los 58 casos en los que se tienen indicios claros, 7 de cada 10 fueron perpetrados por agentes del Estado.
Sin embargo, resalta que pese al cúmulo de 88 agresiones del tercer semestre, la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos cometidos contra la Libertad de Expresión de la Procuraduría General de la República (FEADLE), sólo ha atraído tres casos, «lo cual impide subsanar la falta de acceso a la justicia de estos crímenes en el ámbito local. En el mismo sentido, la FEADLE ha abierto solamente 21 averiguaciones previas durante los 9 primeros meses del año, lo cual refleja un déficit de su labor en cuanto a la obligación del Estado de investigar para coadyuvar a sancionar a los responsables de crímenes que vulneran la libertad de expresión».
Más aún, «en el sexenio en curso de la administración de Enrique Peña Nieto –el más violento para la prensa en México–, los asesinatos de periodistas siguen aumentando. La cruenta cifra de siete asesinatos de periodistas durante 2015 ha sido superada en los primeros nueve meses de 2016. Hasta el cierre de septiembre de 2016, más de un periodista ha sido asesinado por mes, haciendo un total de 10 asesinatos en lo que va del año».
De este modo, por ejemplo, en este periodo Pedro Tamayo, reportero de Tierra Blanca, Veracruz; Agustín Pavia, locutor de Huajuapan, Oaxaca, y Aurelio Cabrera, reportero y director de un medio de Huachinango, Puebla, fueron asesinados. En ninguno de estos tres casos documentados por Artículo 19 durante este trimestre la FEADLE ha ejercido su facultad de atracción para investigar los homicidios en contra de los periodistas.
Con este informe Artículo 19 pretende brindar un panorama general de las agresiones contra la libertad de expresión en México documentadas en el periodo que se menciona, con especial énfasis en los casos de asesinatos a periodistas. Pero, a la vez, da cuenta «con mayor profundidad las amenazas en redes sociales, un fenómeno que ha cobrado mayor relevancia tanto en su tasa de prevalencia respecto al agregado total de agresiones perpetradas en el trimestre, como en su intensidad e instrumentación para agredir y censurar».
La organización sostiene que «la impunidad imperante por parte de las autoridades en México para investigar y castigar a los responsables materiales e intelectuales en estos casos, envía un mensaje de permisibilidad de la violencia extrema, así como de desprecio hacia la libertad de expresión y el derecho de la sociedad a acceder a la información plural».
Considera que en un contexto ya de por sí adverso, el espacio digital se ha convertido en uno que complementa la participación en las protestas en las calles, asambleas y discusiones presenciales. Por su relevancia para la participación social y política, el ejercicio de derechos y el intercambio de información e ideas, las plataformas digitales son un campo de batalla en el cual la libertad de expresión es atacada. En este sentido, el acoso en Internet, especialmente mediante amenazas en plataformas de redes sociales, se ha consolidado en el periodo como una forma para intimidar, infundir miedo y censurar.
El informe explica que las amenazas en general constituyeron las agresiones más comunes del total que a nivel nacional se registraron en el tercer trimestre y que representan casi una cuarta parte (23) del agregado total de agresiones trimestrales. «De este cúmulo de amenazas, seis de cada 10 fueron realizadas vías redes sociales.
«Durante este periodo Artículo 19 ha notado con especial preocupación que las amenazas en redes sociales se han incrementado: mientras que en los primeros seis meses de 2016 se documentó en promedio una amenaza mensual por esta vía, durante el tercer trimestre del año se documentaron 4.6 amenazas promedio por mes. Durante el primer semestre del año, las agresiones a comunicadores y periodistas que laboraban en medios digitales representaron aproximadamente un tercio de las agresiones totales. Para el tercer trimestre del año, la misma cifra representó casi la mitad de las agresiones documentadas (41/88)».
En este orden, Artículo 19 expone dos casos como ejemplo de la forma que las amenazas en redes sociales buscan censurar la información crítica y el debate relevante para la ciudadanía. Uno es el de la periodista Kennia Velázquez «que recibió amenazas de daño sexual posterior a que publicara mensajes a través de su cuenta de Twitter» en los que «promovía la igualdad de derechos para niñas y niños que pertenecen a familias que no coinciden con las visiones conservadoras». El otro, «el de las amenazas al caricaturista Juan de Alarcón (@alarcondibujos), que utiliza la sátira gráfica para plantear una crítica a políticos de alto nivel como Enrique Peña Nieto y sus acciones desde la presidencia».
La organización defensora de la libertad de expresión sostiene, también, que el espacio digital se ha consolidado como un medio para reproducir la violencia de género. Esto, luego de a partir del informe anual M.I.E.D.O., de 2015, logró constatar que el acoso, hostigamiento y violencia características en las calles, se comienza a reflejar en los espacios digitales: “Persiste el uso de lenguaje violento de connotación sexual, discriminatoria y misógina para limitar, obstaculizar o nulificar la difusión de opiniones y expresiones”.
Del mismo modo, dice que los patrones y tendencias de las amenazas analizadas en el documento no se plantean como concluyentes. Artículo 19 «vislumbra este informe especial como un ejercicio de exploración pertinente para la muestra documentada durante este trimestre». Aún así, dice que hasta el momento del cierre del informe, « pesar de existir investigaciones judiciales abiertas para algunos de los casos presentados», no tiene conocimiento de que algún responsable intelectual ni material de las amenazas haya sido identificado y llevado ante la justicia como resultado de una investigación diligente y exhaustiva. «Esta impunidad en casos de agresiones en el espacio digital se suma al clima existente para crímenes y violaciones en contra de la libertad de expresión», una ausencia de justicia que «impide que se brinden garantías de no repetición» y «representa un caldo de cultivo para que este tipo de amenazas se incrementen en el corto plazo».
Foto de portada: Pedro Anza / Cuartoscuro.



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