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De momentos ineludibles

Diálogo País / Top News / 14/10/2019

SOMOSMASS99

 

ÚLTIMO PISO

Gwenn-Aëlle Folange Téry*

Lunes 14 de octubre de 2019

 

Los dolores ligeros se expresan; los grandes dolores son mudos.

– Seneca

 

Y que te vengo a platicar y que me detengo en seco.

¿Qué tal que mis platicadas ya te tienen hasta el copete? ¿Qué tal que no soportas ya que te deje tarea o te obligue a reír o a llorar?

Y digo, en mis adentros míos de mi cabeza, que si quieres, te doy chance no leer, que además hoy está medio salvaje el asunto, o que puedes hacer como que te habla la virgen, otra persona que yo pues, y no hacer caso.

Tons hoy, hablo sola…

Pienso largamente en las fechas.

No las del calendario, ésas las inventó el hombre y no sirven más que para olvidar aniversarios o pagar la renta a tiempo.

No. Las fechas de tiempo que pasa. Los momentos. Los que no esperas porque no quieres, pero que son ineludibles.

El de algún divorcio. Por más que sepa uno que va a haber divorcio, por más que sepa uno que lo desea -o no- que va a ser amistoso o terrible, pues se trata de una suerte de nunca más con alguien a quien se quiso, a quien se quiere tal vez aún. Entonces cuando llama el abogado, avisando que el oficio ya está, el estómago se vacía, se cuela el frío en los huesos y al corazón le faltan fuerzas para el siguiente latido…

O la venta de la casa familiar. Murió el abuelo, intestado, o el albacea sencillamente no hizo su chamba, o nadie quiere la casa, o el que la quiere no les puede pagar su parte a los demás. Y sí, a pesar de saber que es necesario, que la humedad de la cocina se va a seguir extendiendo si se queda vacía, pues duele. Entonces, cuando el notario da cita para firmar papeles, el estómago se vacía, el frío cala por dentro, y se estruja el corazón, solito.

El  de la primera vez que se van unos chiquillos solos a casa del papá, después del famoso divorcio. Sabían todos que iba a llegar el día, los abogados se movieron para todos lados, pero nadie ha podido impedir que suceda. El hombre no ha demostrado ser buen padre, es lo menos que se puede decir, pero la ley no trabaja con sentimientos, ¿verdad? Entonces cuando se pone el despertador a sonar, aunque sea fin de semana, el estómago duele hasta las tripas, no es frío lo que se siente, es desesperación, miedo, y el corazón se vuelve órgano deshabitado.

Cuando se va el hijo de casa, consiguió trabajo lejos, o la hija, que mejor se va a vivir con las amigas, o el otro hijo, se casa… Caray, sabemos todos que un día vuelan los hijos, es más, preocupa cuando no lo hacen. Pero el silencio que se imagina aun antes de la partida, la sorpresa al hacer las compras, no se necesita más el cereal de bolitas o el queso crema, caray, otra vez caray, cómo lastima. Aunque la partida sea por una buena causa, aunque nadie se haya peleado, aunque, aunque… Entonces, cuando se llena la primera caja de la mudanza y cuando se llenan los ojos de lágrimas contenidas, el estómago regresa el café de la mañana, las manos no logran doblar la ropa y el corazón, el corazón se detiene un poco, algo así como si se le fuera la onda al baterista de la orquesta, le falla el ritmo, tantito.

 

Y luego la última fecha, la que todos sabemos que va a llegar pero que intentamos olvidar, disfrazar, explicar eternamente. Ésa de la cual decimos que no existe, hablamos de resurrección, reencarnación, energías, infiernos y paraísos.  De fiesta mexicana, qué hipocresía la nuestra, de rigor protestante, qué hipocresía otra vez, de cremaciones limpias, de entierros ecológicos y de regreso a la tierra. Vamos hasta de entierros vikingos, ¿por qué no?

Pero cuando el doctor ya no mira a los ojos, cuando la respiración se acorta, cuando el dolor invade o al contrario cuando lo hace la parálisis, el estómago quema, vomita el alimento de toda una vida, el frío se confunde con fuego, y el corazón… El corazón llora, por siempre.


* Gwenn-Aëlle Folange Téry es pintora y escritora.

[email protected]

Imagen de interiores: El árbol de los momentos ineludibles / Autora: Jatzibe Castro.

Imagen de portada: Momentos ineludibles / Autora: Jatzibe Castro.






Luis López




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3 Comentarios

el 14/10/2019

Qué buena armonía texto_imagen. Felicidades a la publicación Somosmas99 por incluir este tipo de textos.

el 14/10/2019

Un corazón con dolor, un corazón lastimado y que ha estado en Soledad. Un corazón que medita la vanidad de la vida.

Gracias por compartir

Abrazo fraterno

Horacio

el 14/10/2019

Muchas gracias
Y sí, Somosmass999, gracias también



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