SOMOSMASS99
LA MÚSICA DEL OTRO LADO
(A manera de presentación)
Homero Flores*
Domingo 11 de octubre de 2015
La música está ahí, del otro lado. Llega en oleadas a través de la cerca de alambre. Se escucha flotando en la noche, sobre los tejados, bajo los aleros. Tranquila, la música se deja oír en la madrugada en las riberas del Río Grande.
Toma la forma de una guitarra eléctrica que se apoya en los acordes entrecortados de un bajo, oculta a medias tras el estruendo de los tambores, extasiada con el arrullo de una armónica.
La música está ahí, del otro lado. Sale velada y tímida de los audífonos del migrante que se interna en el desierto que lo mira pasar, caminando, cansado bajo el sol implacable. La música recorre el aire caliente cabalgando en los suspiros del acordeón (squeeze it, flaquito), el reclamo de una tarola, el tum, tum del contrabajo y la voz rasposa del cantante.
La música está ahí, del otro lado. Vagabundea por la playa de Tijuana mientras mira con añoranza más allá del muro, hacia el norte. Se aleja al compás de la salsa, al ritmo de una cumbia anorteñada que dejó hace mucho los pagos colombianos.

- Del otro lado, la música está en el camino al trabajo.
La música está ahí, del otro lado. Es la voz del Buki que le canta al oído a la dama que espera una carta, algunos dólares, algún “te extraño, vieja, ya pronto mandaré por ti, mientras cuida a los chilpayates y échale un ojo a mi jefecita”. La música está en el sonido que sale de los altavoces de una feria, se columpia en la rueda de la fortuna, se enreda en el rosa del algodón de azúcar durante una noche de castillos ardientes.
La música está ahí, del otro lado. Se agita con el ritmo de la tuba, se tropieza con las prisas del trombón y suda con el chillido del clarinete. La música se quiebra al son de la banda, camina de la mano del campesino que choca las suelas de sus huaraches en el pulido suelo del aeropuerto Benito Juárez. Se toma un respiro sentándose en la caja de cartón atada con mecate que sirve de maleta al paisano que espera el autobús.
La música está ahí, del otro lado. Emerge voluptuosa de las bocinas de la caja de música de Las Quince Letras. Surge violenta de las bocinas de la troca; es un rap ranchero en la grabadora del ganguero. Es la voz inolvidable de Selena cantando a dúo con David Byrne. Son Los Lobos aullándole a la luna angelina. Es Jackson Browne que le canta al barrio donde se gana la vida a chingazos. Son los Tornados levantando polvo en las llanuras de Texas.
La música está ahí, del otro lado. Y nos acaricia, nos besa, nos consuela, consciente de que es la emisaria de la madre tierra, la voz de la Coyolxauqui que nos protege y nos abriga, colmándonos de amor.
La música está ahí, del otro lado, de este lado del corazón.
* La serie La música del otro lado se publicó por primera vez en la revista MxSinFronteras en 2006. Se reproduce con la autorización del autor.
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