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ÚLTIMO PISO
Gwenn-Aëlle Folange Téry*
Lunes 3 de septiembre de 2018
Crece el árbol y sus hojas brillan bajo el sol
30 de agosto, es su día
Cada año, llegan a él mujeres, hombres, niños, perros y una vez hasta un caballo.
Crece el árbol y sus hojas brillan
Colgaron una manta, una cobija, junto a él.
De cerca se alcanza a ver que está hecha de retazos, todos bordados, en verde, sólo verde.
Crece el árbol y las hojas
Son nombres, fechas, lugares
Flores, mariposas, vírgenes y lágrimas, hilos de colores, sangre de dedos pinchados por la aguja, de corazones pinchados por la vida.
Crece el árbol
De él cuelgan fotos, listones y besos
Quedan atados el insomnio, la duda, el miedo y la zozobra. El intenso dolor del no-saber.

Crece
Crece la rabia, la ira, la indignación
1 kg de harina integral
300 gr de azúcar morena
300 gr de manteca Inca
100 gr de canela entera
El árbol crece sin sentir, sin saber.
Las familias de los desaparecidos de Torreón sí saben. Y se cansaron de sentir. Por eso la manta bordada. Por eso el sentarse bajo este árbol, el de la Esperanza.
La canela entera se muele a que quede hecha polvito,
nunca se usa la canela en polvo
Por eso las fotos y el árbol.
Son las mismas fotos de siempre y otras, muchas. Todos desaparecidos en algún momento. Kate y Marina están en otro árbol, otro estado pero aquí están Héctor y Chuy, ¿te acuerdas?
Levadura en barra, un dedo acostado.
Entonces haces un volcán con la harina, agregas el azúcar, la levadura, la canela y la manteca.
Mezclas bien.
Luego volcán de nuevo y agregas el agua y amasas.

Amasó Ixchel. También Elena. Y muchas mujeres. Hombres también.
No, no fue debajo del árbol, fue en un horno de madera. Y fue para tener qué vender. Para tener con qué viajar, hasta el árbol.
Porque no cualquiera se improvisa Familiar de desaparecido…
Luego haces bolitas medio planas,
Dejas reposar 30 minutos y se meten a un horno de leña.
Por eso vamos a Matamoros, allá nos rentan
el horno a 8 pesos la charola con veinte panes.
Se venden 4 panes a 35 pesos la bolsa.
Todo se lleva a bendecir, la manta, las fotos, las almas. Los listones, cada quien lleva el de su desaparecido.
Algunas personas llevan más de uno.
El pan es un pan que hacía Romanita,
que en paz descanse, ella buscaba a su hijo y a su nieto.
Hay misa.
Más bendiciones.
Risas, claro, porque la vida sin seguir, volvió a arrancar.
Se siente una atmósfera de energía, de tenacidad.
Están aquí para hacerse notar, para pedir, exigir solución.
Es de extremada importancia que las autoridades se muevan y hagan su no-bendito trabajo.
Urgente que entiendan lo que pasa frente a ellos.
Impostergable que bajen de sus pequeños tronos y busquen ellos a los desaparecidos, que vayan ellos de morgue en morgue, de cerro en cerro.
Que saquen ellos del suelo cuerpos enteros de hueso en hueso.
Que terminen de una vez su banco de ADN, que lo usen, que los resultados sean rápidos, que los expedientes no se pierdan, que nadie pida mordida.
Que actúen, pues.
Las suelas de plástico, las de cuero queman, el calor es rey.
Y sí, allá es costumbre esperar a que baje el sol para salir. Pero este día, no.
Podría uno leer en cada mirada lo siguiente:
Perdonar, sí, olvidar no.
Te quiero, te extraño.
Papi querido, mira, es tu nieta.
Mi amor, ¿dónde estás?, no puedo más sin ti.
Diosito mío, Virgencita de Guadalupe por favor, les pido de rodillas que…
Aquí estoy, bordé, pinté, recorté. Vendí mis panes. Ahorré. Y aquí estoy, de pie frente al árbol que vestimos. Todas esas fotos y todos esos listones son amor, puro.
Aquí estoy y no cederé.
El árbol crece y las flores reverberan al sol.
Por Héctor y por Chuy. Por Kate y por Marina. Por Misael, Alejandro, Luís Ángel, Carlos, Hugo, Iván, Jesús Daniel, Santana, Daniel Gerardo, Jesús Antonio, Juan Antonio…

La receta del pan es la que usan por Torreón para juntar dinero e ir, venir y llorar. Si la vas a usar, ponle bien en alto su nombre: Pan de Romanita.
Deliberadamente, se optó por no bordar de rojo en la manta. Porque los colores escogidos para bordar no son anodinos, verde si aún hay esperanza de Encontrarte vivo, mi amor y rojo si se confirmó la Muerte de ti, mi amor.
Los nombres que ves, que leíste, son reales. Ixchel, la esposa de Héctor, me hizo el favor de preguntar el jueves quién quería poner algún nombre aquí.
No puse sus apellidos, para poderlos decir mejor, en cortito, dentro de mí.
Léelos otra vez. Y otra vez. Y otra vez.
* Gwenn-Aëlle Folange Téry es pintora y escritora.
Fotos de portada e interiores: «Ixchel, esposa de Héctor».
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